el PP llega partido en dos a su XIX congreso

Rajoy defenderá su obra y pedirá unidad con su relevo pendiente de un puñado de votos

Sáenz de Santamaría y Pablo Casado se jugarán el apoyo de los compromisarios indecisos (y el resultado del congreso) en sus ofertas de integración a todos los sectores del partido

Foto: El expresidente del Gobierno Mariano Rajoy. (EFE)
El expresidente del Gobierno Mariano Rajoy. (EFE)

El XIX congreso nacional del PP que elegirá al sucesor o sucesora de Mariano Rajoy arranca sin favoritos, en un ambiente de absoluta incertidumbre y con el resultado final pendiente de "un puñado de votos" de los 3.084 compromisarios. Por encima de la guerra de cifras de los dos candidatos, así lo reconocen en la dirección saliente, señalando el dato de que un porcentaje clave de delegados, más de un 10%, se decidirá entre Soraya Sáenz de Santamaría y Pablo Casado en la misma asamblea y dependiendo de detalles de última hora, incluido el discurso del expresidente del Gobierno y las ofertas de integración de los contendientes.

La exvicepresidenta del Ejecutivo de Rajoy y su exportavoz en el partido cerraron sus campañas sumando las últimas adhesiones públicas previsibles y sin sorpresas, porque al final Alberto Núñez Feijóo siguió sin mojarse pese a que la mayor parte del PP gallego ya lo había hecho. Casado almorzó en un restaurante de lo más tradicional de Madrid con siete exministros del último gabinete del PP para demostrar que él también es marianista.

Rajoy defenderá su obra y pedirá unidad con su relevo pendiente de un puñado de votos

Saénz de Santamaría replicó con una foto de su equipo reunido en un despacho, en plan informal y compartiendo pizza de reparto a domicilio. Y con otros cuatro exministros recientes más otro de la etapa de José María Aznar que también llegó a la vicepresidencia del Gobierno: Javier Arenas.

Ambos aspirantes compitieron a la hora de dar las cifras del pronóstico de su ventaja en compromisarios afines sobre el otro. En el equipo del exportavoz llegaron a sostener que estaban con 20 puntos de ventaja "en redes", y en el de Sáenz de Santamaría, que controlaban a un 63% —"y subiendo"— de delegados a su favor.

En la sede de Génova, los pocos dirigentes que se declaran neutrales consideran que los dos candidatos "van de farol" para impresionar a los compromisarios indecisos y decantar en su beneficio una votación final que temen que se decida por menos de 200 papeletas, una vez descontados los delegados que no se presenten, más los que se abstengan o busquen la opción de hacerlo en blanco.

En lo que están de acuerdo ambos contendientes es en repetir que Rajoy ha sido neutral en el proceso y que lo seguirá siendo en el congreso. Toda la primera jornada del mismo estará dedicada a despedir al expresidente del Gobierno, que pasará el testigo de la presidencia del PP a su sucesor o sucesora este sábado. Su amigo Luis de Grandes, presidente del comité organizador, ha dejado preparado el programa para que se convierta en "un homenaje a Rajoy, que no se marcha por la puerta de atrás, sino con grandeza y gran altura".

De Grandes propondrá a Ana Pastor, otra amiga personal del líder saliente, para que sea elegida presidenta del congreso. Y después le llegará el turno al exjefe del Ejecutivo, de quien los compromisarios esperan una defensa de su obra, tanto al frente del Gobierno como del partido. Ese discurso marcará el resto del desarrollo de la reunión, dado que la pugna Santamaría-Casado ha sacado a relucir las diferencias en el PP sobre la labor del gabinete en la respuesta al desafío independentista en Cataluña. También críticas, por parte del exvicesecretario, al olvido del discurso politico y la defensa de los principios del partido.

Fuentes del PP apuntan que la clave de la intervención de Rajoy será el llamamiento a la unidad, no para favorecer una candidatura única, como proponía Sáenz de Santamaría y se negaba Casado, sino para garantizar la integración después del congreso, ya que la competición de la segunda vuelta ha sido inevitable. Los candidatos saben que el voto de los compromisarios indecisos dependerá de que les convenzan de su capacidad para ofrecer unidad después de la votación. La primera prueba será el compromiso de dejar sitio en el nuevo comité ejecutivo nacional a los dirigentes de la candidatura perdedora.

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