COINCIDE CON SALVINI SOBRE LOS CENTROS DE MIGRANTES

Josep Borrell: "No creo que el Govern quiera llegar a ningún tipo de acuerdo"

El ministro comparte sus reflexiones sobre el futuro de la UE y sus pronósticos para España con El Confidencial y otros medios europeos, con la cuestión catalana de fondo

Foto: El ministro de Asuntos Exteriores, Josep Borrell. (EFE)
El ministro de Asuntos Exteriores, Josep Borrell. (EFE)

Hacía unas dos décadas que Josep Borrell (Puebla de Segur, 1947) no se encaminaba al aeropuerto militar de Torrejón de Ardoz. Este domingo lo ha hecho para poner rumbo a Luxemburgo, donde se ha estrenado como ministro de Exteriores español ante sus colegas de la Unión Europea. Tras una primera jornada de debates, el ministro comparte sus reflexiones sobre el futuro de la UE -donde la migración y la reforma del euro son, a su juicio, las "grandes batallas"- con El Confidencial y otros medios europeos. Y sus pronósticos para España, donde la situación, dice, está mejorando. Aunque se muestra moderadamente pesimista sobre Cataluña, un conflicto que puede "hacer aún daño".

La llegada a La Moncloa de Pedro Sánchez ha marcado una tregua en la tensión en Cataluña. Pero Borrell no ve solución a corto, ni medio plazo. Ni confía en que el cambio de Gobierno, tras la moción de censura a Mariano Rajoy, vaya a crear un nuevo ambiente político en Cataluña que lleve a acuerdos con la Generalitat. "Honestamente, no lo pienso. No creo que quieran llegar a ningún tipo de acuerdo. Pero mantengamos la esperanza. Su discurso no muestra eso (llegar a acuerdos con el Gobierno central): se centra en la república, construir la república, etc.", opina.

¿Qué hacer, entonces? "El Estado tiene que implementar políticas en Cataluña que muestren que ser parte de España no es dañino", apunta el ministro catalán. Y señala, en concreto, la importancia de "mejorar la financiación y la inversión" en la región, por ejemplo en cuestiones como las carreteras, el transporte público o las infraestructuras ferroviarias, como el Corredor Mediterráneo. Aunque, advierte, el presupuesto con el que cuenta el Gobierno es el que es.

Sin embargo, Borrell cree que no se puede hacer, por el momento, mucho más. "El resto no se puede cambiar. Incluso si viviésemos en el mejor país del mundo, gente como (el 'expresident' Carles) Puigdemont, (el 'president' de la Generalitat, Quim) Torra, no estarían contentos", asegura. A los que le escuchan, Borrell les recomienda que lean el libro escrito por Torra -"soy el que más propaganda le hago"- en el que, explica, "plantea que no es posible ser español y catalán al mismo tiempo, y aquellos que dicen que son ambas cosas, no valen nada". Un planteamiento que, afirma, le "aterra".

El ministro de Asuntos Exteriores, Josep Borrell. (EFE)
El ministro de Asuntos Exteriores, Josep Borrell. (EFE)

La cuestión catalana, para Borrell, que recobró notoriedad por sus intervenciones contra el independentismo en las manifestaciones unionistas, es "una cuestión casi imposible de resolver, que, como la migración, llevará mucho tiempo solucionar". Afirma que en Cataluña hay una "ruptura psicológica" y considera que sí, que se puede llegar a un enfrentamiento civil, que no una guerra fratricida. "Se empieza poniendo un lazo amarillo aquí, otro lo quita, otro lo pone allí, otro lo mueve, y al final te lo planta en la cabeza", señala.

Reconoce el ministro de Exteriores que el Gobierno español ha cometido "muchos errores", el mayor de ellos la cargas policiales del 1-O. "Teníamos que haber hecho como (el expresidente de Canadá y padre del actual, Pierre) Trudeau en Quebec ante el referendo: decir, 'haced lo que queráis, que no le prestaremos atención". Y aunque tiene claro que el problema catalán tiene mucho de sentimental, no ve claro qué tipo de "gesto" podría hacer de cara a los catalanes que se sienten frustrados con el Estado central.

"Creo que tenemos que resolver los problemas reales y tratar de convencer de que otros problemas no son reales. Como la historia de que España está robando al pueblo de Cataluña. Requiere mucha explicación… aunque quizás es muy tarde, porque para la gente una vez que tiene una idea, es muy difícil decir que estaba equivocada", añade. Apunta, por ejemplo, a los ataques a la Justicia española. "Mira lo que ha pasado con la sentencia de Gürtel, el cambio de Gobierno. Si eso no es independencia judicial, ¿qué es?", reflexiona.

El ministro de Asuntos Exteriores, Josep Borrell. (EFE)
El ministro de Asuntos Exteriores, Josep Borrell. (EFE)

Ahora que dirige a la diplomacia española, Borrell tampoco se decanta por poner en marcha una mecanismo para contrarrestar el relato independentista y la falta de información sobre la cuestión. "El servicio diplomático de un país no está para trajines, está para hablar con estados, no para ir al campo de la batalla de la opinión pública. La idea de crear una especie de instrumento para contrarrestar… va a ser complicado", apunta.

Difícil, si no imposible, ve también la reforma de la Constitución. "No hay apoyos", apunta. La reforma no es para esta legislatura y quién sabe si para la próxima. Borell no se muestra por la labor de cambiarla para ofrecer a Cataluña un pacto fiscal a la vasca. "Es un sistema que viene de la Edad Media y la Constitución reconoce ese sistema, pero Cataluña nunca ha tenido esto. ¿Habría que cambiarla para Cataluña? ¿Y otras regiones, qué? ¿Por qué no para Baleares, Madrid?", dice.

Migración: Borrell se desmarca

“Acoger el Aquarius fue una buena idea”, asegura Borrell. No obstante, para el ministro de Exteriores esta es una medida puntual, pero no una solución permanente. Esta es la que andan negociando ahora las capitales, de cara a la cumbre que se celebrará este jueves y viernes en Bruselas, en la que el ministro cree que el mejor escenario sería un acuerdo para repartir la responsabilidad de la migración entre los distintos países. Aunque lo ve complejo.

¿Cuál podría ser la fórmula? Hasta ahora, el Gobierno de Pedro Sánchez ha defendido la creación de centros de acogida de refugiados en territorio de la UE, un planteamiento que Italia no ve con buenos ojos, ya que preferiría que estos se levantaran en el norte de África. Estas “plataformas de desembarco” o “centros controlados” son una de las llaves de las negociaciones que es necesario girar para lograr un acuerdo europeo. Y Borrell se desmarca de la línea París-Madrid: ve con buenos ojos la opción de crear centros a uno y otro lado del Mediterráneo.

El ministro de Asuntos Exteriores, Josep Borrell. (EFE)
El ministro de Asuntos Exteriores, Josep Borrell. (EFE)

“Si no queremos que nadie se tire al mar porque puede morir, pero tampoco que venga todo el mundo, ¿entonces qué hacer? No creo que sea una buena idea pedirle a las autoridades libias que se ocupen de ellos, porque no son fiables. Pero, ¿por qué no instaurar unas instalaciones de la UE, si Libia lo acepta? Habría que poner dinero”, reflexiona el ministro. Borrell se muestra también partidario de centros en territorio europeo, donde llevar a los rescatados en alta mar.

Podrían estar en España, en Italia, en Grecia… en toda la costa. Lo que Italia quiere evitar, es que todos acaben allí, pero se trata de compartir entre todos la responsabilidad, también los países que no son costeros. Y si alguno no lo quiere, entonces ok, pero pagas por ello”, recalca. Pero, en la visión de Borrell, es fundamental trabajar en el largo plazo. Y reforzar las políticas de desarrollo, así como las de cambio climático y considera clave el empoderamiento de la mujer.

Recuerda Borrell el entendimiento logrado por España con Marruecos y Senegal durante la crisis de los cayucos, a mitad de la década pasada. Marruecos, país al que viaja el jueves, "no es ningún problema", asegura. Tampoco aunque el número de migrantes que han llegado a España este año ha superado al de Italia. Las cifras, recalca, demuestran que "no hay ninguna invasión". Aunque advierte de que por la evolución demográfica en el continente vecino, las tornas podrían cambiarse.

Sobre la puesta en marcha de un 'plan Marshall' para África, una idea que lleva tiempo circulando entre Bruselas y las capitales europeas, el ministro recalca que tendría que tener una financiación muy superior. “En euros a precios actuales, el 'plan Marshall' sería unas treinta veces lo que ha puesto la UE. Es una cantidad enorme. ¿Están (los países) dispuestos a poner un 5% de su PIB? No, no lo están”, resume.

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