la mano roja se ha convertido en un icono

Juicio a 'La manada': la presunta violación que cambió hasta los Sanfermines

A la espera de la sentencia, la presunta violación grupal ha provocado un importante cambio a nivel social e institucional: los hechos "han marcado un antes y un después" en las fiestas de Pamplona

Foto: Concentración por un juicio justo con motivo del inicio del proceso contra 'La manada'. (EFE)
Concentración por un "juicio justo" con motivo del inicio del proceso contra 'La manada'. (EFE)

El 13 de noviembre, coincidiendo con el inicio del mediático juicio contra los cinco sevillanos acusados de violar presuntamente a una joven de 18 años de Madrid durante la primera noche de los Sanfermines de 2016, una decena de personas se concentraba en la plaza del Castillo de Pamplona para exigir un "juicio justo" en la Audiencia de Navarra. "Solo pedimos eso", clamaba Tere Sáez, portavoz de los colectivos feministas Andrea y Lunes Lilas, promotores del acto. Ese 'solo' en realidad decía muchas cosas. Ese 'solo' concentraba ocho años de rabia, el tiempo transcurrido desde que este mismo tribunal había condenado a 'solo' doce años de prisión al asesino de Nagore Laffage, la joven estudiante de Enfermería de Irún de 20 años que fue asesinada durante las fiestas de Pamplona de 2008 por José Diego Yllanes, un médico residente en Psiquiatría en la Clínica Universitaria de Navarra que descargó toda su ira contra la chica hasta matarla por su negativa a mantener relaciones sexuales.

La decena de manifestantes se convirtieron en centenares de personas días después en otra concentración convocada ante la propia Audiencia de Navarra mientras testificaban los cinco acusados a puerta cerrada en la sala de vistas 102 (el ruido procedente obligó a suspender durante casi una hora la sesión). Los participantes temían una "nueva injusticia judicial" a la vista de cómo estaba transcurriendo el juicio, con la polémica decisión del tribunal de admitir como prueba un informe elaborado por detectives privados a instancias de la defensa y su posterior ampliación para hurgar en la vida y en las redes sociales de la joven madrileña para tratar de evidenciar que no sufre ningún trauma por los hechos. Al mismo tiempo, la Sección Segunda de la Audiencia de Navarra que juzgó el caso rechazó los wasaps previos a la noche del 7 de julio de 2016 de los imputados y que los relacionaban con otra supuesta agresión sexual, además de dejar al descubierto las verdaderas intenciones con las que acudían a Pamplona.

"Nada ha cambiado desde el asesinato de Laffage", protestaron los participantes. Se referían a nivel judicial porque, a la espera de la sentencia judicial, que podría conocerse para finales de enero, la presunta violación grupal cometida por los cinco integrantes de 'La manada' ha supuesto un importante cambio a nivel social e institucional. Los hechos en sí, las formas, las circunstancias, el escenario, los 'antecedentes' de los imputados, los precedentes en las fiestas... Todo el cóctel ha provocado un clamor de tal envergadura que ha motivado profundos cambios en los cimientos de los propios Sanfermines, donde los mensajes llamando a la concienciación social en contra de la agresiones sexistas, el refuerzo de la vigilancia policial y el despliegue de cámaras dentro de un plan especial contra las violaciones se impusieron este año con fuerza. El pin de una mano roja que ejemplificaba la lucha contra las agresiones sexuales se convirtió en el icono de los Sanfermines, que potenció en todos los rincones los mensajes de concienciación social.

Todos pensaban que con el asesinato de Nagore Laffage iba a cambiar todo en Sanfermines

"Todos pensaban que con el asesinato de Nagore todo iba a cambiar en Sanfermines desde el punto de vista de la concienciación social pero no ha sido realmente hasta lo de 'La manada' cuando todo ha cambiado de verdad". Las palabras de una trabajadora del punto de información contra las agresiones sexistas instalado durante los Sanfermines en la céntrica plaza del Castillo evidencian que la presunta violación "ha marcado un antes y un después" en las fiestas de Pamplona. Esta 'sentencia' es compartida en el Ayuntamiento de Pamplona y en el Gobierno de Navarra, pero también incluso a nivel judicial. Fuentes jurídicas reconocían en los pasillos de la Audiencia de Navarra durante el juicio contra 'La manada' que nada va a ser igual a partir de ahora durante los Sanfermines.

Los nueve días de fiesta de los Sanfermines de 2017 estuvieron condicionados por apenas 40 minutos del año anterior, el tiempo que transcurre desde que la joven madrileña entabla conversación con José Ángel Prenda, uno de los cinco acusados, en la plaza del Castillo hasta que los imputados abandonan el portal donde sucedieron los hechos dejando semidesnuda a la joven y tras robarle previamente el móvil. Los acusados alegan que fue sexo consentido. Incluso, en su defensa, aseguraron que la supuesta víctima llevaba la voz cantante durante los hechos, que tuvieron lugar en un minúsculo espacio convertido en una ratonera. ¿Es posible que una joven de 18 años que nunca ha tenido relaciones en grupo ni ha practicado penetraciones anales decida tener sexo con cinco jóvenes nada más conocerles y sin pedirles que utilizaran preservativo?, contrarrestaron la Fiscalía y las acusaciones.

Más allá del ámbito judicial, a nivel social todo ha cambiado. En la calle y en las redes sociales el ruido se ha disparado con carteles contra los cinco integrantes de 'La manada' pidiendo las penas máximas (se enfrentan a penas de hasta casi 26 años de cárcel por los delitos de agresión sexual continuada, contra la intimidad y robo con intimidación) y con mensajes con los rostros de los cinco acusados que se han hecho virales en Twitter, WhatsApp o Facebook. El juicio no hizo sino acrecentar la indignación con algunas actitudes de la defensa, que trató de poner en entredicho el supuesto estrés postraumático de la joven que certificaron los psicólogos en base a sus interacciones en las redes sociales en los meses posteriores a los hechos, las cuales se recopilaban en un informe elaborado por detectives privados que hurgaron en su vida virtual.

Han pasado ocho años desde el juicio contra el asesino de Nagore Laffage pero se tiene muy presente la pregunta que el jurado popular lanzó a la madre de la joven irunesa, Asun Casasola, durante su declaración en el proceso que culminó con una condena de 12 años de cárcel: "¿Era tu hija ligona?", le interpelaron. Durante el juicio a 'La manada' hubo igualmente interpelaciones de las defensas que elevaron la indignación social. "¿Qué mujer hace una felación con los ojos abiertos?". Con este alegato, que se escuchó varias veces en la sala durante la presentación de conclusiones de los tres abogados de los imputados, las defensas trataron de desmontar la prueba de cargo de la acusación de que la joven fue "sometida" al no abrir los ojos en ningún momento durante los 96 segundos que suman los siete vídeos que grabaron dos de los acusados y que abarcan todo el espacio temporal de la presunta violación grupal. "Es una película porno", defendió Agustín Martínez, abogado de tres de los acusados, ante unas grabaciones que para los policías forales que analizaron las imágenes demuestran "humillaciones y vejaciones".

Juicio a 'La manada': la presunta violación que cambió hasta los Sanfermines

La fuerte respuesta desde las instituciones al caso de 'La manada' durante los Sanfermines no contentó a todos. No faltaron los mensajes que se quejaban de la "excesiva" campaña contra las agresiones sexuales a las mujeres en las calles y en los medios. "Los abusos se dan en todas las fiestas ya sea en Pamplona o cualquier otra ciudad", protestaban algunos asistentes a los Sanfermines. Frente a estas valoraciones, una réplica numerosa: "no todo es suficiente para combatir las agresiones sexuales".

Los acusados han permanecido en prisión provisional desde que fueron detenidos el 7 de julio de 2016. El tribunal, con el voto discordante de uno de los tres magistrados, rechazó todas sus peticiones para salir de la cárcel a la espera del juicio, que llegó 14 meses después. También se opuso a su libertad tras el juicio a la espera de la sentencia. La "presión social" llegó a motivar la queja de Agustín Martínez, que exigió respeto al trabajo de la Justicia. También reclamó la presunción de inocencia para los acusados, a quienes, dentro de su estrategia en el alegato final, calificó de "imbéciles en algunos aspectos, patanes, infantiloides, simples o primarios en sus pensamientos", aunque son "buenos hijos y están unidos a sus familias y amigos". Su intervención suscitó las lágrimas de sus defendidos, que utilizaron su derecho a la última palabra. "Me declaro inocente y confío plenamente en la Justicia", señalaron uno tras otro. A la espera de lo que determine la Justicia, Sanfermín ya ha dictado sentencia.

España

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
1 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios