MÁS FRICCIONES entre las dos fuerzas

El PSOE, otro paso más lejos de Podemos por Cataluña: no avalará la comisión sobre el 1-O

Los socialistas no respaldarán que el Congreso investigue, a petición de ERC y PDeCAT y con la ayuda de Iglesias, las cargas policiales. Pese a todo, Sánchez sigue invocando la unidad de las izquierdas

Foto: Pedro Sánchez saluda a unos escolares a la entrada del Museo de la Ciencia de Valladolid, este 17 de noviembre. (Borja Puig | PSOE)
Pedro Sánchez saluda a unos escolares a la entrada del Museo de la Ciencia de Valladolid, este 17 de noviembre. (Borja Puig | PSOE)

En los discursos públicos, téoricamente nada ha cambiado. La "voluntad" de Pedro Sánchez es la misma, que las izquierdas se unan "para que se produzca un cambio político cuando toquen las elecciones". Pero en la práctica, con una coyuntura política tan contaminada por Cataluña, PSOE y Podemos siguen distanciados en el día a día. Hace menos de una semana, Ada Colau, tras una consulta a sus bases, echó del Ejecutivo de Barcelona al PSC. El miércoles, el grupo liderado por Pablo Iglesias visibilizó su rechazo a participar en la comisión de evaluación del Estado autonómico impulsada por el PSOE. Y además está de acuerdo con que el Congreso investigue, como quieren PDeCAT y ERC, las cargas policiales del 1 de octubre, cosa a la que el partido de Sánchez se opone radicalmente. La crisis territorial sigue ahondando la brecha entre las dos formaciones y entre los dos líderes, que no conversan, de hecho, desde el pasado septiembre.

El pasado martes los portavoces de ERC y PDeCAT, Joan Tardà y Carles Campuzano, registraron en el Congreso la propuesta de creación de una comisión de investigación sobre la "brutal y desproporcionada intervención de las fuerzas de seguridad del Estado en Cataluña el pasado 1 de octubre", en la jornada del referéndum declarado ilegal [aquí en PDF]. El representante de los exconvergentes insistía en que hace falta llegar "hasta el fondo" para que se aclare por qué se dio esa respuesta "autoritaria" que, a su juicio, no tiene precedentes en Europa.

En Comú Podem ya apostó por la creación en el Senado de una comisión también dedicada al 1-O... pero allí el PP dispone de mayoría absoluta

La Mesa de la Cámara Baja calificará la petición el próximo martes, pero a día de hoy es prácticamente imposible que prospere. Unidos Podemos sí está dispuesto a darle respaldo, según confirman desde el grupo, informa Iván Gil. De hecho, En Comú Podem, el PDeCAT, Compromís y Bildu ya anunciaron la pasada semana que solicitarían en el Senado la creación de una comisión de investigación con el mismo propósito. La confluencia catalana de Podemos exigía conocer por qué se dio la orden de cargar contra los ciudadanos que se "resistían pacíficamente" y por qué luego se retiró esa directriz a la vista de que todas las televisiones del mundo estaban retransmitiendo "imágenes vergonzosas de represión contra electores que pretendían ejercer el derecho al voto". Esa iniciativa tiene menos viabilidad aún en la Cámara Alta, dado que en ella el PP disfruta de una holgada mayoría absoluta.

"Seguidismo" de los independentistas

Los socialistas ya condenaron el 1-O y en las jornadas posteriores las cargas policiales. Sánchez trasladó a Mariano Rajoy su malestar y su grupo incluso amagó con pedir cuentas a la vicepresidenta del Gobierno y con reprobarla, pero finalmente dio un paso atrás y apagó las críticas contra el Ejecutivo según avanzaba en la negociación del 155. Y ahora, según aseguraban fuentes del entorno directo de Sánchez, no apoyará la petición de ERC y PDeCAT. La considera "irresponsable". Lo que sí ha solicitado ya el Grupo Socialista, pero en el Senado —una Cámara de menor visibilidad, además—, es la comparecencia del ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, para que explique la "imprevisión" e "improvisación" con la que el Ejecutivo manejó el 1-O. Los socialistas no piensan por ahora llevar esa misma solicitud al Congreso. En cualquier caso, el escrito en la Cámara Alta ya es una rebaja muy sustancial respecto a la primera idea de Ferraz, que había disparado contra Soraya Sáenz de Santamaría como responsable máxima de la fallida 'operación Cataluña'.

Los socialistas ya han registrado en la Cámara Alta la comparecencia de Zoido para que explique la "imprevisión" e "improvisación" en el referéndum

Desde la cúpula socialista en el Congreso recuerdan, además, que la comisión que quieren las formaciones separatistas y que apoya Podemos carece ahora de sentido puesto que el Gobierno se ha negado a remitir a los parlamentarios datos sobre el despliegue policial en Cataluña alegando que se trata de una información reservada.

Esta cuestión es solo la última fricción entre socialistas y Unidos Podemos a cuenta del desafío soberanista. Pero las tensiones son constantes por culpa de Cataluña, hasta el punto de que ha cortado de cuajo la comunicación directa entre Sánchez e Iglesias desde septiembre, como avanzó este diario y confirmaron también fuentes muy próximas al secretario general del PSOE.

El PSOE, otro paso más lejos de Podemos por Cataluña: no avalará la comisión sobre el 1-O

Este viernes, en Valladolid, donde se reunieron las ejecutivas federal y castellanoleonesa, Sánchez aseguró primero, a preguntas de los periodistas, que de su boca no iba a salir "ningún reproche" hacia la formación de Iglesias. Pero justo a continuación recuperó su catarata de críticas contra Podemos por su estrategia con Cataluña. Reiteró, como viene haciendo en el último mes, que "no hay ninguna bandera de izquierdas" en el separatismo. Y lamentó que "compre la retórica y los argumentos" de los secesionistas, y manifestó su sorpresa por que los morados hagan "seguidismo" de ERC y de otras fuerzas y no participen en la comisión territorial. Para él también es "seguidismo" que Iglesias hable de "presos políticos", cuando lo que hay son "políticos presos" por "saltarse la legalidad".

"Izquierda de gobierno"

"Mi hoja de ruta sigue siendo la misma", proclamó no obstante el secretario general. La convergencia en las cuestiones más compartidas en la izquierda. A la pregunta de si impulsará una nueva reunión con Iglesias, Sánchez simplemente contestó que está "abierto a la interlocución" con Podemos, en tanto "anteponga" la agenda social a la territorial. Todos los acercamientos entre las dos fuerzas se han frustrado hasta ahora por ese mismo punto: Cataluña. La formación morada ha venido defendiendo el referéndum pactado, una reivindicación que los socialistas rechazan de plano, puesto que su propuesta es la de una reforma de la Constitución en sentido federal, y no una consulta para preguntar a los catalanes si quieren romper con España.

La dirección cuida las críticas hacia Unidos Podemos, consciente de que no ha desairar a sus votantes, algunos de los cuales venían del PSOE

Pero en las últimas semanas la brecha se ha hecho más profunda, ya que Podemos y la confluencia liderada por Colau, Catalunya en Comú, se han escorado, a ojos de PSOE y PSC, hacia las tesis secesionistas. De hecho, los dos partidos hermanos han acusado a la alcaldesa de Barcelona, desde que propició la ruptura del pacto de gobierno en la ciudad condal, de haber elegido "la independencia". Ambos perciben, además, que Iglesias tiene "hipotecado" su discurso territorial por la posición de la regidora.

Y aunque los socialistas consideran "muy difícil" pactar con los morados ahora, siempre procuran medir las palabras. El martes pasado, la portavoz socialista, Margarita Robles, culpó al PP de hacer inviable la mesa de coordinación parlamentaria que PSOE y Unidos Podemos pusieron en marcha en julio pero que no ha tenido fruto alguno, más allá de forzar a Rajoy a comparecer en el pleno por la Gürtel. Y este viernes Sánchez cuidó sus expresiones hacia Iglesias, aunque en las últimas semanas no ha hecho más que contraponer su proyecto, el de la "izquierda de gobierno", al de la "triste izquierda" que "acompaña" a los secesionistas en su viaje a ninguna parte.

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El "plan de choque" socialista

La razón por la que Ferraz calibra sus críticas a Podemos es simple: no quiere desairar a su electorado, porque sabe que muchos de sus votantes confiaron en Iglesias tras quedar decepcionados con el PSOE. Y ahora pretende recuperarlos. El objetivo, explican en la cúpula, es que no se "cabreen" las bases moradas. E insistir en dónde han de centrarse ambas fuerzas: "Es la agenda social y regeneración la que podemos compartir con Podemos. Y hasta el 21-D creo que habrá más confrontación por cómo se han liado con el asunto de Cataluña", constataba una dirigente del núcleo duro de Sánchez.

"España hoy sufre un presidente en funciones de un Gobierno en funciones con el silencio cómplice de Cs", un "Gobierno instalado en la desidia", dice

El PSOE quiere recuperar el pulso de la oposición una vez superado el 155. Y acentuar su discurso contra PP y Ciudadanos, "las dos derechas". En los últimos dos días, Sánchez y su equipo han cargado duramente contra ambos, hasta el punto de "auditar" el pacto de gobierno que ambos suscribieron hace poco más de un año, y del que no se ha cumplido el 85,8%. "España hoy sufre un presidente en funciones de un Gobierno en funciones con el silencio cómplice de Cs", un "Gobierno instalado en la desidia", dibujó Sánchez.

Más aún, "PP y Cs no sólo coinciden en el ideario ideológico sino en la forma de hacer política", ya que "dicen una cosa y hacen la contraria". Un año después de la investidura de Rajoy, "España es más desigual, con más fractura en lo social y en lo territorial". Por no hablar de la corrupción, abundó, aspecto en el que el PP tiene "un serio problema, que le afecta desde la base al tejado". "Un caso de corrupción sistémica", por el que el presidente no ha asumido responsabilidades políticas. Los socialistas ponen especial énfasis en la crítica a la formación de Albert Rivera, rival directo del PSC en las catalanas.

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A la entente de "las dos derechas", el PSOE opuso su "plan de choque", su "hoja de ruta" de 25 medidas básicas para dar un impulso a lo social, a la sostenibilidad, a la salud, a la cultura, a los derechos de ciudadanía, y a la calidad democrática. Una agenda de "izquierda de gobierno" que tendrá que compaginar con la emergencia en Cataluña, con unas elecciones, las del 21-D, en poco más de un mes.

'Olvidada' la reprobación a Santamaría

Hace un mes que el Grupo Socialista aparcó la interpelación a Soraya Sáenz de Santamaría por las cargas del 1-O, de la que teóricamente se iba a derivar una moción de reprobación a la vicepresidenta. Las críticas internas y la inoportunidad del momento -se estaba negociando la aplicación del 155- hizo que la dirección retirara la solicitud. Y seguirá aparcada 'sine díe', reconocían en el entorno de Pedro Sánchez. 

El secretario general afirmó desde Valladolid que no contempla por ahora la posibilidad de que se reúna la llamada 'comisión del 155', la que se creó ex profeso -mezcla de la Comisión Constitucional y la General de Comunidades Autónomas- para que el Gobierno comparezca y explique cómo evoluciona la intervención de Cataluña. Sánchez apuntó que, a 33 días de las elecciones catalanas del 21-D, "lo mejor" es que los partidos se dediquen a hacer campaña. Sin embargo, la cúpula socialista en el Senado sí seguía indicando, horas después de las declaraciones del líder en la capital de Castilla y León, que estaba "dando la vuelta" a la solicitud, tal y como había adelantado por 'Vozpópuli'

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