LA NUEVA ETAPA TRAS EL REFERÉNDUM INDEPENDENTISTA

Sánchez hace un guiño al PSC al atacar las cargas del 1-O y matizar su apoyo a Rajoy

El líder sincroniza el discurso del PSOE con el del partido hermano: reprueba al Ejecutivo por el operativo policial y endurece el tono: seguirá defendiendo el Estado de derecho, "pese al Gobierno"

Foto: Pedro Sánchez, durante su comparecencia en Ferraz este 1 de octubre, tras la votación del referéndum. (Borja Puig | PSOE)
Pedro Sánchez, durante su comparecencia en Ferraz este 1 de octubre, tras la votación del referéndum. (Borja Puig | PSOE)

El severísimo choque con Cataluña, la más grave crisis institucional que sufre España desde la Transición, llega a un nuevo estadio. La ardua e incierta, muy incierta, gestión del post 1-O, una jornada que arrancó con cambios de guion sobre la votación, que quedó marcada por los episodios de violencia provocados por las cargas policiales que dieron la vuelta al mundo y que concluyó con el anuncio de Mariano Rajoy de que abrirá ahora una ronda de diálogo y la promesa de Carles Puigdemont de conducir Cataluña hacia la independencia. Un nuevo contexto en el que permanece el apoyo del PSOE al Gobierno, pero más condicionado, más matizado por las advertencias claras e inequívocas de Pedro Sánchez y sus críticas, sin rodeos, al operativo policial que ha destruido la "imagen" de España en el exterior y ha ejemplificado el "fracaso" de Rajoy y de Puigdemont.

La posición de los socialistas fue evolucionando a lo largo de la dramática jornada del 1-O. Y fue modulándose hasta que los discursos de PSOE y PSC, en contacto permanente, se acoplaron a la vista de todos. No fueron gemelos, porque no suelen serlo y, como dicen en ambas casas, cada formación debe mantener su espacio, pero sí se aproximaron hacia la noche mucho más. Hasta el punto de que, cerrados los colegios electorales, la última palabra que quedó fue la de Sánchez. El PSC se sintió "plenamente reflejado" en su declaración (sin preguntas), reconocían en la barcelonesa calle de Nicaragua, el cuartel general del partido hermano, y prefirió no abrir la sede ni hacer ninguna valoración resumen del día.

El PSC ya contaba el sábado con que el primer secretario comparecería ante los medios a las pocas horas de la apertura de las urnas, a mediodía. Cuando Iceta llegó a la sala de prensa, pasadas las 12:30, Ferraz ya sabía el contenido de su declaración —sin preguntas—, así que era plenamente consciente de que iba a evidenciar algunas diferencias de tono y de fondo respecto al pronunciamiento previsto para poco después del secretario de Organización federal, José Luis Ábalos.

Para el PSC eran insoportables las imágenes de la violencia policial y era consciente de su impacto en la sociedad catalana. De ahí la dureza de Iceta

Iceta no dio rodeos: consideró "inaceptable cualquier acción policial desproporcionada" y exigió el "cese inmediato de los intentos de impedir por la fuerza una importante movilización ciudadana en un simulacro de votación". Para esa hora ya se habían expandido las escalofriantes imágenes de agentes policiales cargando contra los electores, lanzando pelotas de goma, requisando urnas y papeletas y desalojando por la fuerza algunos colegios vista la pasividad (con escasas excepciones) de los Mossos, que en el mejor de los casos se quedaban patrullando la zona. No se conocía, no obstante, la cifra dada por la Generalitat de 844 atendidos por la intervención policial.

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Hasta la dimisión de Rajoy

Los incidentes indignaron al PSC. Antes de las 10, la alcaldesa de Santa Coloma de Gramenet (Barcelona) y secretaria de Cohesión Social de la ejecutiva de Sánchez, Núria Parlon, ya mostraba su furia en Twitter y pedía la dimisión de Rajoy. Y en su comparecencia posterior, Iceta reforzó esa crítica al Ejecutivo. Criticó el operativo policial porque a fin de cuentas se trataba de un plebiscito "sin garantías", ilegal, y del que no se podrían derivar consecuencias jurídicas válidas. Y advirtió de que si Rajoy y Puigdemont son incapaces de sentarse, deberían "renunciar" a sus cargos y convocar elecciones anticipadas en Cataluña y en España.

El tono más bajo de Ábalos fue suplido después por una contundencia mayor de Sánchez. Influyeron la "percepción" y el "machaqueo de las imágenes"

En el círculo del primer secretario señalaban que se informó a Ferraz del sentido de su intervención y defendían que no podía "decir otra cosa". Los dirigentes catalanes eran "plenamente conscientes" del impacto de las imágenes de las cargas policiales en la ciudadanía y sabían que debían condenarlas. Ábalos, en cambio, mantuvo una línea más aséptica en su brevísima alocución —igualmente sin preguntas—: manifestó su "tristeza" y "vergüenza" por el desarrollo de la jornada y expresó su deseo de que no se repitieran esos "episodios". El número tres calificó a Puigdemont de "principal responsable" del choque en Cataluña, aunque advirtió de que el Gobierno se ha visto "superado" por la situación.

En la cúpula de Sánchez explicaban que "no dio tiempo a mirar bien" el discurso de Iceta, y también que había una voluntad de "bajar el tono". Sí asumían que había que tratar con "comprensión" las palabras del primer secretario, dado el clima de enorme presión en torno al PSC.

Aunque las críticas en público eran más suaves, sí era evidente que las imágenes de los desalojos y los golpes no habían gustado tampoco en el PSOE. De hecho, en su conversación telefónica, el secretario general trasladó al presidente su malestar por el transcurso de la jornada.

Sánchez hace un guiño al PSC al atacar las cargas del 1-O y matizar su apoyo a Rajoy

Depurar responsabilidades políticas

El avance del día hizo que la dirección federal endureciese su discurso respecto al Gobierno. Por eso, nada más salir al atril, Sánchez se refirió a las cargas policiales, pero cuidándose mucho de responsabilizar de las escenas de violencia a los agentes. "Las imágenes que deja el día de hoy [por este domingo], que no pueden gustar a ningún demócrata, son el epílogo que resume la gestión de Puigdemont y de Rajoy en esta crisis. Ellos, y en ningún caso las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, que cumplen órdenes políticas, son los máximos responsables de las imágenes que hemos visto". El líder socialista mostró su "profundo desacuerdo" con las intervenciones policiales y exigió depurar responsabilidades políticas.

En Ferraz se criticaba al Gobierno por su "improvisación": hubo al final urnas, violencia y los 'indepes' lograron proyectar esa imagen al mundo

Así, los discursos de PSOE y PSC se sincronizaron. Se ajustaron algo más. ¿Qué había pasado? Fuentes muy próximas al jefe de Ferraz indicaban que "el transcurso de los hechos" había forzado el giro. Era cierto que no se habían producido más cargas, pero la "percepción" de la opinión pública sí había cambiado por "el machaqueo de las imágenes". "Nos vendieron [el Gobierno] que no habría materialmente consulta, y la hubo. Y que no habría violencia, y la hubo, y la hubo discriminada, porque la hubo en unos colegios sí, y en otros no. El Ejecutivo ha dado una imagen de improvisación. Peor aún: ha contribuido a la imagen que buscaban los 'indepes', proyectar esa imagen ante el mundo cuando ellos buscaban internacionalizar el conflicto", razonaba un dirigente del máximo nivel.

Sánchez hace un guiño al PSC al atacar las cargas del 1-O y matizar su apoyo a Rajoy

Sánchez también señaló a Puigdemont y su Govern como los máximos responsables por "desobediencia" e "ignorancia" de los principios democráticos más básicos, por conducir a las instituciones catalanas a un "vacío", hasta llevarlas al "desacato" de la ley. Pero también culpó a Rajoy por su "ceguera", por no haberse movido, por haber respondido con pasividad. Sin embargo, ahora "el tiempo de la inacción ha terminado", y urge comenzar ya la negociación, incluso entre los dos gobiernos, apremió. Lo que está en juego, ojo, es la misma "integridad territorial" del Estado, hoy "en riesgo".

El secretario general insistió durante su discurso en que su partido seguiría estando al lado del "Estado de derecho, pese al Gobierno" del PP. Y enfatizó que el PSOE garantizaría la estabilidad, "pese al Gobierno". Era una forma de recalcar que los socialistas no se apean de su posición de defensa de la legalidad, pero también lanzan un aviso. Sánchez acababa de endurecer el tono. No solo reprobaba una actuación del Ejecutivo, como el uso de la fuerza, sino que remachaba que su apoyo era al Estado, y no al Gobierno y a su presidente.

Sánchez hace un guiño al PSC al atacar las cargas del 1-O y matizar su apoyo a Rajoy

La "vigencia" de la última alocución

Lo que no hizo fue apostillar, en línea con Iceta, que si Rajoy y Puigdemont no valen para dialogar, deberían irse y convocar elecciones anticipadas. Eso no asomó en la alocución de Sánchez. "Era obvio. Nosotros no podemos hacer otra cosa. En Cataluña sí que procede decir eso, pero en el resto de España no se entendería", observaba un alto mando de la dirección. PSOE y PSC, a fin de cuentas, tienen clientelas distintas y contextos distintos.

Sánchez insistió en reiteradas ocasiones que el apoyo de su partido es al "Estado de derecho, pese al Gobierno" del PP, al que urge a negociar

En el equipo de Iceta se hacía esa misma lectura. "Todo se habla con Ferraz. Pero el PSC es el PSC y el PSOE es el PSOE", resumía un dirigente de mucho peso. "Aquí, con el PP, ni agua. No podemos hacer otra cosa", apuntalaban otras fuentes. Eso no quiere decir que el partido hermano apueste por una moción de censura. El propio primer secretario, en una entrevista con El Confidencial publicada este mismo viernes, señalaba que no compartía el recurso a ese instrumento, y que la "sustitución" del PP ha de venir por las urnas. Sánchez también descarta una moción de censura porque los números no dan, puesto que necesitaría embarcarse en una operación con los independentistas para llegar a La Moncloa. Es más, durante su discurso, recordó a Podemos que precisamente dimitió hace un año como secretario general por "coherencia" y por "cumplir la palabra dada", y ese principio de anteponer el "interés general" a los partidistas le lleva a apoyar al Estado de derecho en un momento de desafío a la democracia.

Agentes antidisturbios forman un cordón de seguridad ante el colegio Ramón Llull de Barcelona, este 1-O. (EFE)
Agentes antidisturbios forman un cordón de seguridad ante el colegio Ramón Llull de Barcelona, este 1-O. (EFE)

La comparecencia del jefe de Ferraz satisfizo al PSC. "Nos quedamos con sus últimas palabras. Para nosotros son las que tienen vigencia", sostenía un cuadro de nivel para reforzar la idea de que la primera valoración de Ábalos fue un anticipo sin más importancia. Iceta no quiso salir de nuevo.

Sánchez hace un guiño al PSC al atacar las cargas del 1-O y matizar su apoyo a Rajoy

Las coordenadas, no obstante, pueden cambiar en las próximas horas. Tras las comparecencias de Rajoy y Sánchez en La Moncloa y en Ferraz, Puigdemont deslizó que en los próximos días el Parlament procederá a la declaración unilateral de independencia. Un salto más hacia delante que pondrá a prueba las ya desgastadas costuras del Estado, disparará la tensión y puede que fuerce la utilización de un instrumento del que el PSOE recela: el artículo 155 de la Constitución.

Análisis de las dos ejecutivas

Este lunes será día de valoraciones y de examen de daños. Pedro Sánchez reúne en Ferraz a las 10:30 a la comisión permanente de su ejecutiva federal (su núcleo duro), tras la cual comparecerá un dirigente para contar los acuerdos y analizar las últimas horas. 

En Nicaragua, 75-77, la sede del PSC, en Barcelona, también se reunirá la ejecutiva de Miquel Iceta. A las 13 horas está convocada ya la rueda de prensa, en la que podría comparecer el primer secretario. Sobre la mesa ya estarán las palabras de Carles Puigdemont y el recuento provisional de papeletas del 1-O2.262.424 papeletas, en las que el 90% alcanza el sí a la independencia. 

Cataluña

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