LA IZQUIERDA deja de coordinarse en el congreso

Cataluña rompe los puentes entre Sánchez e Iglesias, sin contactos desde septiembre

La relación a nivel estatal entre PSOE y Unidos Podemos no existe. La crisis catalana ha provocado otro divorcio en la izquierda, cuyos líderes no tienen ningún tipo de contacto desde antes del 1-O

Foto: Los líderes de Podemos, Pablo Iglesias (i), y del PSOE, Pedro Sánchez, se saludan durante la reunión en la que se configuró la mesa de coordinación parlamentaria. (EFE)
Los líderes de Podemos, Pablo Iglesias (i), y del PSOE, Pedro Sánchez, se saludan durante la reunión en la que se configuró la mesa de coordinación parlamentaria. (EFE)

El acercamiento entre el 'nuevo PSOE' de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, materializado el pasado mes de julio con la creación de una mesa de coordinación parlamentaria, ha durado apenas tres meses. Del contacto fluido y los guiños mutuos, incluida la plurinacionalidad pregonada por el líder socialista o el pacto de gobierno en Castilla-La Mancha alentado desde Princesa 2, Sánchez e Iglesias han pasado a romper cualquier tipo de comunicación directa. No hablan desde el pasado mes de septiembre.

La crisis catalana ha dinamitado todos los puentes entre la izquierda estatal, generando un enfrentamiento público y un cruce de acusaciones entre ambas formaciones. Las portavoces en el Congreso de PSOE y Unidos Podemos, Margarita Robles e Irene Montero, respectivamente, dieron por amortizada este martes la mesa de coordinación parlamentaria, aunque sin coincidir en los motivos. Para Robles, los vetos del PP a la agenda social que planeaban sacar adelante socialistas y podemistas son una de las principales claves. Sin embargo, para Montero el problema radica en que "el PSOE predica pero luego nunca cumple".

Desde la formación morada deslizan que Sánchez está negociando con el Gobierno el levantamiento de su veto a distintas propuestas de ley impulsadas por los socialistas. PP y Ciudadanos "son sus socios preferentes", afirmaba Montero tras la Junta de Portavoces celebrada ayer en el Congreso, en genérico, sin ceñirse únicamente al apoyo del PSOE a la aplicación del artículo 155. Los acuerdos van más allá de Cataluña, según sostienen fuentes de la dirección de Unidos Podemos. La relación "a nivel estatal" entre PSOE y Unidos Podemos "no existe", reconocen fuentes del entorno de Pablo Iglesias.

La relación "a nivel estatal" entre PSOE y Unidos Podemos "no existe", reconocen fuentes del entorno de Pablo Iglesias


El contexto electoral ha fomentado todavía más el relato de la confrontación, pero las discrepancias ya comenzaron a visibilizarse con duros reproches tras la negativa del PSOE a participar en la iniciativa de Unidos Podemos para abrir vías de diálogo de cara a acordar un referéndum pactado, con la denominada 'Declaración de Zaragoza', y se oficializó la misma noche del 1-O. Entonces, Iglesias calificó de "error histórico" la decisión de Pedro Sánchez de "alinearse con la represión" y avalar "la estrategia de la represión, que es un fiasco para la democracia española". Las diferencias políticas sobre la estrategia en la crisis catalana ya habían roto la comunicación, limitándose esta a los mensajes que ambos líderes se lanzaban a través de los medios.

Cataluña rompe los puentes entre Sánchez e Iglesias, sin contactos desde septiembre

"Espero que Pedro Sánchez rectifique y se posicione del lado de la democracia", añadía el secretario general de Podemos. Unos días después, desde esta formación daban por muerto al 'nuevo PSOE', mientras que desde las filas socialistas medían sus palabras, con críticas veladas que acabaron por estallar tras la ruptura del pacto de gobierno municipal que mantenían con los 'comuns' en el Ayuntamiento de Barcelona. Una decisión que, según explicaron desde Ferraz, "no ayuda a pactos con Podemos" y volvería a mostrar que "hay una izquierda más preocupada por hacernos oposición que otra cosa".

Entre las consecuencias inmediatas de la voladura de puentes en la izquierda, destaca el desacuerdo para la reforma constitucional. Unidos Podemos no participará este miércoles en la constitución de la comisión territorial pactada entre PSOE y PP. Las posibilidades de reabrir el diálogo antes del 21-D son prácticamente nulas, la dirección del partido vaticina que la reforma constitucional será regresiva y su hoja de ruta pasa por forzar la convocatoria de un referéndum, para el que cuentan con el número suficiente de diputados, con el objetivo de frenar cualquier cambio en la Carta Magna decretado "por arriba". "No habrá otro 135", zanjan desde la dirección del partido en referencia a la reforma exprés de este artículo llevada a cabo con el acuerdo de PP y PSOE en el verano de 2011.

Desde Podemos, deslizan que Sánchez habría acordado con el Gobierno el levantamiento de su veto a distintas iniciativas de ley de los socialistas


Con la construcción de un perfil de 'tercera vía' entre los dos bloques —independentista y constitucionalista— en las elecciones catalanas del 21-D, la candidatura de Catalunya en Comú-Podem mantiene el lema de campaña de 'Ni DUI ni 155'. Los 'comuns' no apoyarán a ningún candidato que defienda la independencia unilateral u otras tesis independentistas más allá de la celebración de un referéndum pactado. Al mismo tiempo, se descarta votar a favor de una hipotética investidura de Inés Arrimadas, la candidata con más opciones entre el denominado 'bloque constitucionalista', e incluso facilitar su llegada a la Generalitat vía abstención.

La lucha por la hegemonía de la izquierda vuelve a recrudecerse en un contexto marcado por el retroceso de la formación morada en las encuestas. Solo algunos de los hipotéticos acuerdos que podrían alcanzarse para la configuración del Govern cambiarían nuevamente el tablero político. Este sería el caso de la formación de un 'tripartit', junto a ERC y PSC, al que Pablo Iglesias ya abrió la puerta tras la convocatoria electoral y ninguna de las formaciones apeladas ha querido descartar con nitidez hasta el momento.

Si Cataluña ha provocado que PSOE y Unidos Podemos desentierren el hacha de guerra, podría igualmente facilitar un nuevo acercamiento si el escenario que se abre tras el 21-D desemboca en fórmulas de gobierno que incluyan a socialistas catalanes y 'comuns'. Tanto en público como en privado, desde la dirección de Unidos Podemos, han confiado al PSC un papel de contención para alejar a Sánchez de sus supuestos pactos con los populares y apostar por un cambio de 'bloque'. "He escuchado voces esperanzadoras por parte de dirigentes del PSC", explicaba Iglesias tras el referéndum del 1-O, aunque todo se precipitó tras su apoyo al 155. Con todo, los giros estratégicos han estado a la orden del día durante los últimos meses y la hiperaceleración de los tiempos políticos deja todo abierto, también una nueva reconciliación en la izquierda.

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