Independencia de Cataluña: Cómo ven PSOE y Cs el 155: la batalla de los plazos para elecciones, el Govern interino...
DIFERENCIAS ENTRE LOS DOS SOCIOS DE RAJOY

Cómo ven PSOE y Cs el 155: la batalla de los plazos para elecciones, el Govern interino...

La negociación de la hoja de ruta que Rajoy llevará al Senado se prolongará hasta el jueves. Ferraz se inclina por "normalizar" la situación en Cataluña antes de ir a las urnas; Rivera quiere comicios ya

Foto: Pedro Sánchez y Albert Rivera, el pasado 12 de octubre en el desfile del Día de la Fiesta Nacional. (EFE)
Pedro Sánchez y Albert Rivera, el pasado 12 de octubre en el desfile del Día de la Fiesta Nacional. (EFE)

España se adentra casi de forma inexorable en terreno desconocido. Nunca se había aplicado hasta ahora el artículo 155 de la Constitución, pero a estas alturas ya parece que el Gobierno no tendrá más remedio que recurrir a él para "recuperar el autogobierno" en Cataluña y devolver a la comunidad a la legalidad. Pero la hoja de ruta que el Ejecutivo presentará al Senado para su aprobación —siempre en caso de que Carles Puigdemont no rectifique— no está totalmente ultimada. Mariano Rajoy la llevará amarrada con el PSOE, aunque sin dejar de lado a Ciudadanos. Pero ambos partidos no coinciden al cien por cien en cómo debe desplegarse el 155. Y el principal foco de discrepancia son los tiempos para la convocatoria de nuevas elecciones. Mientras que en Ferraz creen que es mejor caminar "sin prisa, pero sin pausa" y "normalizar" la situación en Cataluña antes de llamar a las urnas, en la formación naranja no se apean de su exigencia de que esos comicios autonómicos han de llegar cuanto antes.

Las horas que median hasta las 10 de la mañana del jueves 19 servirán para que el Ejecutivo remate su plan de actuación para Cataluña y la toma de control de ciertas competencias. Óscar Puente, portavoz de la ejecutiva socialista, garantizaba este lunes que las medidas y los plazos que se incluyan serán "consensuados" con el Gobierno. En realidad, ya hay mucho trabajo hecho y muchas conversaciones a las espaldas entre las dos grandes formaciones. Porque no solo han hablado de cómo "interpretar" el 155 Pedro Sánchez y Mariano Rajoy.

[Consulte aquí en PDF la carta de Carles Puigdemont a Mariano Rajoy y la del presidente al jefe del Govern]

Ambos delegaron en sus equipos la concreción técnica. Así, en un primer momento, el presidente confió la negociación en su asesor áulico, Pedro Arriola, y en el secretario de Estado de Relaciones para las Cortes, José Luis Ayllón, mano derecha de la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría. El líder socialista hizo descansar la interlocución en la responsable de Igualdad, la constitucionalista y exministra Carmen Calvo, junto con la jefa de los parlamentarios del PSC en Madrid, Meritxell Batet, y el director de Gabinete de los expresidentes Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero, el veterano José Enrique Serrano. En el tramo final, sin embargo, el peso del diálogo Gobierno-PSOE lo están llevando Ayllón y Calvo. La hoja de ruta, pues, será preparada por ambos y bendecida por Rajoy y Sánchez.

La interlocución de Gobierno y PSOE ha recaído en Rajoy y Sánchez, pero también en sus escuderos, especialmente Ayllón y Calvo en el tramo final

En Ferraz subrayan que el Ejecutivo ya conoce la "interpretación" que del 155 hace el PSOE, que pasa por una intervención "lo menos traumática posible" de Cataluña. Una toma del control casi quirúrgica. Bajo esa filosofía, la dirección de Sánchez enfatiza que no se pueden adoptar decisiones "contra Cataluña" o que puedan generar mucha hostilidad en la ciudadanía. Por eso, en el entorno del líder se defiende la conveniencia de que, una vez apartado Puigdemont, "no se suplante un Govern por otro". Esa convicción les lleva a descartar un Ejecutivo de concentración, integrado por notables de varias formaciones y presidido por una figura respetable. En los últimos días circulaban nombres como los de los exministros Josep Borrell (PSOE) y Josep Piqué (PP) o el del exlíder de Unió Democràtica Josep Antoni Duran i Lleida. Esa no es la opción por la que abogan los socialistas, "de ningún modo", porque creen que ese hipotético Ejecutivo se vería como de ocupación.

Seguridad y finanzas primero

Las otras dos alternativas son percibidas con mejores ojos por Ferraz. O un Govern de tecnócratas, sin perfil político, o bien —y esta es la propuesta que gana más fuerza— la designación de un ministro para Cataluña. En este último caso, la responsabilidad podría recaer en la vicepresidenta —la encargada de la fallida 'operación diálogo'—; en el delegado del Ejecutivo en la comunidad, Enric Millo, o en un nuevo titular nombrado por Rajoy. Si el presidente optara por este último extremo, algunos dirigentes socialistas entienden que sería una "desautorización" manifiesta de Santamaría y una "degradación" de rango, pues hasta ahora la interlocución con Cataluña dependía de la número dos del Gobierno.

Los socialistas descartan un Govern de concentración con notables al frente: prefieren uno de tecnócratas o un ministro para Cataluña

Además de la fórmula para la intervención de la autonomía, Ejecutivo y PSOE estudian la carta de competencias que se traspasarían temporalmente al Estado. De nuevo, aquí se quiere que la interferencia sea la menor posible, y por eso Ferraz defiende que no entren en el paquete materias como sanidad o educación. Sí está más claro que habrá que asumir el mando de los Mossos, pero saben que esa tarea no será pacífica, toda vez que puede haber una parte del cuerpo autonómico que se rebele contra las directrices impuestas por Madrid, y son ellos, los agentes catalanes, los que han de garantizar el orden público. Y justo lo que se teme en la sede federal del PSOE es que una vez se consume la aplicación del 155 —que será efectiva a partir de su aprobación por el Senado—, crezcan el malestar y la revuelta en las calles. También se da por descontado que se atarán más en corto las finanzas catalanas.

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Otra cuestión nada accesoria es la convocatoria de nuevas elecciones. Lo que anhelan tanto Gobierno como PSOE es que sea Puigdemont quien proceda a llamar a los catalanes a las urnas. Pero ante la previsión de que no lo haga, será el Ejecutivo de transición nombrado desde Madrid el que deba hacerlo. En la reunión de la permanente de los socialistas —el núcleo duro de Sánchez—, sí se deliberó acerca de los plazos. La idea más compartida es que esas elecciones deben llegar pronto, pero no de forma inminente. Como expresan los colaboradores más directos del secretario general, primero habría que "garantizar la normalidad" en Cataluña, serenar los ánimos, esperar a que la fiebre baje. "Sin prisa, pero sin pausa", ilustra uno de los primeros espadas.

Pero Ferraz es consciente de que la opinión del PSC es algo distinta, y su criterio "pesa mucho". La dirección de Miquel Iceta considera que debería procederse a la disolución inmediata del Parlament y a la rápida convocatoria de comicios autonómicos para recuperar cuanto antes la "normalidad institucional". De esta forma, tendría mucha menos importancia quién se situaría al frente del Govern una vez destituido Puigdemont, ya que se trataría de una "Administración meramente electoral". "La ebullición no se va a enfriar y hay que dar la voz a la gente", sostienen desde el círculo de Iceta.

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Viaje de Sánchez de dos días a Bruselas

En el equipo de Sánchez subrayan que con toda seguridad se llegará a una posición común con el PSC, porque es al fin y al cabo la organización que está sobre el terreno y la que sabe "medir" mejor cuándo conviene convocar elecciones. La interlocución con Iceta y con los alcaldes socialistas catalanes es constante. "Es necesario el diálogo con ellos para saber qué es mejor, aunque antes hay que hacer pedagogía de por qué llegamos a ese punto", sostiene una integrante de la cúpula de confianza del líder. Los socialistas saben que ese camino está plagado de minas, pues unas elecciones convocadas desde Madrid tienen el "riesgo" cierto de ser boicoteadas por los secesionistas. "Quizás incluso sea mejor aprovechar que los que no apoyan la separación, como se vio en la masiva manifestación de Societat Civil Catalana del pasado 8 de octubre, están muy movilizados también", añade esta fuente.

El PSC es partidario de disolver el Parlament y convocar comicios ya. En Ferraz reconocen que son los de Iceta los que saben "medir" los plazos

Esa labor de "pedagogía" también llevará a Sánchez este miércoles y este jueves a Bruselas, donde se entrevistará con el presidente de la Comisión y del Parlamento Europeo, Jean-Claude Juncker y Antonio Tajani, y la alta representante para la Política Exterior de la UE, Federica Mogherini, además de líderes socialdemócratas y otras autoridades. El secretario general quiere explicar a sus socios comunitarios que la aplicación del 155 es plenamente constitucional, para que no quede "ningún género de dudas" de que quien se ha "saltado la legalidad" es Puigdemont.

La incertidumbre durará poco si finalmente el 'president' no rectifica antes del jueves 19. La previsión es que el Consejo de Ministros se reúna el jueves por la tarde —antes de que Rajoy viaje a la cumbre del Consejo Europeo, en Bruselas— o el viernes por la mañana, para aprobar la hoja de ruta que se traslade al Senado. El PSOE calcula que el mismo viernes podría reunirse la Mesa de la Cámara Alta para fijar los tiempos y convocar en sesión conjunta a la Comisión Constitucional y la Comisión General de las Comunidades Autónomas. Comisión conjunta ante la que Puigdemont podrá presentar alegaciones. En Ferraz no se descarta que se pueda prescindir del pronunciamiento expreso del pleno, ya que este podría, llegado el caso, delegar su decisión en la comisión. En todo caso, se necesitaría la mayoría absoluta de la Cámara, que el PP tiene por sí mismo (149 senadores de un total de 266). Los socialistas aportan 62 parlamentarios y Cs, tres.

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Impaciencia de Cs

La formación de Albert Rivera, por su parte, lleva varias semanas pidiendo de forma inflexible la aplicación del artículo 155. En la cúpula naranja consideran que desde el pleno celebrado durante los días 6 y 7 de septiembre en el Parlament, que sirvió para aprobar las leyes de referéndum y de transitoriedad jurídica, la Generalitat "está fuera" de la Constitución y del Estatut. A partir de ese momento, Rivera comenzó a trasladar al Gobierno la necesidad de actuar cuanto antes y devolver a Cataluña al marco de la legalidad. La vía, insisten desde la formación centrista, no es otra que aplicar el 155 e intervenir la autonomía. Y el objetivo, continúan, debe ser convocar elecciones para cambiar los interlocutores actuales y salir del bloqueo.

Rivera pone el acento en que los plazos deben acortarse al máximo y no se pronuncia por ahora sobre las alternativas para intervenir Cataluña

Durante varias semanas, explican en el círculo de Rivera, Ciudadanos fue el único partido que mantuvo firmeza pidiendo a Rajoy intervenir la autonomía como única "solución democrática". En todo caso, ahora que parece inevitable la entrada en vigor del artículo 155 a partir del jueves —dado que Puigdemont previsiblemente no dará marcha atrás—, la nueva batalla que deberán librar los llamados partidos constitucionalistas será el asunto de los plazos. La formación naranja es claramente partidaria de convocar elecciones "cuanto antes", frente a los socialistas y el Gobierno. El PP, de hecho, afronta con cierta cautela el camino del 155. Es más, como explican en Ferraz, Moncloa se inclinaba por activar la Ley de Seguridad Nacional —que permite asumir vía real decreto el control de los Mossos— o acudir al artículo 116 de la Carta Magna, que regula los estados de alarma, excepción y sitio. Para el PSOE, la vía del 155 es "más limpia y democrática" y "no sustrae derechos a los ciudadanos".

Rivera ha mostrado su impaciencia a Rajoy en varias ocasiones, insistiendo en que debe actuar con la mayor celeridad para poner en marcha la maquinaria que permite al Estado tomar el control de ciertas competencias. El caso es que una vez que se intervenga la autonomía, las elecciones podrían convocarse en un plazo de entre tres y seis meses. Los centristas insisten en que un Ejecutivo de transición debe durar el mínimo tiempo posible para que sean los catalanes los que acudan a las urnas y elijan un nuevo Govern.

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Sobre la forma del Gabinete interino, Cs no muestra por ahora preferencias. Fuentes de la cúpula explican que no son detalles que, al menos de momento, haya abordado el secretario general de la formación, José Manuel Villegas, con la vicepresidenta u otros interlocutores de su equipo. El partido centrista considera que "los detalles técnicos" los debe comunicar el Ejecutivo central al resto de fuerzas políticas, aunque sí pone el acento en los plazos: deben acortarse al máximo.

Rivera celebró la pasada semana el requerimiento enviado desde Moncloa a la Generalitat, por entender que Rajoy pasaba a la acción. Sin embargo, tras la respuesta de Puigdemont este lunes, llena de evasivas y sin contestar a la pregunta sobre si declaró o no la independencia, el líder de centro se mostró crítico con el Ejecutivo, instándole a no entrar "en el juego" de las cartas, y reiterando que 30 años de nacionalismo no se acabarían con una misiva. Aunque el partido naranja respeta los plazos formales del Gobierno, sigue insistiendo en que "políticamente" ya se puede empezar a actuar.

El PSOE retira la interpelación y reprobación a Santamaría

Ya desde la semana pasada se veía venir que la interpelación de los socialistas a la vicepresidenta del Gobierno y la consecuente moción de reprobación iban a quedar congeladísimas. La dirección ya retiró la primera del pleno de la semana pasada con el pretexto de que al día siguiente daría explicaciones en el Congreso Mariano Rajoy

La interpelación pasó automáticamente al pleno de esta semana, porque se trataba de un simple aplazamiento. Pero la cúpula parlamentaria, encabezada por Margarita Robles, pidió este martes en la Junta de Portavoces que no se incluya en el orden del día de la sesión. No habrá, por tanto, duelo con Soraya Sáenz de Santamaría este miércoles. Lo que discutió Robles con su equipo a primera hora era si se retiraba definitivamente la interpelación hasta que se crea conveniente resucitarla, o se aplazaba una semana más. Al final se optó por el primer camino, dado que aguardan días muy complicados en Cataluña en los que el PSOE quiere mostrar su apoyo absoluto al Gobierno en este tema. Así, la interpelación y reprobación salen de la agenda socialista "por oportunidad y prioridades", hasta una mejor ocasión, sin fecha para programarla de nuevo. Y eso que Robles defendía hace escasos 15 días que esa sanción a la número dos del Ejecutivo era "oportuna". 

La pista la daba el propio Pedro Sánchez el sábado en una entrevista publicada por eldiario.es. El secretario general confirmaba que este miércoles no se sustanciaría la interpelación en el pleno de la Cámara ni la próxima semana la reprobación. "Vamos a esperar primero. Creo que es importante que desde la política se planteen debates que ayuden a resolver esta crisis y anteponer ese objetivo me parece mucho más importante que posteriormente se hable y se exijan las responsabilidades y el Gobierno rinda cuentas sobre un hecho que no gustó, creo que tampoco a muchos integrantes del Gobierno y del PP", alegaba.

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