Mario Vargas Llosa leyó el manifiesto

La primera gran manifestación contra la 'desconexión' en Barcelona

Sociedad Civil Catalana, la asociación detrás del acto, cifró en más de un millón los asistentes, un número que la Guardia Urbana rebajó a 350.000

La oposición al independentismo ha conseguido organizar por primera vez una protesta masiva en Barcelona desde que arrancó el ‘procés’. Los propios manifestantes quedaron sorprendidos por el gentío que subía por calles y avenidas de la ciudad hasta confluir en la plaza Urquinaona, que se acabó quedando muy pequeña. Sociedad Civil Catalana, la asociación detrás del acto, cifró en más de un millón los asistentes, un número que la Guardia Urbana rebajó a 350.000. Sea como sea, se trata de cifras que dejan muy atrás cualquier otra movilización ciudadana contra la “desconexión” de Cataluña del resto de España.

Había mucha preocupación por la seguridad, por no protagonizar escenas de violencia que pudiesen contrastar con el pacifismo festivo de las Diadas. Desde la política y el activismo independentista también se pidió que todo el mundo se quedase en casa “para no caer en provocaciones y reservar fuerzas para la declaración de independencia”, según mensajes públicos y cadenas de Whatsapp de las entidades Òmniun y ANC. Lo cierto es que la jornada transcurrió pacíficamente.

La primera gran manifestación contra la 'desconexión' en Barcelona

Hubo momentos en que Mossos desplegados recibieron abucheos y silbidos, al igual que pasó con dos camiones de bomberos. "Yo te pago el sueldo con mis impuestos", le espetaba un hombre con una bandera de España a un grupo de policías autonómicos que rodeaban dos furgones policiales en el paseo de Gracia. A esa hora, la cabecera de la manifestación leía ya el manifiesto pero en la retaguardia la gente se dispersaba a tomar el aperitivo. "¡Esta policía no nos representa!", y "Trapero, al talego", comenzaron a cantarles los manifestantes.

La primera gran manifestación contra la 'desconexión' en Barcelona

La primera gran manifestación contra la 'desconexión' en Barcelona

Los agentes aguantaron impávidos, sin responder a los manifestantes. Durante las semanas anteriores, los independentistas les daban rosas y les aplaudían hasta emocionar a alguno. En la manifestación del domingo se vio que solo era una parte de Cataluña la que les agradece su pasividad al dejar colegios electorales abiertos y al tolerar manifestaciones independentistas contra Policía y Guardia Civil al grito de "las calles serán siempre nuestras". "Mossos, cumplid la ley", "Mossos, disolución", eran otras de las pancartas. De repente, un señor con la cara pintada y banderas de España se les acercó y les dio la mano y cantó a su favor y rebajó la tensión. Entonces, las dos furgonetas se fueron entre una enorme pitada y dejaron las calles para los constitucionalistas.

Manifestación Barcelona 8 de octubre

Otra de las polémicas del día versó sobre la proporción de manifestantes que había llegado de otras partes de España. La sensación, preguntando por los corros, es que la inmensa mayoría eran catalanes procedentes tanto de la zona noble de Barcelona como de barrios obreros del cinturón industrial y pueblos de otras provincias, como Lleida. Salían de las bocas del metro en grupos enormes desde primera hora de la mañana. A las doce, hora de la convocatoria, ya no se podía caminar.

(EFE)
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Los coros apelaban a quienes dicen que los contrarios a la independencia son una minoría en Cataluña. “Luego diréis que somos cuatro gatos” y muchos manifestantes aplaudían a la Policía Nacional y la Guardia Civil. Los ríos humanos eran muy variados. Desde veteranos vestidos de legionarios hasta matrimonios votantes del PSC con banderas europeas y señeras. “No nos hemos sentido nunca muy cómodos en estos actos, por eso es la primera vez que venimos, pero ahora mismo hay que estar junto a los que no quieren la independencia porque la Generalitat ha dicho que lo van a hacer ya”.

En la cabeza de la manifestación se dieron cita representantes de Ciudadanos, como Albert Rivera e Inés Arrimadas, políticos del Partido Popular como Xavier García Albiol, y algunos miembros del PSC, aunque no estuvo su líder, Miquel Iceta. La intervención más esperada, sin embargo, fue la del premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa, que cargó contra la "pasión nacionalista", tildó de "golpistas" a Carles Puigdemont, Oriol Junqueras y Carme Forcadell, y subrayó que la "conjura independentista no destruirá 500 años de historia" de la unidad de España ni la convertirá en un país "tercermundista". “Todos los pueblos modernos o atrasados viven en su historia momentos en los que la razón es barrida por la pasión nacionalista (...) que puede ser destructiva y feroz cuando la mueven el fanatismo y el racismo".

La primera gran manifestación contra la 'desconexión' en Barcelona

Vargas Llosa ha recordado que el nacionalismo es "la peor de todas las pasiones, la que ha causado más estragos en la historia (...) la religión laica" que ha provocado "sangre y cadáveres" en Europa, el mundo y en España. "Estamos aquí para parar los estragos del independentismo (...) y por eso hoy miles de catalanes han salido a la calle, son demócratas que no creen que sean traidores, catalanes que no consideran al adversario un enemigo, que creen en la democracia, en la libertad, en el estado de derecho, en la constitución", ha dicho el premio Nobel de literatura.

Después le llegó el turno a Josep Borrell que ha asegurado que "todos tenemos un poco de culpa de haber callado demasiado", ha dicho también Borrell, y ha pedido que ahora haya mucha serenidad ante la posibilidad de la declaración de independencia de Cataluña. "Nada de boicots, nada de ofensas. Trabajemos todos juntos para que vuelva la sensatez", y se ha dirigido en concreto a los manifestantes llegados de fuera de Cataluña. Les ha pedido que compren una botella de cava catalán al volver a sus localidades de origen, porque ha oído que las ventas han bajado, y un descenso puede implicar que haya más parados en Cataluña.

La primera gran manifestación contra la 'desconexión' en Barcelona

El expresidente del Parlamento Europeo ha criticado a las empresas que anuncian su cambio de domicilio social fuera de Cataluña ahora que temen una declaración de independencia: "¿No lo podíais haber dicho antes?".

"Todo lo que dijisteis en privado ¿por qué no lo decíais en público", les ha preguntado durante su discurso. Para el también exministro socialista, "si lo hubiesen dicho quizá no estaría pasando" lo que está pasando ahora en Cataluña, y ha dicho que el empresariado sólo opinaba abiertamente en privado cuando empezó el proceso soberanista.

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