LA PRIMERA REUNIÓN DE LOS DOS LÍDERES MÁS DE UN AÑO DESPUÉS

Iglesias quita presión a Sánchez: no le exige moción pero sí que no pacte el techo de gasto

El jefe de Podemos no quiere marcar los tiempos al reelegido secretario del PSOE, pero sigue considerando clave que rechace la primera piedra sobre la que se construyen los Presupuestos

Foto: Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, durante su última reunión ante las cámaras, el 30 de marzo de 2016 en el Congreso. (EFE)
Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, durante su última reunión ante las cámaras, el 30 de marzo de 2016 en el Congreso. (EFE)

Aquel 30 de marzo de 2016 la expectación estaba en todos los rincones. Hubo encuentro en la calle, regalo de un libro de baloncesto, bajada de los dos líderes por la carrera de San Jerónimo, reunión de dos horas en las dependencias del Grupo Socialista. Pedro Sánchez quería convencer a Pablo Iglesias para que se sumara al pacto con Ciudadanos. "Estamos más cerca del Gobierno del cambio que de repetir elecciones", afirmaba seguro el líder socialista tras su entrevista con el secretario general de Podemos. Pero a los pocos días ese sueño se diluyó. No hubo Gobierno del cambio y sí nuevas elecciones, las del 26 de junio. Hace justo un año y un día.

Este martes, a las diez de la mañana y en el Congreso, Sánchez e Iglesias vuelven a verse las caras ante las cámaras. La idea del "Gobierno del cambio" sigue presente en la estrategia del jefe del PSOE, pero más como un desiderátum que como una aspiración que entonces sí creía tocar con la punta de los dedos. Ya no toca hablar de investidura, ni tampoco de una moción de censura —un instrumento parlamentario que la nueva dirección socialista no descarta pero que no ve factible porque no hay números para que prospere—, sino de ir "construyendo una alternativa" al PP, una nueva mayoría de cambio, y de ir tejiendo relaciones de confianza, dinamitadas en los últimos meses. Sánchez desea sumar a la ecuación a Ciudadanos, con cuyo presidente, Albert Rivera, se entrevista el miércoles, también en el Congreso, y a partir de las 16:30 horas. Pero es consciente de que la formación naranja está mucho más fría hacia el PSOE que un año atrás, y que ya ha advertido de que no retornará a un "bucle" de negociaciones con el fin de sacar ya al Ejecutivo de Mariano Rajoy de La Moncloa.

Sánchez quiere visualizar la recomposición de las relaciones con la izquierda, tejer la confianza e ir construyendo una mayoría alternativa al PP

Pero el encuentro sustancial, plenamente simbólico, es el de este martes. Una entrevista, por cierto, desprovista de la pompa de hace un año y que tendrá como escenario el despacho de la nueva portavoz socialista, Margarita Robles. Ni siquiera comparecerá ante los medios Sánchez a su término, aunque sí responderá a las preguntas de 'Al rojo vivo' (La Sexta). La rueda de prensa se la deja a su número tres, José Luis Ábalos. La cita con Iglesias es más importante que la que mantendrá con Rivera porque Sánchez quiere visualizar la recomposición de relaciones con la otra formación de la izquierda y con la que quiere asfaltar un camino fértil de colaboración. Una política de mano tendida que choca radicalmente con la sostenida por la gestora y la defendida por Susana Díaz, y que era uno de los compromisos de su proyecto en la competición de las primarias. Sánchez pretende inaugurar una nueva etapa con Iglesias, pero sobre todo ambiciona la reconquista de los electores que antes apoyaban al PSOE y, decepcionados, se marcharon con Podemos.

Paso a paso

Iglesias, por su parte, acude a la reunión con guante blanco, dejando de lado las presiones para agendar una moción de censura para sacar a Rajoy del Gobierno antes de diciembre, como había reclamado al jefe socialista después de que ganase, con holgura (50,26%), la disputa por la secretaría general de su partido. Podemos busca así facilitar el acercamiento con el nuevo PSOE, evitando poner plazos y rebajando sus expectativas, al menos, durante esta primera fase de reconciliación en la que los socialistas podrán marcar el ritmo. Paso a paso y respetando los tiempos internos a los que se enfrenta Sánchez.

Iglesias acude a la cita con guante blanco, rebajando sus expectativas, al menos, durante esta primera fase de reconciliación de los dos partidos

En cambio, el grupo confederal de Unidos Podemos mantiene como prueba de fuego, para reconocer “hechos” más allá de la “retórica”, el rechazo al techo de gasto de 2018, piedra a partir de la cual se elaboran los Presupuestos y que será votado por el pleno de la Cámara Baja en la segunda semana de julio. Este será uno de los temas “clave” que Iglesias planteará en el encuentro, según subrayan desde su gabinete, buscando que se renegocie con el Gobierno.

Sánchez y su ejecutiva, sin embargo, no han tomado ninguna decisión sobre el techo de gasto. Esa carpeta, como indicaba este lunes Óscar Puente, el portavoz de la dirección tras la reunión de la permanente con los sindicatos, no se ha abierto aún, así que se estudiará en una semana. "No hemos fijado posición aún, y cuando lo hagamos la daremos a conocer. Pero nadie nos va a presionar respecto a la postura autónoma que adoptemos. Eso sí que lo tenemos claro", sostiene un alto cargo de la nueva cúpula socialista.

Albert Rivera, el pasado 24 de junio en el mercado de San Antón de Madrid. (EFE)
Albert Rivera, el pasado 24 de junio en el mercado de San Antón de Madrid. (EFE)


El Ejecutivo ha tenido que aprobar sus Presupuestos de 2017 con el apoyo de Ciudadanos, PNV, Coalición Canaria y Nueva Canarias —cuentas, por cierto, ratificadas definitivamente este lunes en el pleno del Senado, con lo que están ya listas para su publicación en el BOE—. Sin el concurso del PSOE: no lo hubo con la gestora al frente del partido ni tampoco ya con Sánchez reelegido como líder. Pero la dirección provisional, valedora de la "oposición útil", sí se avino a negociar con el Gobierno los objetivos de estabilidad presupuestaria y de deuda pública para el conjunto de las Administraciones Públicas. A cambio de su apoyo, Rajoy tuvo que acceder a una subida del salario mínimo del 8% para este año. El límite de gasto no financiero del Presupuesto del Estado (que se fijó en 118.337 millones de euros), que es lo que en la jerga se conoce como techo de gasto, no se vota. Lo que sí es sometido al escrutinio de las Cortes son los objetivos de deuda y déficit, y eso sí que Hacienda lo negoció tanto con la gestora como con las comunidades gobernadas por los socialistas, que son mayoría. Las autonomías, gracias al acuerdo, consiguieron una flexibilización en el cumplimiento de los objetivos de déficit.

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Rescate a los jóvenes

Si el PSOE de Sánchez opta por no abrir una vía de diálogo con el Ejecutivo, que aprobará en los próximos días el techo de gasto en Consejo de Ministros, sí marcaría una ruptura respecto al comportamiento de la cúpula interina de Javier Fernández. Pero, al tiempo, los potenciales perjudicados podrían ser los gobiernos autonómicos liderados por barones del PSOE.

El PSOE no ha fijado su posición respecto al techo de gasto, pero sí advierte de que tomará su decisión de manera "autónoma" y no por "presiones"

Otro de los objetivos con los que el líder de Podemos acude a la cita será la conformación de equipos por ambos partidos para abrir una mesa de negociaciones formales, de cara a los meses de verano, para consensuar iniciativas parlamentarias conjuntas en el siguiente periodo de sesiones. En este punto el PSOE no tiene mayores problemas. De hecho, el primer asunto que Sánchez quiere abordar con Podemos es el rescate a los jóvenes. Lanzado el guante, desea que los equipos de ambos partidos comiencen a trabajar sobre propuestas concretas.

Pedro Sánchez, junto a Ignacio Fernández Toxo y Pepe Álvarez, líderes de CCOO y UGT, este 26 de junio en Ferraz. (EFE)
Pedro Sánchez, junto a Ignacio Fernández Toxo y Pepe Álvarez, líderes de CCOO y UGT, este 26 de junio en Ferraz. (EFE)

Entre las iniciativas parlamentarias prioritarias para Podemos, y a las que Iglesias reclamará a Sánchez el apoyo de los socialistas, se incluyen las relativas al aumento de las pensiones, la subida del salario mínimo, la reforma de la negociación colectiva, el incremento progresivo de las prestaciones por hijos a cargo (hasta los 1.200 euros en cuatro años) y el rechazo al CETA, el tratado de libre comercio entre la Unión Europea y Canadá. El PSOE comparte igualmente algunos de esos objetivos. De hecho, la ejecutiva acordó este lunes con los sindicatos ir abordando varios aspectos de la agenda social en sesiones monográficas. Sánchez y su secretario de Política Económica y Empleo, Manu Escudero, se comprometieron a no acordar ningún aumento del SMI "a espaldas" de las centrales, y a negociar incrementos con vistas a un medio y largo plazo, de forma que en torno a 2020 se llegue a un salario mínimo de unos 1.000 euros.

Ante el CETA, abstención

La derogación de la reforma laboral también es otra prioridad para el PSOE. Los representantes de los sindicatos, Cristina Antoñanzas y Fernando Lezcano, aseguraron que en la cita en Ferraz se había hablado de liquidar las dos últimas modificaciones del mercado de trabajo: la de 2010, que impulsó José Luis Rodríguez Zapatero, y la de 2012, patrocinada por Rajoy y mucho más lesiva, a juicio de la izquierda. Óscar Puente sostuvo que no se desarrolló la conversación en términos tan concretos, pero sí incidió en que la voluntad es "retornar al escenario de protección máxima de los derechos de los trabajadores", porque así lo mandatan las resoluciones aprobadas en el 39º Congreso, clausurado hace una semana. Pero el simple hecho de hablar de liquidar las reformas laborales, en plural, ya es un avance en el discurso del PSOE. E indudablemente un guiño a Unidos Podemos, que había reclamado el fin de las legislaciones de 2010 y 2012.

Los socialistas barajan proponer la derogación de las dos últimas reformas laborales: la de 2012 del PP y la de 2010 de Zapatero

Sobre el CETA, los socialistas aprobaron en su ejecutiva la posición definitiva, la abstención, tras haber votado a favor tanto en Bruselas como en la Comisión de Exteriores. Desde Podemos, sin embargo, insistirán en que su cambio de posición sea completo. Pero el PSOE se ha plantado: Escudero explicaba que la "abstención razonada" es la que más se acopla a la nueva doctrina, puesto que hace explícita la apuesta por el comercio internacional pero pone pegas a tratados que socaven derechos laborales o medioambientales, instituyan organismos de arbitraje desiguales o se negocien con "secretismo".

Iglesias quita presión a Sánchez: no le exige moción pero sí que no pacte el techo de gasto

El modelo de Estado plurinacional también estará sobre la mesa, pero sin tratar de definir líneas concretas en esta primera reunión. El 39º Congreso del PSOE ha abrazado la definición promovida por Sánchez, que a la vez declara como único sujeto de soberanía al pueblo español y se opone por completo al derecho a decidir, que sin embargo sí defienden Podemos y sus confluencias.


Para Ferraz, en resumen, esta es la primera toma de contacto de la "mesa para el cambio" con la que se comprometió Sánchez en el cónclave federal. Un diálogo fluido con los dos emergentes, especialmente con Podemos, para proceder al desmontaje de las políticas más regresivas del PP y visualizar que hay posibilidad de una alternativa futura. "En ese rumbo a La Moncloa ya hemos abierto un espacio con los sindicatos y ahora lo abrimos con los partidos", aducían fuentes próximas al líder. Y aunque reconocen que con Rivera todo será más difícil, ya que se ha mostrado "esquivo" a las ofertas del PSOE, también advierten de que el acuerdo transversal fue posible la semana pasada en la reforma de RTVE propuesta por los socialistas, a la que incluso al final se sumó el PP para "no quedarse solo".

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