LOS PRIMEROS PASOS DEL NUEVO PSOE

Sánchez solemniza su acercamiento a UGT y CCOO en medio del malestar por el CETA

La ejecutiva se reúne este lunes con Álvarez y Toxo y bendice la abstención al tratado de la UE con Canadá que ha desatado la polémica en los últimos días y la incomodidad de algunos dirigentes

Foto: Pedro Sánchez, durante su reunión con el comisario de Finanzas de la UE, Pierre Moscovici, el pasado 22 de junio. (EFE)
Pedro Sánchez, durante su reunión con el comisario de Finanzas de la UE, Pierre Moscovici, el pasado 22 de junio. (EFE)

El PSOE se 'sindicaliza'. O, como dice su número tres, el valenciano José Luis Ábalos, quiere ser "más sensible" hacia las organizaciones de trabajadores, no olvidar que sus siglas contienen aún la O de Obrero. El secretario general ya operó ese acercamiento a las centrales durante su campaña de primarias, en las que el apoyo de UGT fue notable y clave, lo materializó en la confección de su segunda ejecutiva, en la que integró al que había sido mano derecha de Cándido Méndez, Toni Ferrer, como nuevo responsable de Empleo, y se plasmará gráficamente este lunes en la primera reunión de la nueva cúpula con los dos líderes sindicales, Pepe Álvarez e Ignacio Fernández Toxo. Un encuentro en el que el partido solemnizará el cambio de postura respecto al tratado de libre comercio de la UE con Canadá (CETA), un viraje que reclamaban los sindicatos y también Podemos y que sin embargo ha expandido un cierto malestar, entre bambalinas, dentro del PSOE.

Sánchez y la permanente de su ejecutiva —en torno a una veintena de dirigentes, y en la que se incluyen su núcleo de confianza y los secretarios de área— comienzan la reunión en Ferraz a las 9:30 horas. Para la dirección, es una entrevista importante, no solo simbólica, ya que esa mayor aproximación a CCOO y UGT es uno de los pilares fundamentales del nuevo proyecto socialista, con la que quiere visualizar ese giro a la izquierda del partido y marcar la frontera con la época anterior. Ya no solo con la gestora de Javier Fernández, sino incluso con el primer Sánchez. El PSOE, en definitiva, desea mostrar que es la formación referencia de las organizaciones de trabajadores, la que asume sus planteamientos, empezando por la derogación de la reforma laboral, posición no obstante que sí que no ha cambiado en estos años y que comparten todos los sectores del PSOE.

El restituido líder protagonizó en campaña un acto en el que exhibió el apoyo de más de mil sindicalistas de UGT —ahí la labor de arrastre de Toni Ferrer, durante años número dos de la central, en calidad de secretario de Acción Sindical de Méndez— y CCOO y en las que firmó un catálogo de compromisos: no solo la liquidación de la reforma del mercado de trabajo impulsada por el Gobierno de Mariano Rajoy en 2012, sino también la subida del salario mínimo a 1.000 euros en el horizonte 2020 o la aprobación de la jornada laboral de 35 horas semanales. Ahora, tan solo una semana después del 39º Congreso Federal que ha materializado la llegada del nuevo PSOE, Sánchez debe traducir esos compromisos en acciones. La semana pasada, en la primera reunión con su grupo parlamentario, incidió en que el primer objetivo sería trabajar en iniciativas para el rescate de los jóvenes. Un objetivo que pondrá encima de la mesa en sus entrevistas en la Cámara Baja con Pablo Iglesias, el martes, y con Albert Rivera, el miércoles.

Sánchez solemniza su acercamiento a UGT y CCOO en medio del malestar por el CETA

Ese "rescate" a la juventud, así como el giro respecto al Acuerdo Económico y Comercial Global (CETA, por sus siglas en inglés) con Canadá, serán los hilos conductores, de hecho, de la reunión de la permanente con Álvarez y Toxo y de la cita de Sánchez con Iglesias. Ambas forman parte del cambio de estrategia que quiere imprimir la nueva cúpula. Ya en su proyecto político el secretario general hablaba de la necesidad de tejer una "alianza" con los sindicatos y de acercar posturas con Podemos para ir construyendo una mayoría alternativa a la del PP.


Las formas... vía Twitter

El volantazo respecto al CETA está siendo más trabajoso, por lo repentino, por cómo se anunció y por cómo supone un giro evidente respecto a lo manifestado y votado por el PSOE, con Sánchez y con la gestora, hasta el pasado martes. El Grupo Socialista respaldó entonces el dictamen sobre el tratado en la Comisión de Exteriores, aunque su portavoz, el extremeño Nacho Sánchez Amor, sí había sido prevenido de que la postura del partido estaba en revisión. Después, la presidenta del PSOE, la exministra de Medio Ambiente Cristina Narbona, adelantó vía Twitter que su formación no apoyaría el CETA, que tendrá que ser ratificado por el pleno del Congreso el próximo jueves, 29 de junio. Su aprobación no está comprometida, ya que el PP cuenta con el respaldo de Ciudadanos, PNV y PDeCAT.

La dirección no reculará en su idea de cambiar de criterio, pero reconoce que falló la comunicación o que el viraje "no se ha gestionado bien"

En medio del aluvión de críticas externas —el PP incluso habló de "un Podemos rojo" y un "Podemos morado"— y el cierto estupor interno, Sánchez adelantó la fijación de posición antes de la permanente de este lunes: en su reunión con el comisario de Finanzas de la UE, el socialista francés Pierre Moscovici, el pasado jueves, el secretario general anticipó que su grupo parlamentario votará abstención en el pleno. "No hay dos únicos caminos: o bien abrir las fronteras, como quiere el Partido Popular, o el proteccionismo al que se abraza Unidos Podemos. La vía socialista es la de la izquierda de Gobierno: la que combina de manera efectiva los procesos democráticos y los derechos laborales y medioambientales. Ahí es donde reside el sentido común, explicándole a la gente cómo nosotros nos vamos a posicionar sobre lo que se vota y enviando un mensaje de cara al futuro: hay que contar con la sociedad civil. Hagamos los tratados de abajo arriba. Por eso no ratificaremos el CETA en el Parlamento español. Nuestra posición será la de una abstención motivada con estos argumentos", señaló Ferraz en un breve comunicado.

El primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, se dirige al Parlamento Europeo el pasado 16 de febrero, tras un cartel contrario al CETA. (Reuters)
El primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, se dirige al Parlamento Europeo el pasado 16 de febrero, tras un cartel contrario al CETA. (Reuters)


La dirección se ha afanado en resaltar que la nueva postura del PSOE es propia y autónoma, y no una respuesta a un Podemos que pide "hechos" a Sánchez para creerse su reorientación estratégica y ha señalado expresamente tanto el CETA como el techo de gasto como pruebas de ese giro. Que la decisión de situar al PSOE en la izquierda es firme y tiene que evidenciarse en esta nueva era. Pero la cúpula sí reconoce que ha "fallado la comunicación" —lo advertía en una entrevista con este periódico, publicada este domingo, el secretario de Organización, José Luis Ábalos— o, directamente, que "no se ha gestionado bien", como reseñan fuentes cercanas a la portavoz en la Cámara Baja, la magistrada Margarita Robles, que se estrena este lunes en una reunión de ejecutiva. "Hubo que responder rápido porque el martes se votó en la Comisión de Exteriores y este próximo 29 de junio, en el pleno", alegaban.

Sánchez solemniza su acercamiento a UGT y CCOO en medio del malestar por el CETA

Cambio respecto a la ponencia original

El viraje ha causado un cierto malestar, del que es consciente Ferraz, en el grupo parlamentario en el Congreso y en la delegación española en Bruselas, que votó sí en la Eurocámara el pasado febrero, aunque los socialdemócratas de toda Europa se dividieron. Pero la ejecutiva de Sánchez aguantará el pulso. "No hay ninguna idea de recular, hay muchas razones para no votar sí. Nuestra posición es homogénea, que bascula entre el no al CETA y la abstención —indica un alto cargo de la dirección—. En los grupos en el Congreso y en el Parlamento Europeo es verdad que hay defensores del sí, algunos por desconocimiento, porque este es un tema realmente complejo. En la ponencia marco original, en la parte que coordinó José Carlos Díez, había un párrafo elogiando al CETA [el número 72] que eliminamos en el 39º Congreso, en el que introdujimos cómo queremos que cambie la globalización. No vamos a ceder, sobre todo por coherencia con los postulados de paradigma económico que esta dirección defiende, muy diferentes a los del PIB como única medida del éxito de un país".

Eurodiputados no esconden su enfado con Ferraz. "Nos dejan como unos vendidos al capitalismo salvaje", lamenta un miembro de la delegación

En la delegación en Bruselas se sorprendieron del cambio de posición y algunos eurodiputados se mostraban indignados tanto por la forma de comunicar el giro —vía tuit de Narbona— como por el fondo. "Nos dejan a todos como vendidos al capitalismo salvaje", deplora un miembro del grupo en la Eurocámara que ha podido detectar el malestar con Sánchez en el grupo de los socialdemócratas. "Lo que nos molesta no es tanto la decisión sino los argumentos que se están empleando. La mayoría no son verdad y parece que aquí nos dan igual los derechos ambientales, laborales, la resolución de conflictos", opina otra fuente que, como todas, reclama el anonimato: Ferraz ha hecho llegar a su delegación la petición de que se abstengan de hacer comentarios públicos en nombre del partido.

La portavoz socialista en el Parlamento Europeo, Iratxe García, el pasado 18 de julio. (EFE)
La portavoz socialista en el Parlamento Europeo, Iratxe García, el pasado 18 de julio. (EFE)

Otro parlamentario recuerda que el debate fue intenso en su momento y al final se optó por el sí, y la convicción del apoyo se reforzó después de que Valonia —la región francófona de Bélgica— obligara a introducir un anexo interpretativo con valor jurídico pero que no modifica las 1.598 páginas del acuerdo [aquí en PDF]. "El CETA se ha convertido en un símbolo. Y entonces muchas veces no importa tanto el tratado, sino lo que simboliza", ya que el acuerdo ha sido centro de la diana de los sindicatos y los movimientos antiglobalización y ecologistas. "Ahora bien, hay que tener cuidado porque la gesticulación puede que no responda a la realidad", observa este último eurodiputado.

El tratado con Canadá, que firmaron los Veintiocho el pasado 30 de octubre, tras siete años de negociaciones, fue validado por la Eurocámara en febrero con el respaldo de los socialistas españoles en Estrasburgo, incluida la restituida portavoz, Iratxe García. Los críticos con Sánchez advierten de que su primera ejecutiva defendió tanto el CETA como el más controvertido TTIP —el acuerdo de libre comercio con EEUU, ahora paralizado por la Administración proteccionista de Donald Trump—, y que la dirección, de hecho, elaboró varios argumentarios para defender el sí al acuerdo. "No fue la gestora quien decidió la posición: ya estaba tomada de antes", indican. Y recuerdan que el propio Sánchez defendió en su tesis y en sus escritos académicos previos a su llegada a Ferraz la diplomacia económica y cómo la era necesaria la liberalización de los mercados. Portugal, subrayan, ya ratificado el acuerdo, y eso que es el Gobierno de progreso al que el líder madrileño mira siempre. Añaden que el "lío" puede acabar creciendo, puesto que tras la aprobación del CETA —ahora en proceso de ratificación por los Parlamentos nacionales—, sigue la negociación de los tratados de libre comercio con México, Japón o el Mercosur. "¿Qué vamos a hacer ahora?", se preguntan fuentes contrarias a la dirección.


No habrá indisciplina de voto

La ejecutiva de Sánchez se apoya, para pasar a la abstención, en el recrudecimiento de la "ofensiva conservadora" y en la necesidad de salvaguardar los derechos medioambientales y laborales. Y cita el ejemplo de cómo hasta el centrista Emmanuel Macron, en su campaña de presidenciales en Francia, defendió la necesidad de que un comité de expertos evaluara las consecuencias del CETA. Sin embargo, los críticos entienden que el gesto del secretario general se debe a la necesidad de hacer un "guiño a Podemos" justo antes de la entrevista con Iglesias. Y subrayan que no hay razones para cambiar de postura, puesto que los estándares de Canadá no son los de EEUU y las cuestiones más controvertidas se pulieron en la negociación, y especialmente tras la llegada del social-liberal Justin Trudeau al Gobierno del país norteamericano, a finales de 2015.

Los críticos entienden que Sánchez busca hacer un "guiño a Podemos" antes de la reunión con Iglesias; Ábalos recuerda que se verá un PSOE "más valiente"

"El tratado dice que ninguna parte rebajará los estándares ambientales, no supone la privatización de servicios públicos ni obliga a indemnizar a la otra parte si se revierte una externalización, se llega al hito histórico de tribunales públicos de arbitraje para la resolución de conflictos, beneficia a las pymes porque les abre las puertas de la contratación pública canadiense, reconoce 27 denominaciones de origen españolas, que no son todas las que hay, pero sí una por producto y es un avance sustancial... Y respecto a la cuestión de la protección de los trabajadores, Canadá acaba de ratificar el Octavo Convenio de la OIT, el que habla de la negociación colectiva y el derecho de sindicación...", expone una diputada que conoce bien los términos del CETA. Ella, como otros parlamentarios susanistas, sí insisten en que pese a sus reticencias, todos acatarán la disciplina de voto el jueves.

Pedro Sánchez, con Adriana Lastra y Cristina Narbona, el pasado 20 de junio en el Congreso. (EFE)
Pedro Sánchez, con Adriana Lastra y Cristina Narbona, el pasado 20 de junio en el Congreso. (EFE)


Ferraz confía en que pronto escampe. Pero su determinación es total. El nuevo PSOE, señalan, implica cambios. Lo decía Ábalos: se percibirá un PSOE con una actitud "más valiente, más decidida y sin complejos" en temas que definen a la izquierda. Y no obedece, remarcaba, a la distinta relación que se quiere mantener con Podemos.

Podemos pedirá más pasos a Sánchez, pero sin forzar los tiempos

La entrevista de Pedro Sánchez con Pablo Iglesias tiene día, este martes 27 de junio, y lugar, el Congreso de los Diputados, pero no tiene hora. La que mantenga con Albert Rivera sí tiene todo fijado: miércoles 28, 16:30 horas, Cámara Baja. Pero la reunión sustancial es la primera, por cuanto oficializará el cambio de relaciones entre las dos principales fuerzas de la izquierda. Es además la primera vez que ambos se verán ante las cámaras desde el 30 de marzo de 2016

Iglesias se decanta por rebajar la presión sobre los socialistas. Sí pedirá a Sánchez más pasos para echar al PP del Ejecutivo, pero sin tratar de marcarle los tiempos, informa EFE. Podemos sigue creyendo "insuficiente" la abstención del PSOE al CETA, pero reconoce que es "medio paso" y demuestra voluntad de acercamiento, aunque querría que se inclinara finalmente por el no. 

Con Ciudadanos el encuentro tiene visos de ser más complicado, pues Albert Rivera considera que hay que darle estabilidad a la legislatura y aprobar reformas que vengan bien a España, pero no comparte que haya que sacar al PP de La Moncloa sin pasar antes de las urnas. Además, Rivera ya ha trasladado a Sánchez que no tolerará que se instale en un "bucle", el de las negociaciones con los dos partidos emergentes para construir una mayoría alternativa, pues están abocadas al fracaso. 

El jueves, el pleno del Congreso debatirá sobre la ratificación del CETA. Si Soraya Rodríguez, presidenta de la Comisión Mixta para la UE, y Nacho Sánchez Amor, portavoz de Exteriores, rechazaran defender la nueva posición, se encargaría de abanderar la abstención el balear Pere Joan Pons, nuevo secretario general adjunto del Grupo Socialista en la Cámara Baja, según avanzaban fuentes próximas a la portavoz, Margarita Robles.

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