LA RECTA FINAL DE LAS NEGOCIACIONES PARA FORMAR GOBIERNO

Ferraz necesita ver a Iglesias sentado con C's y que respete el pacto para creerse su viraje

La cúpula respira optimismo pero también prudencia porque han sido varios los cambios de rumbo de Podemos. Los críticos con Sánchez enfrían las expectativas y no ven sinceridad en Iglesias

Foto: Pablo Iglesias y Pedro Sánchez bajan por la carrera de San Jerónimo en su encuentro de ayer, 30 de marzo, para abrir vías de diálogo. (EFE)
Pablo Iglesias y Pedro Sánchez bajan por la carrera de San Jerónimo en su encuentro de ayer, 30 de marzo, para abrir vías de diálogo. (EFE)

Un libro sobre baloncesto, un paseo por la carrera de San Jerónimo con la sonrisa puesta, arrimados, bajo un tímido sol de primavera de las 10:30 de la mañana, charla distendida sobre literatura, series o las primarias americanas. Gestos de apaciguamiento y palabras cargadas de buenas intenciones. Cambios de "actitud" evidentes, pero con un largo camino por recorrer, y cada vez en menos tiempo. Pero, hoy por hoy, no hay progresos relevantes. La investidura sigue atascada. Sin acuerdos a la vista.

El PSOE contiene el aliento. La dirección federal comparte el "optimismo moderado" con que Pedro Sánchez definió su reunión de dos horas con Pablo Iglesias en el Congreso. Ve avances tras una entrevista en la que a priori tenía pocas esperanzas, un resquicio al que asomarse y que proyecta a su líder en La Moncloa. Pero también Ferraz entiende que la prueba de fuego llegará en los próximos días, cuando se compruebe si el líder de Podemos está dispuesto a sentarse con los equipos negociadores del PSOE y Ciudadanos a la vez, y si está dispuesto a comenzar a discutir sobre las propuestas contenidas en el pacto suscrito por Pedro Sánchez y Albert Rivera. Ello dará la medida de la voluntad negociadora de Iglesias, de si el viraje en los gestos se corresponde con hechos. Los críticos con el secretario general, en cambio, aprecian más "postureo" y "fuegos de artificio", y sostienen que apenas han cambiado las cosas, toda vez que las dos formaciones emergentes se siguen proclamando incompatibles entre sí. 

Sánchez compareció ante los periodistas ufano, relajado, aliviado al constatar que se había producido un giro en la estrategia de Iglesias. Para empezar, porque renunciaba a la Vicepresidencia -que él mismo se adjudicó- si con ello facilitaba el entendimiento. El jefe socialista le agradeció el gesto y lo calificó de "error" ya "corregido", pero siguió defendiendo que el Gobierno a la valenciana por el que aboga Podemos -la entente entre las izquierdas- no suma y que todo pacto debe ser a tres forzosamente. Su vía es "la del 199", el número de escaños que en el Congreso suman los dos emergentes, el PSOE y Compromís, porque es la "única opción" posible para desalojar a Mariano Rajoy de La Moncloa. No piensa hacer saltar por los aires su texto firmado con Rivera, ni tan siquiera conformarse con su abstención: todo acuerdo pasa necesariamente, para Sánchez, por el "sí de Ciudadanos". El diseño del Ejecutivo se verá después, aunque en privado la cúpula no descarta que se apueste por uno monocolor del PSOE que no suscite la negativa de los dos nuevos partidos. 

Rivera, por su parte, cree que "no ha cambiado nada", acusa a Iglesias de "postureo" al renunciar a lo que no tenía y advierte de que no apoyará un Gobierno a la valenciana. Prefiere ir a elecciones antes de ver a Podemos en el Gabinete. Un jeroglífico que sigue sin solución. 

Ferraz necesita ver a Iglesias sentado con C's y que respete el pacto para creerse su viraje

Reunión a tres "antes del próximo lunes"

El secretario general insistió una y otra vez en que la "noticia" es que Iglesias había dado su plácet a una reunión a tres. Este no lo expresó así, pero fuentes del equipo negociador socialista trasladaron que sí se lo confió tal cual en la reunión. Que aceptaba. "La clave ahora es si de verdad se sienta con C's y con nosotros y si acepta hablar a partir del documento con Rivera. Esa será la evidencia. Si es así, certificará otro giro más de los muchos que ha dado", señala uno de los dirigentes ungidos por Sánchez para pilotar el diálogo. "Creo que hay posibilidades. Si se acaban por sentar los tres equipos, bastantes", añade un integrante de la ejecutiva. 

En Ferraz y en la comisión negociadora esperan que las "buenas intenciones" se materialicen con la entrevista a tres bandas o una mayor confianza

Se comprobará en pocos días. En principio, la idea de Ferraz es que la entrevista a tres bandas tenga lugar "antes del próximo lunes", y siempre entre las comisiones negociadoras, que en el caso de Podemos liderará a partir de ahora Iglesias, según anunció él mismo. Pero enfrente no tendrá a Sánchez y Rivera, como él quiere, sino a sus escuderos. Los dos líderes de izquierdas mantendrán antes, este sábado, sendas reuniones con las cúpulas de sus respectivos partidos -el comité federal y el consejo ciudadano estatal-, que marcarán la pauta de las jornadas siguientes. 

"Estamos satisfechos de que Pablo se haya avenido a las tesis de Pedro, pero sí es cierto que si nos atenemos a la experiencia, ha tenido vaivenes y se han sucedido los vetos, las imposiciones y las exclusiones. Así que estamos a la espera de si se materializan con hechos lo que han sido buenas intenciones. No solo hay que ver si hay reunión a tres, que también, sino si el camino sigue y se culmina en la firma de un pacto", advierten por su parte desde el entorno más estrecho del secretario general. Lo prioritario, para la dirección, es ir "entablando una relación de confianza poco a poco". 

Ferraz necesita ver a Iglesias sentado con C's y que respete el pacto para creerse su viraje

Un líder "reforzado" y en el centro

La duda que recorre el estado mayor socialista es si Iglesias "va en serio". Lo dijo el propio Sánchez ante los periodistas. "Pedro sí cree que Pablo va en serio, que está desbordado, que sabe que las crisis internas le afectan igual que a nosotros", indica un responsable que conversó con él a la salida de la 'cumbre' bilateral. Su equipo le recomendó no obstante enfriar las expectativas, porque es más "escéptico". Incluso a Sánchez le traicionó el subconsciente al final de la larga rueda de prensa -58 minutos- y reconoció que se enfrentaba a un reto "casi imposible". 

Los 'sanchistas' creen que Podemos ha rebajado sus exigencias y que al final se acabará absteniendo, aunque no recorrerá todo el camino de golpe

Los miembros 'sanchistas' de la dirección hacen una lectura semejante: creen que la situación "es mejor que la que había 24 horas antes", que Iglesias "ha rebajado sus exigencias", pero que no puede bajar más escalones de golpe, y que al final se acabará absteniendo, que es lo que persigue el líder. Todo, claro, cogido con alfileres. "Con cautelas", que dijo Sánchez. "Al final, todo se reduce a voluntad política. El grueso de las diferencias programáticas entre nuestro acuerdo con C's y Podemos es más de intensidad, de grado, que de discrepancia radical. Pero si Pablo sigue insistiendo en los sillones, no habrá nada que hacer", advierten desde la comisión negociadora. En la nomenclatura socialista se ha extendido la convicción de que Podemos activará el botón de elecciones si ve que le conviene, y si no intentará liderar la oposición dejando paso a Sánchez. 

Varios momentos de la cita entre Pablo Iglesias y Pedro Sánchez. (EFE)
Varios momentos de la cita entre Pablo Iglesias y Pedro Sánchez. (EFE)

De cualquier modo, en la dirección sostienen que Sánchez está saliendo "muy reforzado" del proceso de negociaciones, situándose en el centro del tablero y demostrando voluntad de llegar a un acuerdo. 

"Postureo", liquidar la "imagen de la poltrona"...

Los críticos, no obstante, rebajan el optimismo de Ferraz. Ponen la carga en Podemos, mostrándose absolutamente desconfiados sobre la posibilidad de que se cierre un acuerdo o el partido de Iglesias finalmente se abstenga. No hay señales de que la guerra interna vaya a ir a más, pero nunca se sabe. Que los socialistas andaluces -y de otras federaciones- desconfían de Podemos y no quieren de ninguna forma un Gobierno de coalición no es ningún secreto. Susana Díaz lo verbalizó en el comité federal del pasado 30 de enero y ya antes había advertido duramente sobre el pacto con Iglesias.

El hecho de que se abra la puerta al diálogo entre el PSC y En Comú Podem causa cierta inquietud en el PSOE andaluz, pero no hay señales de guerra

Tras la reunión de este miércoles, los socialistas andaluces evitan hacer valoraciones, pero hay dos asuntos latentes desde la misma noche electoral del 20 de diciembre. No quieren coalición con Podemos ni permitirán ningún acuerdo que cuestione la unidad de España o abra la puerta a un referéndum de autodeterminación de Cataluña. Todos estos asuntos quedaron recogidos en la resolución del 28 de diciembre que ató en corto al secretario general ante las negociaciones para su investidura. Ahora, el hecho de que se abra una puerta al diálogo del PSC de Miquel Iceta con En Comú Podem y su portavoz en Madrid, Xavier Domènech, ha inquietado a la federación andaluza, aunque muestra prudencia. Se limita a recordar que los acuerdos suscritos no permiten concesiones a los nacionalistas. 

Ferraz necesita ver a Iglesias sentado con C's y que respete el pacto para creerse su viraje

Pero incluso en el entorno de la presidenta de la Junta se admite que Sánchez "estuvo bien" al aclarar durante la rueda de prensa que ni el PSOE ni el PSC se saldrán de la 'Declaración de Granada' de 2013, ni de los acuerdos sucesivos, que solo se explorará la vía de la reforma constitucional y que en ningún caso se asumirá el derecho a decidir. En el equipo de Sánchez aclaran que aunque conversen Iceta y Domènech, las negociaciones "se seguirán llevando desde Madrid", en coordinación con Ferraz. 

En otras federaciones se saludan los gestos protagonizados por Iglesias, pero advierten de que son poco más que eso, gestos. "Postureo", "ofrece su Vicepresidencia para eliminar la imagen de que solo busca la poltrona pero mantiene los escollos del derecho a decidir y el veto a Ciudadanos", "estamos en lo mismo, no hay nada de nada", "seguimos igual o peor, porque si no sale, vamos a generar mucha frustración", "Ferraz está alimentando el teatrillo, pero de fondo no hay nada"... eran los comentarios que trasladaban distintos dirigentes regionales e históricos del partido a este diario. Pero la consigna es no hacer ruido. Dejar hacer al líder hasta el final. 

El desenlace de las negociaciones empieza ahora. Cuando han transcurrido más de 100 días del 20-D y queda apenas un mes para la disolución de las Cámaras: 30 días para pactar o para que cada uno intente desprenderse del mochuelo de buscar el adelanto electoral. 

Andalucía se mantiene en la retaguardia antes del comité federal del sábado

El PSOE andaluz se guarda mucho de aparecer como beligerante y niega de todas las formas posibles que el próximo sábado, durante el comité federal que aprobará el retraso del congreso, Susana Díaz vaya a irrumpir con los tanques en Ferraz. Ese es el relato oficial, calma y moderación. 

Díaz se ha movido hábilmente en la sombra en las últimas semanas para que nadie la pudiera acusar de poner palos en la ruedas de la aspiración de Pedro Sánchez de formar Gobierno y llegar a La Moncloa. Aunque los socialistas andaluces admitían en privado que el aplazamiento del cónclave interno era lo más beneficioso, nadie lo ha expresado todavía en público. Insisten en que esperarán a “oír las razones del secretario general y escuchar su propuesta” antes de opinar. Sobre la propuesta de Ferraz de vincular la celebración del cónclave socialista a la formación de un Gobierno, tampoco despierta grandes rechazos. O al menos se guardan de expresar una respuesta beligerante. La clave es que el PSOE andaluz, en su mayoría, está convencido de la celebración de nuevas elecciones y creen que los pasos dados por Pablo Iglesias sólo forman parte de una estrategia más para justificarse y posicionarse mejor ante los nuevos comicios.

Frente a esa moderación perfectamente calculada de la federación andaluza, las redes están que arden. Un grupo de partidarios de Díaz impulsó desde la noche del martes el 'hashtag' #LaFiebredelSur en respuesta a las declaraciones de la líder del PSOE madrileño, Sara Hernández, que dijo que la presidenta andaluza podría tratar de liderar el PSOE “cuando se le pase la fiebre”. La presidenta de la Junta había declinado hacer valoraciones ese día alegando que estaba enferma. Los militantes partidarios de Díaz se encargaron también de cargar duramente contra la posibilidad de un acuerdo con Podemos.

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