RESACA ELECTORAL

El Ibex y Bruselas se encomiendan a Calviño y Casado para garantizar la estabilidad

Las grandes empresas y Europa respirarían a corto plazo con una coalición PSOE-PP y, en su defecto, se aferran a una vicepresidencia económica de Calviño para dar estabilidad

Foto: Imagen: EC.
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Los despachos del Ibex 35 irradiaban poca alegría este lunes, tras los resultados electorales del 10-N. Se cumplieron los peores pronósticos: sigue el bloqueo político; el centro -Cs- ha desaparecido del mapa; y los mercados empiezan a inquietarse ante las consecuencias que puede tener a medio plazo esta situación para España.

"No es una buena noticia para el mercado y la economía, ya que extenderá el período de inestabilidad", expone un informe de Alantra. "Mientras que el estancamiento parlamentario es poco probable que derribe la economía a corto plazo, sí tiene implicaciones negativas para las perspectivas a más largo plazo", añade otro estudio de Rabobank.

Aunque la resaca electoral no se dejó sentir en la bolsa española o los mercados de deuda este lunes, desde el Ibex 35 se teme que todo cambie súbitamente. De hecho, culpan a la parálisis en medidas económicas de los últimos dos años del hecho de que los mercados perciban ahora a Portugal como un mercado más seguro -por su prima de riesgo-. En Europa también se siguen con atención las novedades en España, con el deseo de que el próximo Gobierno no se aleje de la disciplina fiscal.

En este entorno, desde las grandes empresas españolas y Bruselas se encomiendan a dos figuras para que España no pierda el norte económico: Pablo Casado, presidente del PP, y Nadia Calviño, ministra de Economía en funciones. Del primero, el Ibex y Europa desearían que impulsara un gobierno en coalición con Pedro Sánchez, que parece muy poco probable, o, al menos, que facilite un Ejecutivo en minoría que impida que el PSOE recurra a alianzas con Unidas Podemos y los nacionalistas.

Red de seguridad

Una opción que aliviaría a empresarios y eurofuncionarios sería el de la gran coalición, una solución a la alemana, si bien algunos advierten del riesgo que supondría, de cara a las próximas generales, dejar la oposición en manos de Vox, el partido más euroescéptico del Congreso. La otra opción sería precisamente que Sánchez mandara los próximos años en minoría, pero con Calviño de guardiana de desmanes económicos, como ya ha ocurrido durante los pocos meses que ha durado el mandato del líder socialista tras la moción de censura a su predecesor, Mariano Rajoy. En este periodo, la ministra de Economía ha frenado medidas del flanco más a la izquierda del PSOE, como la regulación directa de los precios de los alquileres o la derogación de la reforma laboral de 2012.

"Es fundamental que la figura fuerte del Gobierno en temas económicos sea respetada en Bruselas", aseguran desde una de las principales asociaciones patronales del país. "Podríamos vivir con ello" afirman, en referencia a un Gobierno en minoría de Sánchez con apoyo parlamentario de Podemos, o incluso con algunos ministros morados, si este tuviese esa figura de vicepresidencia económica capaz de frenar las políticas más heterodoxas.

Por eso Sánchez ya anunció como medida sorpresa en el debate a cinco que su actual ministra sería vicepresidenta si revalida su estancia en Moncloa, en un mensaje destinado a Bruselas, los centros de poder económico y al votante de centro. Su figura es clave para los mercados y para Europa. Una red de seguridad para evitar que los mercados dejen de dar por hecho que España es un país marcadamente europeísta y eliminen de sus ecuaciones cualquier atisbo de posibilidad de que el país inicie una deriva como la de la Italia de la coalición del Movimiento 5 Estrellas y la Liga Norte de 2018, la Grecia de 2015 o incluso el Reino Unido.

Grandes inversores internacionales como JPMorgan apuestan incluso por unas terceras elecciones: "Solo una gran cantidad de creatividad puede ayudar a romper el punto muerto y evitar una tercera elección. [...]. Si la historia es de alguna orientación, en esta etapa mantenemos expectativas muy bajas de progreso innovador en esta dirección".

Esta visión pesimista del banco norteamericano no es compartida en los despachos del Ibex, que apuestan por que habrá Gobierno. Así lo expone alguno de los análisis que manejaban ayer las grandes empresas: “El objetivo de Pedro Sánchez es presentar Presupuestos lo antes posible, por lo que no sería descartable un pacto exclusivo de investidura con este fin".

Su primer escenario es un Ejecutivo en solitario, con apoyo de Unidas Podemos, "de dudosa continuidad a largo plazo”, según estos análisis. El segundo es el de un Gobierno Frankestein, que ya "ha demostrado que genera inestabilidad y dificultad legislativa". El tercero, improbable, la gran coalición, para la que el PP tiene menos incentivos ahora ya que convertiría a Vox en el partido de la oposición. Y el cuarto son las elecciones. Con los dos primeros, la necesidad de una vicepresidencia económica fuerte y ortodoxa se ve como más necesaria.

Las grandes empresas destacan que el riesgo de que se produzca este último escenario es peligroso, ya que hay retos económicos para los que no se tomarían medidas a largo plazo: Pacto de Toledo para hacer financieramente sostenibles el sistema de pensiones públicas, reforma de la financiación de las comunidades autónomas, elaboración de los Presupuestos, adecuación de las capacidades de los trabajadores al mercado laboral del siglo XXI o el diseño de una nueva senda del déficit para poder reducir más rápidamente la deuda pública. Por no hablar de 40 directivas europeas pendientes de trasposición.

La visión europea

Para Bruselas, Calviño, una vieja conocida en la Comisión Europea, sería clave como estabilizador en un Gobierno PSOE - Unidas Podemos. Esta alianza ya se barajó en abril: aunque la opción preferida era un Ejecutivo entre socialistas y Ciudadanos, el escenario central para Bruselas era una coalición entre los de Pedro Sánchez y los de Pablo Iglesias.

En 2014 o 2015 esta opción habría aterrorizado a Bruselas. Pero la Comisión Europea empezó hace tiempo una revisión de sus errores durante el último lustro, especialmente por la defensa a ultranza de la austeridad. Esa revisión también llegó a partir de 2016 sobre la base de una experiencia bastante mejor de lo esperada con el Gobierno griego de Alexis Tsipras, que acabó siendo un socio leal, y también del Ejecutivo portugués, apoyado por todo un bloque de izquierdas.

Para Bruselas, tener a Nadia Calviño en el Ejecutivo sería una garantía de que España no sacaría los pies del tiesto de manera excesiva

A medida que la situación económica se complica, para Bruselas tener a Calviño como vicepresidenta económica sería toda una garantía de que España no sacaría excesivamente los pies del tiesto. Pondría límite a que determinadas medidas de Unidas Podemos pudieran disparar el déficit español y complicar el proceso de consolidación fiscal, sacar al país del camino que venía recorriendo lentamente.

No es un secreto para nadie en la capital comunitaria: Calviño es valorada en Bruselas: ha sido alta funcionaria en la Comisión, conoce a mucha gente, habla el idioma de los despachos y pasillos del Ejecutivo. El valor de la ministra definitivamente no es la gran política, no se le dan demasiado bien los focos ni el cuerpo a cuerpo, pero Sánchez confía en ella y tiene una interlocución privilegiada con Bruselas.

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