Entrevista a la ministra de Economía

Calviño: "Será un honor ser vicepresidenta, pero no cambiará la política del Gobierno"

"Hay que buscar el equilibrio entre la armonización de los impuestos y la autonomía fiscal de las comunidades" | "Los inversores me preguntan por Cataluña menos que hace dos años"

El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, anunció durante el debate de las elecciones generales del 10-N que nombraría a Nadia Calviño (A Coruña, 1968) vicepresidenta económica si gana las elecciones. Calviño es un valor al alza en el Ejecutivo de Sánchez, y el mejor ejemplo es que no hay un solo mitin en que el presidente no pronuncie su nombre. Su futuro no será sencillo, ya que tendrá que lidiar con la desaceleración de la economía española y con un horizonte plagado de incertidumbres.

PREGUNTA. ¿Se está desacelerando la economía española al ritmo previsto por el Gobierno o les ha sorprendido?

RESPUESTA. La evolución de la economía española está en línea con lo que nosotros preveíamos. Desde el inicio del año, todo apuntaba a una desaceleración de la economía internacional. España tiene una economía muy abierta, por lo que no puede aislarse de esas tendencias. También anticipábamos determinados elementos de tensión que iban a aparecer en el horizonte en el otoño: el Brexit y la sentencia del ‘procés’. Por eso, en primavera no sobrerreaccionamos con una revisión al alza de las estimaciones de crecimiento, como sí hicieron organismos nacionales e internacionales. De la misma manera, creo que ahora no tenemos que sobrerreaccionar a la baja. En términos generales, la economía se está comportando como cabía esperar.

Nadia Calviño durante la entrevista. (Jorge Álvaro Manzano)
Nadia Calviño durante la entrevista. (Jorge Álvaro Manzano)

P. Da la sensación, para el gran público, de que la economía se está frenando más de lo previsto, principalmente por el comportamiento del desempleo.

R. El mercado laboral español está dando muestras de dinamismo y resistencia, en un contexto de ralentización. Es notable que, según los datos de la Seguridad Social de octubre, se siga registrando una tasa de variación interanual de la afiliación del 2,3%, lo que supone que tenemos unos 437.000 afiliados más que hace un año y un millón más que hace dos años. Y fíjese que hablamos de tasas de variación por encima del crecimiento del PIB. El mes de octubre siempre es negativo desde el punto de vista del desempleo, pero lo más destacable es la positiva evolución de la actividad. Se están registrando récords históricos de participación en el mercado laboral, con más de 22.600.000 personas afiliadas, lo cual es importante de cara al crecimiento futuro. Tener este dinamismo en el mercado laboral sin que haya una burbuja inmobiliaria aporta un elemento de estabilidad al comportamiento de la economía española.

Tener este dinamismo en el mercado laboral sin que haya una burbuja inmobiliaria aporta un elemento de estabilidad

P. El hecho de que el presidente del Gobierno anunciara que usted va a ser vicepresidenta si gana las elecciones, ¿supone algún cambio en la política económica del Ejecutivo?

R. En absoluto. Desde el primer momento, el presidente ha sido muy claro sobre la importancia de tener una política económica coherente, coordinada desde el Ministerio de Economía. Por eso me encargó la presidencia de la Comisión Delegada del Gobierno para Asuntos Económicos, la preparación de la Agenda del Cambio... Para que tuviéramos una buena coordinación de todos los ministerios económicos y seguir desde el primer día una hoja de ruta basada en tres ejes: responsabilidad fiscal, sensibilidad social y reformas estructurales.

P. Sánchez ha repetido mucho su nombre durante esta campaña porque representa la moderación y la experiencia. Da la sensación de que el presidente está queriendo transmitir un mensaje de prudencia económica en este momento.

R. Creo que está claro que el equilibrio y la prudencia han guiado nuestra acción desde el primer momento y no es mérito de una persona o de un ministerio. Es el fruto de una política económica coherente, liderada por el presidente Sánchez, alineada con las recomendaciones de los organismos internacionales y bien comprendida por los inversores, que han reforzado su confianza en nuestro país, como se aprecia en los buenos resultados de los mercados de deuda pública o en la mejora del rating del Reino de España de hace unas semanas.

Nadia Calviño, tras la entrevista. (Jorge Álvaro Manzano)
Nadia Calviño, tras la entrevista. (Jorge Álvaro Manzano)

P. ¿Se siente reconocida por la noticia del presidente?

R. Es un honor, pero insisto en que el presidente tenía clara desde el primer momento la importancia de la política económica, de coordinar la acción del Gobierno y de integrar en el Ministerio de Economía las competencias en el ámbito del avance digital. Que vaya a haber una vicepresidencia económica no hace nada más que consolidar esa visión.

P. ¿Ese mensaje de responsabilidad fiscal y de rigor presupuestario es compatible con un Gobierno con Unidas Podemos?

R. Yo creo que uno de los desarrollos más interesantes a lo largo de nuestros 17 meses de Gobierno es que llegásemos a un acuerdo presupuestario con Unidas Podemos que refleja nuestra agenda de política económica. Lamentablemente, no salió adelante por la pinza de la derecha y de los independentistas, pero suponía una reducción del déficit público más rápida y, al mismo tiempo, un refuerzo de las políticas sociales. De cara al futuro tenemos que trabajar para hacer compatibles la sostenibilidad financiera, social y medioambiental. Yo creo que este es el deseo de la inmensa mayoría de la sociedad y también debería serlo del arco parlamentario.

P. ¿Hay margen para bajar impuestos como dice la derecha?

R. España tiene una presión fiscal de en torno al 35% del PIB frente al 40% de la Unión Europea. No creo que haya ningún ciudadano español que considere que dedicamos demasiados recursos a educación o sanidad y está claro que tenemos que financiar el Estado de bienestar. Desde el primer día lo he dicho: me parece que aquellos que basan su política económica exclusivamente en anuncios de bajadas masivas de impuestos tienen que explicar qué gastos van a recortar o cómo va a ser compatible con una política fiscal responsable, que reduzca el déficit y la deuda.

No creo que haya ningún ciudadano español que considere que dedicamos demasiados recursos a educación o sanidad

P. ¿La subida del IRPF en los tramos más altos que acordó con Unidas Podemos está descartada?

R. En términos generales, nuestra prioridad es que tengamos un sistema fiscal más sólido, justo y adaptado a la realidad del siglo XXI. Por ejemplo, hay que garantizar que las grandes plataformas internacionales de servicios digitales pagan los impuestos que les corresponden. El sistema fiscal también tiene que ser más progresivo, por ejemplo, para que las pymes no paguen más impuestos que las grandes empresas. En definitiva, que nuestro sistema responda a los principios de capacidad de pago y progresividad. El detalle se verá cuando presentemos los PGE.

La ministra de Economía en funciones, Nadia Calviño. (Jorge Álvaro Manzano)
La ministra de Economía en funciones, Nadia Calviño. (Jorge Álvaro Manzano)

P. Esa progresividad que comenta se refiere solo al sector empresarial. ¿Eso significa que el IRPF está excluido de la subida de impuestos?

R. Lo que tenemos claro es que no queremos aumentar la fiscalidad de las clases medias y trabajadoras. Ése ha sido un principio fundamental de nuestro programa electoral.

P. ¿Habría que poner límites al ‘dumping fiscal’ que perjudica a algunas comunidades autónomas?

R. Estos días estoy viajando intensamente por el territorio español y esta es una cuestión que me plantean en prácticamente todas las comunidades autónomas. Hay una enorme preocupación por el hecho de que las comunidades más prósperas de España estén anunciando bajadas fiscales masivas con el fin de atraer más actividad de otras partes de nuestro territorio. Creo que no es responsable desde el punto de vista fiscal, porque tienen un alto déficit y deuda y necesidades de refuerzo del gasto en educación y sanidad. Pero, además, supone una falta de solidaridad y de visión nacional, ignorando lo importante que es la vertebración territorial de nuestro país. Hay que tener un sistema fiscal justo y que permita un desarrollo armonioso del conjunto de España.

Hay una enorme preocupación por el hecho de que las comunidades más prósperas estén anunciando bajadas fiscales masivas

P. ¿Hay que avanzar hacia la armonización fiscal entre comunidades?

R. Hay que buscar el equilibrio entre la armonización de los impuestos como Sucesiones y Patrimonio y la autonomía fiscal de las comunidades autónomas para reducir las asimetrías no justificables entre territorios. Esto no significa necesariamente homogeneidad en los impuestos, pero sí que se muevan dentro de determinados parámetros.

P. En esta campaña hay partidos que proponen reducir el gasto público, especialmente el gasto superfluo. ¿Hay margen en España para bajar el gasto público?

R. El 60% del gasto público es de carácter social. Es Estado de bienestar. Yo creo que los ciudadanos españoles no quieren que recortemos el Estado de bienestar y nuestro Gobierno no va a hacerlo. Todo lo contrario, queremos reforzarlo con más inversión en educación, en formación profesional, en I+D, en lucha contra el cambio climático... España tiene unas necesidades de inversión muy significativas. Por supuesto, también es necesario mejorar la eficiencia, eliminar duplicidades o gastos que pueden no responder a los objetivos planteados, luchar contra el fraude fiscal y la corrupción... Pero todos los organismos coinciden en que España no tiene gran margen para reducir el gasto público. El propio FMI ha señalado que el gasto público primario en España es relativamente bajo y la contribución al ajuste fiscal por este lado es limitada.

P. Parece que ha calado el mensaje de que en España hay mucho gasto ineficiente.

R. Yo no tengo la sensación de que haya calado. Lo que percibo es que los ciudadanos españoles no quieren debilitar el Estado de bienestar.

P. Pero el gasto ineficiente no es tanto el Estado de bienestar como las duplicidades administrativas, por ejemplo, en las comunidades autónomas.

R. Me parece descabellado que alguien sugiera que nuestro país necesita eliminar el Estado de las autonomías. Este sistema ha permitido aproximar la administración al ciudadano y es clave en la prestación de servicios públicos y sociales. Por supuesto, hay que eliminar duplicidades, pero de ello no cabe deducir que haya una gran masa de gasto ineficiente. La buena gestión de los recursos públicos empieza por eliminar la corrupción y aquellas conductas que no respondan al interés general y es lo que hemos hecho durante estos 17 meses.

P. El Gobierno prevé cerrar el año con un peso del gasto público en el PIB del 41,3% mientras que en la eurozona se sitúa cerca del 46%. ¿Cree que es necesario cerrar esta brecha y hasta dónde se podría llegar en la próxima legislatura?

R. Nuestro objetivo no ha de ser un porcentaje u otro de gasto público sino reforzar el gasto que contribuye a cerrar las brechas sociales que existen en nuestro país, incluidas las intergeneracionales y, en segundo lugar, la inversión productiva de futuro. Ésa es la clave para que aumente la productividad, el crecimiento potencial y la prosperidad de los ciudadanos, que es el objetivo principal de nuestra política económica.

Nuestro objetivo no ha de ser un porcentaje u otro de gasto público sino reforzar el gasto que contribuye a cerrar las brechas sociales

P. En las últimas semanas, Draghi ha reconocido que la política monetaria apenas tiene ya con espacio y que es la hora de la política fiscal. En este sentido, en Bruselas hay un debate sobre la suavización de la regla de gasto y el pacto fiscal. ¿Qué posición tiene España sobre esto?

R. Hay bastante acuerdo sobre la necesidad de revisar las reglas fiscales. Se adoptaron en un momento económico muy distinto y se han ido haciendo cada vez más complejas y difíciles de entender y de aplicar. Espero que durante el próximo mandato de las instituciones a nivel europeo se aborde esta revisión.

P. ¿Para suavizarlas?

R. Yo no hablaría de suavizarlas, sino de adaptarlas a la nueva realidad que está marcada por un periodo prolongado de tipos de interés bajos y unas circunstancias arrastradas desde la crisis que son muy distintas de aquellas que existían cuando estas reglas se diseñaron.

Nadia Calviño, tras la entrevista. (Jorge Álvaro Manzano)
Nadia Calviño, tras la entrevista. (Jorge Álvaro Manzano)

P. Algunos partidos reclaman aumentar la inversión, aunque ello conlleve más deuda pública, porque habría servido para elevar el crecimiento potencial. ¿Usted cree que hay margen para elevar la deuda pública?

R. La reducción de la deuda pública es una prioridad. El ritmo de reducción ha sido de unos dos puntos porcentuales entre 2014 y 2017 y nuestro objetivo es doblarlo en el periodo 2018-2020. Que España mantenga una senda clara de reducción de la deuda pública es clave para mantener la confianza de los inversores internacionales y la estabilidad de los mercados y para generar espacio fiscal para el futuro.

P. ¿Le siguen preguntando sobre Cataluña cuando se reúne con inversores extranjeros?

R. Mucho menos que hace dos años. En general, creo que los inversores internacionales entienden mucho mejor la situación por varias razones. La primera es que la violencia que hemos visto en las calles está muy localizada y es similar a la vivida en otras partes del mundo. La segunda es la labor de explicación que venimos realizando sobre que se trata de un proceso marcado por una agenda separatista y populista que quiere imponer su visión al conjunto de la población catalana. Y, en tercer lugar, porque el elemento más importante que se valora es el de los fundamentos de la economía española.

No percibo una preocupación especial respecto a Cataluña, lo cual no quiere decir que no se haya generado un clima poco favorable a la inversión

Los inversores internacionales ven que España ha salido de la crisis y que está registrando tasas de crecimiento superiores a los países de nuestro entorno sobre bases más sólidas que en el pasado. No percibo una preocupación especial con respecto a la situación en Cataluña, lo cual no quiere decir que no se haya generado un clima poco favorable a la inversión y al crecimiento económico. Baste señalar que Cataluña está creciendo por debajo de la media de España, lo cual no se corresponde con su potencial, su población, su tejido empresarial, su historia... Yo confío en que dejemos atrás cuanto antes esta fase y, sobre todo, que terminen los episodios de violencia que hemos visto para que podamos avanzar a una etapa más positiva también desde el punto de vista económico.

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