EVOLUCIÓN DIFERENTE EN SUELDOS Y COTIZACIÓN

La banca es rentable... para sus 'jefes': ganan un 30% más tras 5 años de pesadilla bursátil

El conflicto entre Andrea Orcel y Banco Santander, así como el castigo bursátil, pone el acento entre la correlación de los salarios de los consejos y la rentabilidad de las entidades

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En el caso del Santander, hay una “falta de correlación entre las remuneraciones y el desempeño individual y del grupo”, critica Andrea Orcel en su demanda a Banco Santander, justificando sus salarios pasados. El italiano, eso sí, iba a recibir una prima de 17 millones —además de negociar un bonus que finalmente frustró su fichaje, según Santander— sin aportar aún nada a la rentabilidad del banco cántabro.

Este episodio, que parece que derivará en una lucha judicial entre el mayor banco español y uno de los banqueros más prestigiosos de Europa, pone el acento en el esquema de remuneraciones de las cúpulas de los bancos. Una vez más, porque ya sucedió en la crisis financiera. En esta ocasión, la banca destruye valor para sus accionistas, con una rentabilidad sobre su capital (ROE) muy por debajo de la exigida por el mercado (coste del capital). Pero esto no se ha trasladado de forma generalizada y continuada a los sueldos de sus ejecutivos. De hecho, la remuneración de los consejos de los cinco principales bancos aumentó un 15,4% en el primer semestre, según datos recopilados por EFE, respecto al mismo periodo del año anterior. El Ibex 35 Bancos, compuesto por las seis entidades del selectivo, perdió un 3% en los seis primeros meses del año.

En 2018 hubo gestos al respecto, como la renuncia al bonus de Josep Oliu y Jaume Guardiola, presidente y consejero delegado del Sabadell, después del descalabro sufrido con TSB, que puso el foco del mercado en el capital de la entidad y provocó un desplome bursátil del 36% en el año. En Liberbank, su consejero delegado, Manuel Menéndez, tampoco cobró en variable. Mientras que en BBVA su todavía presidente el pasado ejercicio, Francisco González, se quedó sin un 20% del bonus.

En total, los grandes banqueros españoles se quedaron sin un tercio del variable por el desempeño bursátil de las firmas que dirigen en un ejercicio en que el Ibex 35 Bancos se desplomó un 26%. Todas las entidades acabaron en negativo: Sabadell perdió un 36%; Bankia, un 34%; BBVA, un 32%; Santander, un 24%; CaixaBank, un 15%, y Bankinter, un 8%.

El ‘tijeretazo’ a los bonus suaviza el contraste entre la evolución de los salarios y el rendimiento de los bancos en el último ciclo de crecimiento de la economía española, que arrancó en 2014. En 2018, el sueldo total de los números uno de la banca española —sumando pagos en metálico, en acciones, y aportaciones a sistemas de ahorro— alcanzó los 23,57 millones, un 6% menos que en 2017. Mientras que la retribución de los consejos disminuyó un 3%, hasta los 69,7 millones, según el repaso de los informes anuales sobre remuneraciones de los consejeros.

Pese a este recorte, el ciclo de 2014 y 2018 se salda con un incremento salarial para sus 'jefes' del 27% —cogiendo el dato más alto entre presidente y consejero delegado—, mientras que en los consejos la retribución creció un 12%. Estos datos contrastan radicalmente con el juicio del mercado. Si se descuentan ampliaciones, dividendos o ajustes en la acción —como el 'contrasplit' de Bankia—, las pérdidas alcanzan hasta el 42,5% en Bankia, según datos de Bloomberg. En números rojos también están BBVA (-34,7%), Sabadell (-32%) y Santander (-18%). Solo se salvan CaixaBank (+3,8%) y Bankinter (+63,6%). En su defensa, al Ibex 35 tampoco le ha ido bien, con un descenso del 14%, aunque en gran parte influido precisamente por la banca, que aún es el sector que más pondera.

Tipos negativos

Esta discrepancia se produce en el escenario de tipos bajos o en negativo, que hunde la rentabilidad del negocio tradicional de prestar y captar dinero. Los tipos de facilidad de depósito entraron en negativo por primera vez en junio de 2014, con un -0,1% y llegando al -0,2% en septiembre, lo que supone una 'multa' para la banca por su liquidez que desde 2016 está en el -0,4%. Mientras que los tipos principales de financiación se recortaron en 2014 al 0,05%, y desde hace tres años están en el 0%.

Así, se pone el acento en los incentivos perversos de esquemas de retribución instalados de forma generalizada en la bolsa española, que premia el crecimiento de la empresa en vez de su rentabilidad. La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) incluyó en el boletín del primer trimestre un estudio de Juan Pedro Gómez, profesor del IE Business School, en el que analiza los salarios de los consejeros del Ibex 35. Su conclusión, mediante un modelo matemático, fue que por cada 100 puntos básicos que crece la capitalización bursátil de la empresa —un 1%—, aumenta la retribución del consejero delegado en 33 puntos básicos, con un incremento de 56 puntos básicos el bonus.

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En los consejeros ejecutivos no delegados, los aumentos eran de 38,6 puntos básicos en variable. Asimismo, las empresas pagan 44,6 puntos básicos más por cada 1% que aumenta el tamaño de la compañía.

Hay que tener en cuenta que crecimiento y rentabilidad no son sinónimos. Ya que este incentivo que mostró la investigación implica que puede seducir la adquisición de entidades o activos para incrementar el tamaño de la empresa en contra de la rentabilidad para el accionista. Además, Gómez constata que “no hay evidencia de que la remuneración estimada de los consejeros ejecutivos varíe de forma significativa con la cotización de las acciones”.

Por ello, propone que se extienda la remuneración a través de acciones restringidas y opciones, comunes en países como Estados Unidos, buscando la alineación de intereses entre ejecutivos y accionistas. En la banca, varios ejecutivos cobran en acciones parte de su salario, alcanzando el 25% en Santander, BBVA y Bankinter, el 19% en Bankia y el 13% en CaixaBank. En el caso de Bankinter, además, el año pasado estrenó una retribución variable adicional, con 1,275 millones entre acciones y efectivo para Dancausa en los próximos cinco años si cumple objetivos. En Sabadell no hay pago en acciones, según los últimos informes de retribuciones.

Entre 2014 y 2018, María Dolores Dancausa, Francisco González, Josep Oliu y José Ignacio Goirigolzarri permanecieron como la principal cabeza visible de sus bancos. En este grupo, el mayor incremento salarial en términos relativos es para Goirigolzarri, que sigue, aun así, lejos de sus pares por la condición de banco parcialmente nacionalizado —el Estado tiene aún el 61%—. En este periodo, ha pasado de ganar 500.000 euros hasta los 800.000 euros.

Por su parte, Dancausa, ha disfrutado de un aumento del 35%, hasta los 1,35 millones. En BBVA, Francisco González abandonó la presidencia tras 18 años y a las puertas de la crisis reputacional por el caso Villarejo embolsándose 5,474 millones en 2018, un 6% más que en 2013, en contraste con la caída de la acción, de más del 30%.

En Banco Sabadell, la retribución de Oliu había subido un 29% entre 2014 y 2017, hasta los 3,65 millones. En estos cuatro años, la acción había subido un 7%. Pero todo se truncó en 2018, ejercicio en el que el ejecutivo ganó 1,973 millones, un 30,6% menos que cinco años antes.

En Banco Santander y en CaixaBank, ha habido cambios durante este ciclo en su cúpula. Emilio Botín falleció el 10 de septiembre de 2014, y le sucedió en la presidencia ejecutiva su hija Ana Botín. En 2013, la remuneración de Emilio Botín fue de 3,05 millones. La propia Ana Botín, entonces en la filial del Santander en Reino Unido, y Javier Marín, consejero delegado en aquel momento, tuvieron retribuciones mayores entre efectivo, acciones y aportaciones al plan de pensiones, con 6,283 millones y 6,347 millones respectivamente.

Ana Botín incrementó su remuneración hasta los 8,861 millones en 2014, año en el que fue nombrada presidenta, y rozó los 10 millones en 2015 y 2016. En los últimos dos años, ha sobrepasado este umbral, hasta los 11,011 millones, que suponen un 12% más que en su primer ejercicio completo al frente de Banco Santander.

El relevo en CaixaBank se ha producido en los dos principales puestos. Isidre Fainé dejó la presidencia en junio de 2016, mientras que Juan María Nin dejó de ser consejero delegado del banco en 2014, con una indemnización de 15,081 millones. La remuneración de Gonzalo Gortázar, actual consejero delegado, se situó el año pasado en 2,962 millones, el dato más alto para un alto cargo de la entidad en los últimos seis años, y que supone un 8% más que el de Nin en 2013.

Para la evolución de las retribuciones al consejo, la foto es similar. Entre 2014 y 2018, en Bankia aumentó un 90% con la incorporación de nuevos consejeros, hasta los 3,35 millones. En segundo lugar está Bankinter, con un 65% más, hasta los 5,74 millones. Y en tercer lugar destaca CaixaBank, con un 32% más, para alcanzar los 7,568 millones. La evolución también es al alza en los dos grandes bancos: en BBVA, con un aumento del 7%, hasta los 15,7 millones; y en Banco Santander, con un 5,2% más, hasta los 28,9 millones.

En BBVA hubo un pico, en 2015, por la destitución de Ángel Cano como consejero delegado, que se llevó una aportación de más de 19 millones a su plan de pensiones que disparó sus emolumentos hasta los 45 millones. Mientras que en el Sabadell, fruto de las renuncias a variable el año pasado por parte de sus ‘primeros espadas’, la remuneración de los consejeros cae un 12,5%. La caída es más abrupta en 2018, ya que lo hace desde máximos en un 26%, hasta los 6,46 millones.

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