CHOQUE DE TRENES

Orcel pasa a lo personal en su demanda: critica la gestión y el sueldo de Botín

El banquero italiano desliza críticas a la presidenta de Santander en su demanda, cargando contra su sueldo y la evolución de la acción durante su presidencia

Foto: El italiano Andrea Orcel y la presidenta del Santander, Ana Botín. (EFE)
El italiano Andrea Orcel y la presidenta del Santander, Ana Botín. (EFE)

La demanda de Andrea Orcel contra Banco Santander va más allá de lo legal. El escrito de 200 páginas del banquero italiano esconde numerosas críticas directas o indirectas a la que estuvo a punto de ser su presidenta, Ana Botín. Van desde la “caída libre” de la acción del Santander durante su presidencia hasta la “falta de correlación” de su sueldo frente a la evolución en bolsa. Algunos de los reproches abrirán una guerra de cifras en el juicio, ya que difieren en millones a las dadas por Santander.

Así, por ejemplo, Orcel dice que Botín ganó 12,3 millones en 2018, frente a los 11 millones de los que informó el banco, y argumenta que tiene 46 millones en "remuneraciones diferidas", que la entidad defenderá que son una pensión acumulada durante décadas en el banco.

El exdirectivo de UBS lleva la guerra a este terreno para defender que el sueldo que iba a percibir en Santander y su bonus en la entidad suiza no eran disparatados, y que se justificaban por el impulso que iba a dar contra la “clara y continua tendencia descendente” de Santander en bolsa. Según el italiano, la marcha de la cotización es "reflejo de posibles ineficiencias estructurales". Frente a ello, el banco viene defendiendo que estas afirmaciones son sesgadas y que su evolución es buena frente a sus comparables, agrupados en el índice Euro Stoxx Banks.

En cuanto al sueldo, Orcel contraataca afirmando que su antigua reumeración en UBS “está en línea con el del consejo de administración de Banco Santander”. “Las remuneraciones de uno y otros son, por tanto, similares. La diferencia, quizá, se encuentra en la falta de correlación [en el caso de Santander] entre tales remuneraciones y el desempeño individual y del grupo”, critica la demanda de Orcel.

En este punto, el banquero italiano dice que Botín y su CEO, José Antonio Álvarez, se subieron el sueldo fijo un 27% en 2018 y el variable, un 8%, hasta los 12,3 millones de la presidenta. Cifras que no coinciden con las que la entidad comunicó a la CNMV, que apuntaba a una subida del 4% en el sueldo de Botín, hasta 11 millones, con un menor pago a pensiones de sus principales ejecutivos, en línea con las prácticas internacionales, que justificarían parte de la diferencia.

Pensión de Santander

Otro dardo de Orcel contra Botín se lanza por “los más de 46 millones de euros de remuneraciones diferidas —[…] articulándose como una suerte de 'pensión'—, y ello pese a haber estado al frente de la entidad cántabra tan solo cuatro años”. Un dato que no coincide con los informes de remuneraciones del grupo, ya que la mayor parte de esa cantidad —40 millones— ya estaba consolidada como pensión de Botín antes de que esta ascendiera a la presidencia en septiembre de 2014, tras la muerte de su padre.

Otro de los ejes de la demanda gira en torno a la “caída libre” de la acción del Santander “desde que la Sra. Botín se hizo cargo del banco”, al dejarse en bolsa más de un 50% desde hace cinco años. El banco intentará contrarrestar este argumento con las cifras de su acción frente a otras entidades y el índice Euro Stoxx Banks, a los que mejora en un 15% desde la llegada de la presidenta al banco. Así, Santander ha logrado recientemente consolidarse como el mayor banco por capitalización de la zona euro, con la máxima distancia sobre BNP Paribas.

El exdirectivo de UBS defiende que su llegada permitiría triplicar el valor de la acción aplicando “el 'modelo Orcel' a la gestión de un banco que también se beneficiaría de su liderazgo, dinamismo, visión estratégica, capacidad de trabajo y resultados”. Para ello, proponía ajustes estructurales —con el fin de buscar mayor integración, mejor empleo de capital y gestión de riesgos— y de política corporativa —Orcel menciona "disciplina, eficiencia y espíritu de liderazgo"—.

Más allá de esta parte de la demanda, el eje gira en torno al presunto incumplimiento del contrato por parte de Santander, que dirimirán los tribunales en los próximos meses. El banquero italiano alega que el banco tuvo toda la información sobre el coste de ficharle desde septiembre de 2018, y que no había razones para anular su contratación en enero de 2019. Incluso insinúa que parte de la confusión para el consejo de Santander se podía deber a que Botín no hubiera transmitido toda la información.

Frente a ello, Santander alegó en su escrito de contestación que tan solo firmó una carta-oferta que nunca se llegó a materializar en contrato por el incumplimiento de condiciones por parte de Orcel, al no rebajar el coste de su bonus para Santander ni siquiera tras cobrar 13,7 millones de UBS. La guerra está servida, y como se ha visto en la demanda de Orcel, supondrá un choque de trenes entre dos de los banqueros más importantes de Europa, Orcel y Botín.

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