REDUCIRÁ PLANTILLA Y RED DE TIENDAS

Pepe Jeans lanza un SOS a la banca y un plan de ajuste con Rothschild y McKinsey

La empresa de moda textil ha contratado los servicios del banco de inversión y la consultora para renegociar la deuda por tercera vez y ajustar su plantilla y su número de tiendas

Foto: Foto: Reuters.
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La crisis del sector textil está haciendo un roto muy importante a Pepe Jeans. El grupo de moda catalán propiedad de Mikati, un multimillonario libanés, ha puesto en marcha un duro plan de ajuste para adaptar su número de tiendas y la plantilla a unas pérdidas continuadas. Para ello, la compañía ha contratado los servicios de la consultora McKinsey, que está revisando hasta los gastos más ínfimos, y del banco de inversión Rothschild para renegociar por tercera vez la refinanciación del préstamo de 250 millones de euros que adeuda a BBVA, Santander, CaixaBank, Bankia y Barclays.

Fuentes financieras han confirmado que Najib Mikati, el ex primer ministro libanés que compró Pepe Jeans a Juan Abelló en 2015 por 720 millones, ha encargado a McKinsey que haga una exhaustiva ‘due diligence’ de la compañía. Tras dos años consecutivos de pérdidas y el incumplimiento de ratios financieros por la caída de los beneficios operativos (ebitda), el magnate de Oriente Medio ha pedido a la consultora que fiscalice las cuentas hasta el más mínimo detalle para rebajar gastos.

Otras fuentes indican que McKinsey, además de descubrir facturas difícilmente justificables, trabaja codo con codo con Carlos Ortega, consejero delegado de Pepe Jeans, condenado por delito fiscal, en cómo adaptar el modelo de la empresa a los nuevos hábitos de los consumidores. A la espera del examen final, la primera conclusión de la firma estadounidense es que a la compañía textil, como al resto del sector, le sobran tiendas físicas y necesita profundizar en la digitalización de su red de ventas a través de internet.

A 31 de marzo de 2018, último dato oficial disponible, el total de tiendas propias de Pepe Jeans Group ascendía a 355. De estas, 219 tiendas eran de la marca principal —Pepe Jeans London—; 105 correspondían a Hackett; 29 a Tommy Hilfiger; dos a Norton, y 16 tiendas a la marca Façonnable. En España, la compañía cuenta con 86 puntos de venta propios, de los cuales 43 son tiendas, 12 son 'outlets' y 31 'corners' establecidos en El Corte Inglés.

Pepe Jeans, que no ha respondido a las llamadas de El Confidencial, perdió 13,68 millones de euros en su último ejercicio fiscal, una cifra parecida a los 13,11 millones de minusvalías que registró en 2017. Pero lo peor es que en 2018 su resultado bruto de explotación o ebitda también fue negativo —12,72 millones—, frente a la cifra positiva de 10,49 millones de un año antes. La facturación fue similar en los dos cursos, con una cifra cercana a los 566 millones. Debido a estos números rojos, MI, el grupo creado por Mikati en 2007, tuvo que hacer una ampliación de capital de 22 millones.

Ante esta situación, Pepe Jeans ha pedido árnica a la banca por tercera vez en apenas tres años. Tras financiar la adquisición de la empresa española con un préstamo de 250 millones de euros, MI solicitó su primer favor a la banca en el último trimestre de 2016 al incumplir uno de los ratios financieros referido al ratio de endeudamiento. Las entidades le concedieron algunas exenciones y el 14 de junio de 2017 aprobaron una refinanciación que modificaba dicha obligación y ampliaba el periodo de amortización de julio de 2020 al mismo mes de 2021.

Ahora, el grupo textil con una sede operativa en Barcelona y otra fiscal en Holanda ha contratado los servicios de Rothschild para acordar una nueva refinanciación con la banca que tenga duración en el tiempo. Los principales acreedores de Pepe Jeans son BBVA, Santander, CaixaBank, Barclays y Bankia, que cobran con carácter semestral un tipo de interés del euríbor más 350 puntos básicos.

Pese a ello, la coyuntura no ha hecho más que empeorar, lo que ha llevado a PwC, el auditor del grupo, a incluir unas salvedades en las cuentas consolidadas. Especialmente la relativa al valor real de Pepe Jeans, que según la firma debería ser deteriorado por la evolución negativa de las cifras de negocio. MI ya ha aplicado una reducción de 36,6 millones de euros al fondo de comercio, o diferencia entre el precio pagado en la adquisición y el valor real de la compañía.

El electrocardiograma de Pepe Jeans es similar al que han vivido recientemente empresas como El Ganso y Mango. La primera acaba de cerrar la refinanciación de su deuda tras una nueva aportación de dinero por parte de los fundadores, la familia Cebrián, después de que la compañía rozase la quiebra técnica. Por su parte, la empresa catalana ha reestructurado un pasivo de 500 millones, al tiempo que ha implementado un cambio relevante en la cúpula directiva y un nuevo plan de negocio.

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