la compañía renegocia de nuevo su deuda

PwC advierte al dueño de Pepe Jeans de fuertes pérdidas en el grupo de moda

El auditor ha incluido dos salvedades en las cuentas individuales de la compañía catalana, propiedad ahora de un magnate libanés y que ha vuelto a pedir refinanciar su deuda

Foto: Un hombre sale de una tienda de Pepe Jeans en Barcelona. (Reuters)
Un hombre sale de una tienda de Pepe Jeans en Barcelona. (Reuters)

El sector del comercio minorista está viviendo tiempos difíciles por los cambios en los hábitos de consumo de los clientes y los primeros síntomas de ralentización de las compras. Pepe Jeans, además, está sufriendo los problemas derivados del Brexit y de la mala evolución de una de sus enseñas más emblemáticas, Hackett. Por ello, según aseguran fuentes del mercado, el grupo ha pedido a la banca sentarse a negociar una nueva refinanciación de la deuda, tras la firmada hace apenas año y medio.

Las mismas fuentes señalan que Pepe Jeans, que tiene su base operativa en Cataluña, su sede fiscal en Holanda, pero su principal mercado en el Reino Unido, ha iniciado conversaciones con BBVA para reestructurar el préstamo de 250 millones de euros que ya renovó en junio de 2017 tras incumplir algunos de sus compromisos financieros. Fuentes oficiales de la compañía, propiedad de la familia Mikati, a la que se atribuye una fortuna de 2.500 millones de dólares, han declinado hacer ningún comentario sobre esta información.

La empresa española de moda, que en 2015 fue comprada por el grupo libanés M1 por 720 millones de euros, entró en pérdidas en 2017, año en que tuvo que hacer frente a una refinanciación bancaria por la amortización de parte del fondo de comercio (diferencia entre el precio pagado por el comprador y el valor real de la sociedad). En ese momento, BBVA, el principal acreedor, le dio nuevas facilidades de pago. Le alargó un año, hasta julio de 2021, la vida del préstamo y estableció cuatro tramos de amortización.

El tipo de interés de ese préstamo es wuríbor más 350 puntos básicos, con desembolsos semestrales —cerca de 900.000 euros al año— y primera amortización en el ejercicio 2018/19 (el grupo acabó su año fiscal a 28 de febrero). Pero las mismas fuentes aseguran que las ventas han vuelto a caer por el agotamiento del consumo tradicional, los efectos del clima en las ventas de temporada y la discreta evolución de marcas como Hackett y Façonnable, así como los costes de reestructuración.

Y el auditor, PwC, ha incluido varias salvedades en las cuentas individuales de Pepe Jeans. La firma señala quela evolución de la actividad desarrollada por el grupo compuesto por la filial y sus entidades dependientes muestra un descenso de volúmenes de venta y una disminución de márgenes con respecto al plan inicialmente previsto, lo que supone un indicio de deterioro de dicha participación”. PwC enfatiza que “las hipótesis fundamentales en las que se ha basado el estudio de deterioro realizado por Pepe Jeans están sujetas a incertidumbre y riesgo de incumplimiento, no habiéndose reconocido deterioro alguno del valor de la participación en las cuentas anuales adjuntas”.

M1, que adquirió Pepe Jeans a Juan Abelló hace poco más de tres años, tiene contabilizado el valor del grupo en 641 millones de euros. Pero PwC deja bien claro que esta tasación es muy superior al valor real de la compañía, por lo que debería apuntarse una pérdida o ‘write off’ en sus cuentas. El magnate libanés ya inyectó 22 millones de euros en el capital de la sociedad en marzo de 2018 para reforzar los recursos propios tras entrar en pérdidas por primera vez en su historia reciente.

La marca, la garantía de cobro

Además, PwC llama la atención —una segunda salvedad— sobre la contabilización de la deuda por parte de Pepe Jeans. El auditor indica que “a la fecha de cierre del ejercicio anterior, 31 de marzo de 2017, ya se produjo un incumplimiento del ratio de endeudamiento exigido en las condiciones establecidas en el contrato del mencionado préstamo”, en referencia a los 161 millones que le había prestado BBVA años atrás. Con fecha 14 de junio de 2017, dicha situación se subsanó mediante el acuerdo de novación del préstamo, que modificó el mencionado ratio de endeudamiento con efectos retroactivos a 31 de marzo de 2017.

Al obtener dicha dispensa, oficialmente Pepe Jeans “estaba cumpliendo con el ratio de endeudamiento exigido y el citado préstamo sindicado no era exigible [ejecutable por parte del acredor] a corto plazo”. Pero PwC advierte de que, “conforme a la normativa contable, la sociedad debería haber presentado la totalidad del mencionado préstamo sindicado por 161 millones de euros dentro del pasivo corriente”. Por ello, había un desfase de 154 millones entre el pasivo a largo plazo y el pasivo a corto plazo.

“Esta situación persiste para las cifras comparativas del ejercicio 2017 incluidas en las cuentas anuales del ejercicio 2018 adjuntas. Nuestra opinión sobre las cuentas anuales del periodo actual también es una opinión con salvedades, debido al efecto de este hecho en la comparabilidad entre los datos del periodo actual y el anterior”, sentencia el auditor. Por este motivo y debido al discreto comportamiento de las ventas, Pepe Jeans ha vuelto a pedir a BBVA refinanciar el pasivo. De no hacerlo, el banco se quedaría con la compañía, ya que su garantia son las acciones de Pepe Jeans Europe, B.V., Pepe Jeans Hungary Szolgáltáto Kft, Hackett Ltd, Hackett Lim. Spain, S.L., Hackett Sárl y Pepe Jeans India Limited, Pepe Jeans, S.L.U, Pepe Jeans Group, S.L.U. Además, también existe promesa de hipoteca sobre las marcas comunitarias Pepe Jeans y Hackett.

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