debido al alto riesgo de impago de la deuda

El Ganso pide auxilio a la banca entre pérdidas y cierre de tiendas

La familia Cebrián, que el año pasado ya tuvo que refinanciar su deuda, ha vuelto a reclamar ayuda a los acreedores por las fuertes pérdidas de los últimos dos años

Foto: Imagen de una de las tiendas de El Ganso. (EFE)
Imagen de una de las tiendas de El Ganso. (EFE)

El Ganso, una de las firmas textiles que más se pusieron de moda en los últimos años, pasa por serias dificultades. La ralentización del consumo y una mala gestión han llevado a la compañía a una situación inviable, salvo que la banca acepte una segunda refinanciación de la deuda en apenas 12 meses. La familia Cebrián, dueña de la cadena, esgrime una mejoría de las ventas en el último cuatrimestre para conseguir que se condone parte de los préstamos.

Según han confirmado fuentes oficiales, los Cebrián han pedido a la banca una nueva reestructuración del pasivo, que según la empresa asciende a 25 millones de euros. Otras fuentes sostienen que la deuda total, incluidas líneas a corto plazo de 'confirming' (servicios de crédito para pago a proveedores), asciende a 35 millones. En cualquier caso, la familia ha contratado los servicios de EY para negociar con los acreedores —Santander y CaixaBank, principalmente— un acuerdo que evite que la compañía tenga que acogerse al concurso.

Clemente Cebrián, presidente de El Ganso, reconoce que el grupo está actualmente en pérdidas y que incluso su beneficio bruto de explotación o ebitda es negativo, tras un mal ejercicio 2017 y una primera parte de 2018 desastrosa. Esta evolución llevó a la familia a recomprar el 49% del capital que el fondo L Catterton —de la firma Louis Vuitton— adquirió en 2015 por unos 50 millones y a despedir a la consejera delegada, Berta Escudero, fichada de Cortefiel, pese a su discreta trayectoria.

La familia admite que esta situación les ha obligado a poner en marcha un plan de ajuste que se ha traducido en el cierre de unas 20 tiendas, en la salida de países como Bélgica, Holanda, Italia y Alemania, en el fortalecimiento de la marca, en el crecimiento 'online', en la apuesta por ventas a tiendas multimarca y en las franquicias internacionales. También ha comenzado un rediseño de los productos. "Estamos inmersos en un plan de optimización de costes y de eficiencia. No solo debemos crecer en ventas, sino ser rentables y eficientes", indica Clemente Cebrián.

Y agregan que los últimos cuatro meses de 2018 ya mostraron el cambio de tendencia, con un crecimiento de las ventas de dos dígitos. La compañía, que actualmente tiene 170 puntos de venta y una plantilla de 700 personas, espera cerrar el año con una facturación de 70 millones, 20 menos de los previstos —en 2017, hizo 81 millones— y la misma cifra de 2015, cuando entró L Catterton en el capital. Sus previsiones para 2019 son volver a la senda positiva en cuanto a ebitda se refiere, para lograr un beneficio operativo de tres millones.

Interior de una de las tiendas de El Ganso. (EFE)
Interior de una de las tiendas de El Ganso. (EFE)

Soluciones a la crisis

Esa es su carta para tratar de convencer a la banca. Pero las entidades financieras desconfían del plan de negocio después de que El Ganso haya incumplido sus estimaciones y no haya podido hacer frente a sus obligaciones. De hecho, aunque el grupo obtuviese los citados tres millones de ebitda, la relación oficial entre la deuda y el beneficio de explotación sería de ocho veces, una proporción que en el mundo financiero se traduce como de alto riesgo de concurso de acreedores.

Para evitarlo, las dos partes están analizando distintas alternativas. Una es la aportación de fondos por parte de los Cebrián para reforzar los recursos propios. Otra es la llegada de un nuevo socio, pero en las circunstancias actuales y tras la salida ruinosa de L Catteron solo podría ser una firma de capital riesgo oportunista o un inversor de este perfil, que suele exigir condiciones draconianas. La última es el canje de parte de la deuda por capital por parte de la banca, que pasaría en ese caso a ser accionista de El Ganso de forma obligada.

“Hemos hecho y estamos haciendo muchos esfuerzos a nivel personal, profesional y patrimonial para sacar esto adelante”, asegura Clemente Cebrián, que admite sin reparos que hace un año se hizo una refinanciación con los bancos que "no fue acertada por distintas razones y especialmente porque de enero a agosto fallamos en la previsión de ventas". Pero añade que la banca reconoce que, en lugar de mirar para otro lado, la familia retomó las riendas de la gestión, recompró el 49% del capital y que las primeras medidas adoptadas están dando sus resultados.

La crisis del 'retail' no es solo de El Ganso. Otras empresas como Desigual, Cortefiel, Bimba y Lola, sin olvidar a El Corte Inglés, están pasando por dificultades. La penúltima en tener que pedir ayuda a la banca ha sido Mango, que en diciembre refinanció 500 millones de euros tras dos años consecutivos de pérdidas.

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