alarga los vencimientos hasta 2023

Mango toma aire al refinanciar su deuda de 500 millones con la gran banca española

La compañía textil tiene previsto firmar hoy un nuevo préstamo sindicado con Santander, BBVA, CaixaBank y Sabadell para alargar sus compromisos financieros hasta 2023

Foto: Foto: Reuters.
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Mango ha recibido un buen regalo de Navidad por anticipado. La compañía controlada por Isak Andic ha logrado cerrar un acuerdo con la banca para refinanciar su deuda hasta 2023. Según aseguran fuentes financieras, la empresa textil va a firmar hoy un nuevo préstamo sindicado por 500 millones de euros con Banco Santander, BBVA, Sabadell y CaixaBank para alargar cuatro años los vencimientos de su pasivo. Un balón de oxígeno para la multinacional con sede en Barcelona para afrontar un nuevo plan estratégico con el que adaptarse a la transformación del textil que está afectando a competidores como Inditex.

Según fuentes financieras, el acuerdo permitirá a Mango aplazar los vencimientos de deuda previstos en 2019 (170 millones) y en 2020 (330 millones) hasta el año 2023. El acuerdo no supone una rebaja de los tipos de interés que debe pagar Mango, que son muy similares a los actuales. Pero permite una devolución de la deuda más progresiva, lo que le concede flexibilidad para acometer sus inversiones futuras.

En cuanto a las condiciones, las mismas fuentes señalan que el préstamo sindicado tiene un único ‘covenant' (condición del préstamo), que es que al final del préstamo (2023) la deuda nunca sea superior a tres veces el ebitda o beneficio de explotación de la cadena. Actualmente, la relación entre el pasivo y el beneficio operativo de Mango ronda las cuatro veces, por lo que el equipo directivo liderado por Toni Ruiz como consejero delegado se ha comprometido a rebajarlo en cerca de un 25%.

El presidente de Mango, Isak Andic (i). (EFE)
El presidente de Mango, Isak Andic (i). (EFE)

La refinanciación está vinculada a la puesta en marcha de un nuevo plan estratégico con el que el grupo textil catalán se adapte a los nuevos hábitos de consumo de la clientela, que cada vez usa más el canal 'online' para realizar sus compras frente a la tradicional tienda física. Mango, como Inditex, está llevando a cabo el cierre de pequeñas tiendas y la apertura de puntos de venta más grandes o 'flagships'. El resultado neto es que la compañía espera tener 15.000 metros cuadrados adicional de superficie disponible en 2019. En principio, no se esperan recortes de plantilla, pero sí recolocación de la fuerza laboral.

Tal y como adelantó El Confidencial el pasado 12 de julio, las conversaciones con la banca se han extendido cerca de seis meses. Los acreedores han exigido a Mango respuestas concretas ante los nuevos retos a los que se enfrenta la industria 'retail', que esta semana se ha cobrado otra víctima en Reino Unido. La británica Asos se desplomó un 35% en bolsa tras anunciar una rebaja de sus estimaciones de beneficio, advertencia que arrastró a otras compañías cotizadas del sector.

Prueba de esta situación son los resultados de la propia Mango, que acumula dos años consecutivos de pérdidas. El pasado ejercicio, la compañía de Andic cerró con unos números rojos de 33 millones, frente a los 61 millones de minusvalías históricas de 2016. La facturación del grupo se situó en 2.194 millones de euros en 2017, lo que representa una reducción del 2,9% en comparación con los 2.260 millones registrados en 2016.

Por su parte, el resultado bruto de explotación (ebitda) aumentó un 50%, hasta 115 millones, pero aún está muy lejos de los 170 millones que el grupo obtenía en la época dorada del consumo. Fuentes financieras indican que las colecciones de primavera y otoño han tenido una buena acogida entre el público general, pero que todavía es pronto para definir cómo quedarán los resultados de Mango, ya que la campaña de Navidad es vital para el sector.

Otro de los aspectos relevantes de las conversaciones entre Mango y la banca es que, a petición de la familia Andic, se va a incluir en el nuevo préstamo sindicado una cláusula que suele ser habitual en este tipo de financiaciones, pero que nunca se había usado en el caso de Mango. Se trata de la disposición de ‘cambio de control’, término por el que, cuando un propietario vende su compañía, los acreedores pueden exigir la cancelación del crédito o renegociarlo con el comprador.

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