LOS BANCOS MENOS EFICIENTES DE EUROPA

¿Macrofusión bancaria en España? Lecciones del fiasco Deutsche-Commerzbank

Los dos gigantes alemanes han rechazado su histórica fusión por lo costoso de llevarla a cabo. Seguirán siendo los bancos menos eficientes de Europa

Foto: Edicios de Deutsche Bank y Commerzbank en Fráncfort. (EFE)
Edicios de Deutsche Bank y Commerzbank en Fráncfort. (EFE)

Deutsche Bank y Commerzbank han dado marcha atrás a la idea de combinar los dos bancos gigantes de Alemania, ante las dificultades de ejecutar la operación. Las dos entidades seguirán siendo las menos eficientes de Europa, señaladas al respecto por el Banco Central Europeo (BCE), y aportan lecciones ante las tentaciones que pueda haber en otros países.

España ya experimentó una oleada de fusiones en la crisis con resultados grises, como se está viendo con el juicio del caso Bankia. En realidad, cada vez que ha habido un bache financiero, supervisores y entidades han tratado de dar un empujón hacia adelante con operaciones corporativas para, a fuerza de recortes (sinergias), mejorar la eficiencia.

La teoría es que si dos bancos se juntan, pueden reducir costes al combinar servicios centrales y adelgazar la red de oficinas en áreas en las que hay sucursales de ambos. Las entidades asumen que en estos procesos pierden clientes, pero la caída es menor que los costes. Sin embargo, los procesos de reestructuración son costosos, pueden generar problemas de reputación por despidos y dudas sobre la solvencia y exigen mayor colchón de capital por elevar el riesgo sistémico.

Unicaja y Liberbank están ultimando los detalles (básicamente, el canje en el accionariado) para protagonizar la primera fusión en años. Darán lugar al sexto banco español, pero sobre todo podría ser el pistoletazo de salida a nuevas operaciones. Al menos, con ello especula una parte del mercado, pendiente también de la salida a bolsa de Ibercaja, que estará preparado desde el mes que viene buscando una ventana de mejores valoraciones en el sector. El propio Josep Oliu, presidente de Banco Sabadell, aseguró que una operación con Bankia está debajo de la mesa y “se podría plantear”.

Esta operación ya serían palabras mayores, con una suma de activos de más de 400.000 millones de euros, solo menos que los dos gigantes, Santander y BBVA. En el mercado español, alcanzarían una cuota en depósitos por encima del 20%, pisando los talones a Banco Santander. Esta fusión iría en línea con las reclamaciones de los supervisores.

Los supervisores piden fusiones

“En el actual contexto de bajos tipos de interés, en el que muchos bancos están operando con rentabilidades por debajo de su coste de capital y con estructuras de costes muy pesadas, las fusiones son una alternativa clara para mejorar la rentabilidad y ganar en eficiencia”, aseguró Margarita Delgado, subgobernadora del Banco de España (BdE), en una entrevista realizada desde la propia institución en su memoria de supervisión.

Aunque no vale cualquier operación corporativa. De hecho, Andrea Enria, presidente del Mecanismo Único de Supervisión del BCE desde enero, se mostró en contra de que se creen “campeones nacionales”, como hubiera sido el caso. Y, de hecho, este factor ha sido clave para dar al traste con las negociaciones.

Los supervisores quieren que haya fusiones transfronterizas que sirvan para impulsar desde el ámbito privado la unión bancaria. Pero los banqueros no lo ven claro, y señalan en privado las dificultades por la falta de un marco regulatorio e impositivo común en Europa, los recelos de los gobiernos y la falta de sinergias.

Los dos bancos coinciden en que sus análisis han concluido en que la fusión “no habría generado beneficios suficientes para compensar los riesgos adicionales de ejecución, los costes de reestructuración y los requisitos de capital asociados con una escala tan grande”. Los dos bancos tienen valoraciones mucho más bajas que la media del sector, al cotizar en 0,3 veces el valor en libros por sus reducidos niveles de eficiencia y rentabilidad, por lo que buscaban un impulso negociando esta fusión.

Los analistas calcularon sinergias potenciales de entre 2.000 millones y 3.000 millones de euros, sobre una base de costes de 23.500 millones en Deutsche Bank y de 6.900 millones en Commerzbank en 2018. El problema es que el camino para lograr esta reducción de gastos habría sido con recortes. Los mismos analistas hablaban de la posibilidad de destruir 30.000 puestos de trabajo sobre una plantilla de 90.000 en Deutsche y 50.000 en Commerzbank, lo que supondría importantes costes de reestructuración. Por ejemplo, CaixaBank está negociando un ajuste de más de 2.000 empleos y los analistas calculan un coste de entre 600 millones y 1.000 millones de euros.

“En muchos casos, se utilizan las fusiones como ‘excusa’ para justificar socialmente el coste que conllevan en términos de pérdida de empleo. En otras palabras, para realizar el necesario ajuste de capacidad (lo que exige cerrar oficinas y reducir empleo) no es necesaria una fusión”, arguye Joaquín Maudos, investigador del IVIE y profesor de la Universitat de València. Salvando las distancias, el problema político de una destrucción relevante de empleos es a lo que se enfrentarán los bancos andorranos si en algún momento emprenden una posible fusión, algo que lleva sonando en el mercado en los últimos años, una vez que Andorra decidió ir dejando atrás su pasado como paraíso fiscal.

Este hecho habría generado un problema político por la dimensión del recorte y porque el Estado alemán es accionista de Commerzbank tras el rescate en la crisis, con un 15%, valorado en 1.400 millones, frente a la inyección de 18.000 millones en el rescate de 2011. Algo así ocurre con Bankia, ya que se emplearon 22.424 millones para mantener la entidad a flote y el 61% del Fondo de Reestructuración y Reordenación Bancaria (FROB) está valorado en bolsa en 4.400 millones.

José Ignacio Goirigolzarri, presidente de Bankia.
José Ignacio Goirigolzarri, presidente de Bankia.

Estas cifras ponen de relieve la dificultad para culminar la privatización si no se quieren asumir pérdidas. Asimismo, las dos entidades reconocen que habrían tenido mayores exigencias de capital por su tamaño, lo que incide negativamente en la rentabilidad, ya de por sí a la cola en Europa. También son los peores entre los grandes bancos europeos en eficiencia, con ratios de coste sobre ingresos del 80% (cuanto más bajas, mejor), frente a la horquilla de entre el 45% y el 55% en que se mueven las entidades españolas.

“La banca alemana es la más ineficiente de la eurozona y la que tiene al mismo tiempo la rentabilidad más baja, según los datos de 2018 de la Autoridad Bancaria Europea (EBA)”, recuerda Maudos, que cree que “las fusiones son una vía para reducir costes al conseguir aprovechar economías de escala”, pero que “no están exentas de problemas: un posible aumento del poder de mercado (mercados más concentrados), choque de culturas empresariales, problemas de la adecuación de redes informáticas, etc.”, agrega.

El propio Draghi acusó de forma velada a estos bancos de quejarse sobre los tipos de interés bajos en vez de dirigir su estrategia a ser capaces de generar mayor rentabilidad. “Los bancos con ratios de eficiencia superiores al 80% no deberían quejarse de los tipos negativos”, aseguró el banquero italiano.

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