EN CONTRA DE UN GIGANTE ALEMÁN

Por qué a la UE le interesa que UniCredit se quede con Commerzbank

La Unión Europea no está cómoda con la posible operación porque representa todo lo que se debería haber superado

Foto: Sede de UniCredit en Milán. (Reuters)
Sede de UniCredit en Milán. (Reuters)

Hay muchas lecciones que sacar de la crisis de deuda soberana y de la crisis financiera. Pero hay dos que se pueden aplicar a día de hoy en el sector bancario. La primera es que la relación amorosa entre entidades y Estados, en que la deuda soberana suele ser un elemento central, es venenosa y hay que alejarse de ella. La segunda es que es mala idea tener bancos demasiado grandes para caer.

La fusión que Deutsche Bank está negociando con Commerzbank lo tiene todo: dos grandes entidades nacionales que, fusionadas, serán demasiado grandes para caer, y que están conversando con una presión enorme por parte del Gobierno alemán, que ha impulsado esas negociaciones.

La UE no está cómoda con la posible operación, porque representa todo lo que se debería haber superado. La unión bancaria se creó, entre otras cosas, para romper ese círculo vicioso entre bancos y Estados, de forma que las entidades miraran hacia otros países y crecieran en esa dirección, no solo diversificando riesgos sino aumentando su potencial y el de toda la Unión.

Y no solo esta operación no cumple con la idea de que la necesaria consolidación fiscal europea (hay demasiados bancos en la UE) se produzca a través de las fronteras, sino que, además, resultaría en un 'too big to fail'. Además, se produce bajo la presión del Gobierno y en contra de lo que recomienda la teoría que sustenta la necesidad de que Europa disponga de una unión bancaria de verdad, no solo de nombre.

Deutsche y Commerzbank tienen problemas de rentabilidad, y hay dudas de que la fusión entre dos entidades que ahora mismo son débiles sea la mejor operación. El propio director ejecutivo de Deutsche, Chistian Sewing, lo señaló en septiembre de 2018: el banco necesitaba 18 meses para intentar levantar su rentabilidad antes de ninguna operación. “Tenemos un plan claro para seguir siendo un banco global, pero necesitamos trabajar ahora en la rentabilidad. Si eso ocurre, podemos hablar de otras cosas”, aseguró Sewing.

Entre 2010 y 2017, casi todos los países de la UE muestran una tendencia común: recorte de plantillas, cierre de oficinas y de ramas. Y la idea de la megafusión alemana es crear un gigante que automáticamente sufrirá ajustes para tratar de ser rentable. La fusión podría llevarse por delante unos 30.000 empleos, según los cálculos de algunos sindicatos.

Christian Sewing. (EFE)
Christian Sewing. (EFE)

El discurso de Sewing en que pedía aumentar la rentabilidad antes de ninguna fusión se celebró solo días después de un cónclave de la cúpula de la entidad en Hamburgo. En aquella reunión, celebrada el 14 y 15 de septiembre, se señaló que no era el momento de ninguna operación, y que en todo caso se debía mirar hacia la competidora suiza UBS, antes que hacia la propia Alemania.

El impulso político de la operación es importante. Al Gobierno le interesa un gigante alemán, que haga de engranaje clave para las exportaciones germanas de cara al enfriamiento que está sufriendo la economía mundial.

Pero las autoridades europeas ven una película muy distinta. Andrea Enria, presidente del Mecanismo Único de Supervisión (MUS), ha hablado en contra de este tipo de fusiones nacionales, sin referirse directamente a la operación alemana: “No me gusta particularmente la idea de gigantes nacionales, de campeones europeos”. No gustan los bancos demasiado grandes para caer.

Lo ha suscrito también Jo Swyngedouw, presidente interino de la Autoridad Bancaria Europea (EBA), que señaló estar de acuerdo con Enria en no estar a favor de gigantes nacionales.

El pulso ahora entre Deutsche y UniCredit es muy relevante a nivel europeo. Por un lado, porque para que la región pueda mostrar todo su potencial económico las fronteras deben dejar de ser un problema, también para este tipo de operaciones, y aunque sigan existiendo algunos problemas relacionados con fusiones transfronterizas, ¿tiene sentido la unión bancaria si no se normalizan este tipo de movimientos?

Jamie Dimon, CEO de JP Morgan, señalaba precisamente en esa dirección: los bancos europeos deben ir más allá de sus fronteras si se quieren aprovechar de verdad todas las ventajas del proceso de integración. “Si los políticos lo combaten, serán pequeños para siempre, y eso no es bueno para su economía”, aseguró Dimon.

Pero incluso más que para aumentar los beneficios o para crecer más, los expertos encuentran un motivo todavía más importante para favorecer las operaciones transfronterizas, y es justo una de las razones de ser de la unión bancaria: porque diversifican y reducen el riesgo, es más difícil que una entidad esté expuesta de forma desproporcional a un solo tipo de riesgo.

Sede de UniCredit. (Reuters)
Sede de UniCredit. (Reuters)

En cualquier caso, la posible fusión entre UniCredit y Commerzbank, si finalmente fracasan las conversaciones con Deutsche, sería el escenario ideal para la UE. Podría cambiar una tendencia contraria a los intereses europeos: sí, se está produciendo una consolidación bancaria, pero de hecho esta está siendo nacional y no transfronteriza. Los datos indican, incluso, que había más adquisiciones mayoritarias transfronterizas antes que después de la unión bancaria, cuando estas operaciones son cada vez más adquisiciones minoritarias.

Una fusión UniCredit-Commerzbank mostraría que esa dimensión de la unión bancaria funciona y que se puede romper el círculo vicioso entre entidades y Estados. En general, sería una muestra de aprendizaje de las lecciones de la última crisis.

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