Se reúnen el 16 de abril con la empresa

Los sindicatos de Naturgy llegan divididos a la externalización y los recortes de Reynés

Este miércoles, se convocan los delegados sindicales de USO, representante mayoritario, SIE, CIG y CGT en la sede de la empresa para pedir un acuerdo de garantías. CCOO y UGT no acudirán

Foto: Logo de la empresa Naturgy en su sede. (Reuters)
Logo de la empresa Naturgy en su sede. (Reuters)

Los sindicatos de Naturgy llegan divididos a la fase de externalización y adelgazamiento que está acometiendo la nueva dirección de la empresa liderada por Francisco Reynés.

Los representantes del sindicato USO, que acapara el 38% de la representación de los trabajadores, junto con otros sindicatos como SIE, CIG y CGT, se concentrarán este miércoles a las puertas de la sede de la empresa en Madrid. Sin embargo, en dicha convocatoria no participarán ni CCOO ni UGT. Las principales marcas sindicales en España suman un 38% de los representantes en la antigua Gas Natural Fenosa, pero advirtieron a los trabajadores de la empresa en sendos comunicados de que optaban por no sumarse a la movilización.

Según comentan diversos delegados sindicales, los trabajadores se pusieron en contacto con la nueva dirección de la compañía después de conocer el Proyecto Lean. Se trata de un programa destinado a aligerar hasta 20 áreas diferentes de la compañía, susceptibles de ser externalizadas. Este plan está ahora mismo en fase de estudio. Para materializar el 'outsourcing', se barajan las diferentes propuestas llevadas a cabo por empresas como Indra, IBM o Everis. La decisión final está previsto que se dé antes del verano.

En ese contexto, los trabajadores buscan que la empresa firme un acuerdo de garantías que mantenga las condiciones tanto de los empleados adheridos a convenio como los que no. Esto permitiría a los trabajadores afrontar con mayor tranquilidad su posible externalización y paso a otra empresa. Máxime, cuando su convenio expira en 2020, lo que les dejaría más expuestos a partir de esa fecha y saliendo del sector que mejor paga en España.

Con esa intención, solicitaron una reunión con la empresa en noviembre, que les emplazó a un nuevo encuentro el pasado 27 de marzo. Ante la falta de respuesta, varios sindicatos han decidido concentrarse como medida de protesta. Sin embargo, CCOO y UGT creen que la convocatoria de concentración pone en riesgo la negociación.

Con el Proyecto Lean, Reynés ha identificado 20 áreas de Naturgy sobre las que está estudiando los potenciales procesos de ajuste y externalización

Los sindicatos fueron emplazados a volver a reunirse con la dirección de la compañía el 16 de abril de cara a lograr ese acuerdo de garantías. Por ello, tanto UGT como CCOO consideran contraproducente una medida de presión ahora, antes de ese encuentro con la compañía. Naturgy se limita a señalar oficialmente que "el diálogo con los trabajadores está abierto". El presidente de la compañía ha repetido en diferentes intervenciones públicas que invitaba a todos los empleados de la empresa a sumarse al proceso de transformación en el que está inmersa la firma energética. En el comunicado que lanzó a todos los trabajadores, Naturgy hablaba de impulsar una organización más "simple y ligera".

Para USO, la concentración de delegados de este miércoles no es excluyente con mantener el buen tono en las negociaciones. Pero la propia convocatoria ha desatado la caja de los truenos. Desde los sindicatos que prefieren esperar a la reunión con la empresa, creen que se trata de un movimiento electoralista de cara a las elecciones sindicales del próximo 10 de abril. USO rechaza la acusación y asegura que su objetivo era ir todos juntos a la concentración sin distinción de siglas que puedan capitalizar el voto de los trabajadores. Según sostienen, la plantilla está enfadada por la división entre sindicatos.

Por su parte, UGT asegura que no se ha hecho ninguna movilización en todo el año pese a los diversos cierres de plantas de carbón anunciados por la compañía, y no entienden que ahora se eleve el pulso cuando hay una reunión inminente con la empresa, de la que no se conocen sus intenciones. En su opinión, de movilizarse, mejor hacerlo con conocimiento de las intenciones de la directiva, a partir del 16 de abril.

La única realidad es que la compañía ha descartado un ERE, pero las salidas voluntarias se han disparado. Solo en 2018, se fueron por voluntad propia más de 2.000 empleados, 900 de ellos en España. La empresa está incentivando las salidas de los trabajadores de más de 55 años, sobre todo ahora que no han llegado medidas más traumáticas.

La cuestión ahora es saber si Reynés firmará un acuerdo de garantías, que supondría un encarecimiento del proceso de externalización en un contexto en el que la empresa ha prometido 9.000 millones de euros para los accionistas hasta finalizar el plan estratégico en 2022. Pero desde USO avisan de las ventajas: con el acuerdo de garantías, la empresa lograría la paz social que ha tenido hasta ahora.

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