los dos meses de calvario de francisco gonzález

Las conversaciones que pusieron contra las cuerdas a Francisco González

Desde que el caso saltase a principios de año, el banquero se ha visto envuelto en una intriga que finalmente ha provocado su salida de la entidad que controló durante dos décadas

Foto: Montaje: EC.
Montaje: EC.

El expresidente de BBVA Francisco González ha terminado este jueves sus más de dos décadas de vinculación con el banco después de soportar durante casi dos meses las informaciones publicadas en este diario y 'Moncloa.com' sobre su relación con el caso Villarejo. El Confidencial y 'Moncloa.com' desvelaron a principios de año que el banco, con FG al frente, había contratado los servicios del policía para tener acceso en tiempo real a las llamadas telefónicas que se cruzaron durante el asalto a la entidad. El banquero resistió aquel envite, pero se retiró de la presidencia del banco el 31 de diciembre de 2018. El intento de toma de control de BBVA por parte de Sacyr fue orquestado en 2004 por empresarios afines al PSOE, que querían eliminar la estructura del Ibex montada por el PP de Aznar.

Para controlar cómo se estaba gestando la operación, FG espió a través de Villarejo y en tiempo real 15.000 llamadas de los principales implicados en la operación, incluidos el entonces presidente de Sacyr, Luis del Rivero, el industrial Juan Abelló y el jefe de la Oficina Económica de José Luis Rodríguez Zapatero, Miguel Sebastián. La intención de FG era desactivar la ofensiva, lo que le costó a la entidad medio millón de euros en servicios al comisario.

[Perfil: claves para entender el ascenso y caída de FG]

Conversaciones entre De la Vega y Sebastián

Entre los presuntos pinchazos, destaca una conversación que aparece en un informe proporcionado por Villarejo a BBVA con fecha del 4 de febrero de 2005, en plena ofensiva del PSOE y Sacyr para entrar en el consejo del banco y desplazar a González de la presidencia. El documento transcribe una presunta llamada a tres bandas. Por un lado, uno de los interlocutores sería Ignacio Rupérez, que en ese momento era jefe del servicio de estudios del Banco Santander. El grupo de fieles a González y el agente encubierto consideraban que estaba implicado en el asalto a la entidad y que hacía de enlace entre Emilio Botín y los rostros más visibles de la maniobra, sobre todo, el entonces presidente de Sacyr, Luis del Rivero, y el industrial Juan Abelló.

[Lea aquí: BBVA compró a Villarejo conversaciones de Moncloa entre De la Vega y Sebastián]

Los audios que le implican

Unos días después de conocerse la trama, El Confidencial y 'Moncloa.com' publican varios audios en los que se escucha a Villarejo hablando con el que fuera director de Seguridad Corporativa del BBVA, Julio Corrochano, que hacía de puente entre el presidente de la entidad, Francisco González, y el comisario.

No en vano, en una conversación que mantuvieron Corrochano y Villarejo en persona en enero de 2005, pocas semanas antes de que Sacyr renunciara a entrar en el consejo del banco, el primero le traslada al comisario el gran interés que tenía su jefe por la operación de espionaje. "Mi presidente, ni las conclusiones lee, hay que decirle pim, pim, pim y pim y a tomar por culo", le indicó mientras le explicaba cómo elaborar los informes relativos a la mencionada investigación con el fin de que fueran del gusto del máximo dirigente de la entidad financiera.

[Lea aquí: FG supervisó el trabajo de Villarejo: "Llama cada 10 días y hay que decirle pim, pim]

"Bueno, el informe, ¿cuándo?", le interpeló con insistencia Corrochano, encargado de contratar a su amigo. "Ya, el informe ya, vamos, debe estar ya, lo que pasa es que estoy con los últimos retoques", le contestó Villarejo. "Es que el jefe...", perseveró el hombre de Francisco González. "Ahora te llamo y te digo el nombre de... de quien está encargado del informe", le respondió el comisario, que no parecía muy contento con cómo había caído en su colega su anterior informe.

Una máquina para 'pinchar' móviles

Pero no solo los audios implicaron al banquero. Varios documentos demostraron que el comisario había utilizado todos los recursos que tenía a su alcance para desactivar la ofensiva. Entre ellos, una máquina de 600.000 uros para 'pinchar' móviles. En un folio aparecen nombres, direcciones y teléfonos de varios de los integrantes del llamado Grupo Hostil, la fórmula que se inventaron Villarejo y BBVA para referirse al círculo de empresarios, políticos y periodistas que presuntamente formaron una alianza para desplazar de la presidencia del banco a Francisco González.

Los nombres apuntados son los de Luis del Rivero, que era presidente de Sacyr y rostro visible de la operación de entrada en el consejo de la entidad; Vicente Benedito, en aquel momento director financiero de la constructora; el industrial Juan Abelló, entonces consejero de Sacyr y del banco Santander; el nombre y los apellidos de la mujer de este último junto a la dirección de la vivienda del matrimonio; el consejero de la constructora Juan María Aguirre Gonzalo; el abogado de cabecera de Prisa, Matías Cortés, y Carlos Arenillas, vicepresidente de la CNMV en esa etapa y conocido por su cercanía al PSOE, al que también se ordenó controlar.

Daño reputacional al banco

Todo el escándalo salpicó también a la reputación de la entidad, que abrió una investigación interna para desentrañar lo ocurrido. El Banco Central Europeo llegó a pedir explicaciones a BBVA poco después de publicarse los audios que vinculaban la trama del comisario con la entidad financiera. El BCE urgió al banco a concluir esa investigación para evitar que la causa "desbordase" a la entidad.

Un problema reputacional que tampoco pasó desapercibido para los analistas del sector bancario. José Abad, director ejecutivo del banco de inversión Goldman Sachs, aprovechó una conferencia telefónica con las firmas de análisis para preguntar al consejero delegado de la entidad, Onur Genç, si el banco había hecho algo en los últimos siete meses para prevenir otro caso similar. Genç, por su parte, evitó responder directamente a la pregunta y afirmó que si bien la investigación interna comenzó el pasado mes de junio, las últimas revelaciones han cambiado "la naturaleza" de las pesquisas. El consejero delegado se encomendó a su finalización antes de hacer ningún comentario adicional.

La entidad salió en defensa del que era hasta ahora su presidente de honor, y el presidente, Carlos Torres, aseguró en su primera rueda de prensa tras el escándalo que FG tenía "la conciencia muy tranquila". "Francisco González me ha demostrado en estos años liderazgo, ser una persona trabajadora, dedicada, íntegra, exigente, incansable, para mí ha sido todo un ejemplo", añadió. Ahora, dos meses después del escándalo, FG renuncia a sus cargos y se desvincula temporalmente del banco.

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