joaquín gortari, jefe de auditoría interna

El cargo de BBVA que 'blindó' con Villarejo el crucero de FG dirigía la investigación interna

El directivo de BBVA que supervisaba la auditoría interna sobre Villarejo fue quien solicitó en 2016 el análisis que hizo el comisario para verificar que González no corría riesgos en el Egeo

Foto: FG (i), Joaquín Gortari (c) y el comisario Villarejo.
FG (i), Joaquín Gortari (c) y el comisario Villarejo.

El directivo de BBVA que puso en marcha la maquinaria del banco para que Villarejo evaluara el riesgo al que se exponía Francisco González durante un crucero privado por la costa turca ha sido el máximo responsable hasta ahora de la investigación que ha iniciado la entidad para aclarar su relación con el comisario y depurar posibles responsabilidades. Documentos de BBVA a los que ha tenido acceso El Confidencial revelan que el encargado de solicitar a finales de julio de 2016 la auditoría sobre el peligro que suponía la zona en la que planeaba pasar sus vacaciones González fue su entonces jefe de gabinete, Joaquín Gortari, actual jefe de Auditoría Interna.

El sector mira ahora con lupa el papel de Gortari en la crisis que afronta BBVA tras conocerse que González ordenó una operación de macroespionaje en 2004, con la ayuda de Villarejo, para desactivar el asalto al banco del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y la constructora Sacyr. Precisamente uno de los últimos nombramientos que hizo González antes de dejar la presidencia de la entidad el pasado 20 de diciembre, tras 18 años de mandato ininterrumpido, fue el de Gortari al frente de la Dirección General de Auditoría Interna. La elección no fue casual.

Durante los últimos ocho años, este directivo de 53 años, licenciado en Derecho por la Universidad de Navarra, fue el hombre de mayor confianza de González. Tras ocupar la dirección adjunta al consejero delegado y la dirección financiera de la filial en Estados Unidos, el máximo ejecutivo de la entidad decidió convertirlo en 2010 en su mano derecho colocándolo al frente de su propio gabinete. Con su ascenso a jefe de Auditoría Interna, González se cubrió las espaldas justo antes de pasar a ocupar puestos honoríficos no ejecutivos en la entidad y en su fundación.

Papeles internos del banco revelan ahora que Gortari participó en uno de los encargos que hizo BBVA a Villarejo durante los 13 años en los que el comisario trabajó para el banco. En concreto, a finales de julio de 2016, el actual responsable de la investigación interna sobre el presunto cabecilla del caso Tándem contactó con el entonces jefe de Seguridad Corporativa de la entidad, Julio Corrochano, para pedirle que hiciera las gestiones necesarias para asegurarse de que el área del Egeo por el que González iba a hacer un crucero en una goleta de 37 metros de eslora no entrañaba ningún peligro. Gortari se encargó de realizar esa gestión a pesar de que se trataba de un viaje privado de su jefe. Solo unos días antes, se había producido el intento de golpe de Estado contra el Gobierno de Tayyip Erdogan. González no quería correr ningún riesgo.

Gortari facilitó a Corrochano los tres itinerarios que barajaba hacer el presidente del banco: dos de ellos por las islas griegas del archipiélago del Dodecaneso y otro por el golfo de Gökova, con escala en ciudades de bandera turca. Corrochano se limitó entonces a trasvasar esa información a Villarejo para que comprobara si la zona era segura en ese momento. Como ya reveló El Confidencial este lunes, tras hacer gestiones con contactos en la región, el comisario trasladó a BBVA que nada indicaba que González pudiera tener el más mínimo motivo para preocuparse.

Ese trabajo que realizó Villarejo apenas 16 meses antes de ser detenido por la Policía por el caso Tándem fue abonado con dinero del banco. El servicio se incluyó en los pagos de 60.500 euros al mes que la entidad empezó a hacer en junio de 2016 a la principal empresa del agente encubierto, Grupo Cenyt, por supuestos “análisis” e “informes” de riesgo. En total, solo entre 2012 y 2017, la segunda entidad financiera de España ingresó en las cuentas de Villarejo 6,1 millones de euros. A esa cantidad hay que sumar los al menos 517.600 euros que también le pagó BBVA en 2004 por el éxito de la operación Trampa.

Se da la paradoja de que Gortari era hasta la pasada semana quien debía determinar hasta dónde llegó la relación de González y del propio banco con Villarejo. Tras la publicación de las primeras informaciones sobre la operación Trampa, la entidad emitió un comunicado en el que aseguró que había abierto una investigación sobre esa relación el pasado junio. Pero el Banco Central Europeo (BCE) ha pedido ahora al banco que acelere sus pesquisas para tratar de despejar las dudas que ha provocado esta crisis en el mercado. Para ello, BBVA ha decidido contratar los servicios de PwC y Uría y Menéndez. Asimismo, el banco ha decidido que su investigación interna deje de depender de Gortari y pase a estar controlada por Servicios Jurídicos.

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