ante la posible sanción al expresidente

BBVA pone como jueces de FG a su secretario y a su abogado de cabecera

Joaquín Gortari, el exjefe del gabinete de Francisco González, y Eduardo Arbizu, el responsable jurídico, son los que tienen que dirimir si su presidente cometió algún delito

Foto: Sede de BBVA en Madrid
Sede de BBVA en Madrid

La única postura oficial de BBVA sobre el escándalo de las escuchas encargadas por su presidente de honor, Francisco González, al comisario José Villarejo ha sido que "tomará las medidas internas que procedan y llevará a cabo las acciones judiciales pertinentes" si se acredita la existencia de irregularidades. Curiosamente, las personas encargadas de valorar esas presuntas actuaciones de "indudable gravedad", según el propio banco, van a ser el que hasta finales de año era el secretario personal del propio ex primer directivo de la entidad y su abogado de cabecera.

El primero es Joaquín Gortari, el último hombre de confianza de FG, como se le conoce al hombre que dirigió los designios de BBVA durante las dos últimas décadas. Licenciado en Derecho por la Universidad de Navarra, Gortari (53 años) ha desarrollado toda su carrera en el banco. Primero en Argentaria, donde trabajó en el área de mercados de capitales, y después en el ya fusionado BBVA como director adjunto al consejero delegado, director financiero de la filial de Estados Unidos y director financiero del área de tecnología y operaciones.

En 2010, Francisco González lo designó director del gabinete de presidencia, por lo que se convirtió en su 'alter ego'. Un hombre metódico, escrupuloso con los detalles, se anticipaba siempre a lo que pensaba FG, según lo describen personas de su entorno. Gortari era un profesional estricto que seguía a rajatabla las instrucciones de su jefe directo, un ejecutivo que no dejaba nada al azar y que encargaba controlar todas sus potenciales amenazas, la de los posibles enemigos del banco, ya fueran externos, como en el caso de Sacyr, o internos, la de sus propios ejecutivos.

En la planta 28 de la Torre BBVA, a un paso del Santiago Bernabéu, donde hasta hace no mucho estaba la sede operativa de BBVA y el despacho de presidencia, se hablaba con frecuencia de los llamados "Informes Gortari", documentos de uso interno sobre los principales directivos del propio banco: sus hábitos, sus costumbres, sus hobbies y sus debilidades y/o vicios ocultos. Una descripción exhaustiva de las personas a las que FG presuntamente confiaba las decisiones más confidenciales de la entidad. Aquellos informes, cuya autoría era anónima, le concedían a Gortari una autoridad aguas abajo, un poder que le concedía el ahora investigado por el propio BBVA, según el comunicado emitido por la institución tras la publicación de las escuchas ilegales.

En diciembre del pasado año, cuando Francisco González consumó su salida anticipada como presidente de BBVA —aún le quedaba casi un año de mandato—, el banco hizo público un nuevo organigrama, ya con Carlos Torres como nuevo primer ejecutivo y Onur Genç como consejero delegado. En esa reestructuración directiva, Gortari dejó el gabinete de presidencia y pasó a ser el nuevo responsable de auditoria interna, es decir, el departamento que ahora se encarga de investigar las supuestas irregularidades. En consecuencia, su secretario personal será el que tendrá que dirimir si el que hasta hace un mes era su jefe personal cometió algún posible delito con el uso fraudulento de la tecnología del comisario Villarejo.

El informe, ahora sí oficial, de Gortari tendrá que ir acompañado del veredicto de Eduardo Arbizu, el jefe del departamento jurídico de BBVA desde 2002

El informe, ahora sí oficial, de Gortari tendrá que ir acompañado del veredicto de Eduardo Arbizu, el jefe del departamento jurídico de BBVA desde 2002, justo cuando FG eliminó a las familias vascas fundadoras de BBV tras el escándalos de las cuentas secretas de Jersey. Arbizu (56 años), hombre de gran confianza del todavía presidente de honor, ha sido, como Gortari, ascendido a 'Head of Supervisors, Regulation and Compliance' de la entidad. O lo que es lo mismo, máximo responsable del cumplimiento de todas las normas y leyes internas y externas.

Un asunto de vital importancia porque se encarga de vigilar de que todo el banco, empezando por sus directivos, cumplen con las leyes aplicables, las regulaciones, los códigos de conducta y los estándares de buenas prácticas. En caso negativo, sobre la entidad podrían caer sanciones por incumplimientos legales o regulatorios, sufrir pérdidas financieras y un deterioro de la reputación y la confianza de los clientes. Y es que, como dijo FG en un entrevista hecha por el propio departamento de comunicación de BBVA, aún disponible en su página web, "la tecnología tiene un impacto enorme en la vida de la gente".

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