promete unos beneficios de 1.400M en 2019

Reynés dispara la inversión de CVC, GIP y los March tras un año al frente de Naturgy

La cotización de la autigua Gas Natural Fenosa aumenta más del 35% doce meses después del cambio de presidente ejecutivo en la compañía. Es la firma que más se ha revalorizado del Ibex-35

Foto: El presidente de Naturgy, Francisco Reynés. (EFE)
El presidente de Naturgy, Francisco Reynés. (EFE)

Los grandes inversores internacionales están saboreando el éxito de su entrada en Naturgy un año después de que cambiara su cúpula directiva. La llegada de Francisco Reynés, que esta semana cumplirá su primer aniversario al frente de la firma gasista tras la salida de Isidro Fainé y Rafael Villaseca, supuso un cambio total en la compañía. El plan estratégico del exconsejero delegado no fue del gusto de los grandes fondos por falta de ambición, una de las causas de que se acelerara su salida prevista para abril, explican fuentes cercanas al consejo de administración.

Doce meses después de ser elegido presidente ejecutivo, la acción de la compañía se ha revalorizado más de un 35%, esto son 5.000 millones de euros más de capitalización bursátil. Se ha convertido en el valor más alcista del Ibex junto con Ence. Con una escalada muy superior en este periodo al de cualquier otra compañía. El nivel actual superior a los 24 euros era una cota no vista desde el derrumbe que produjo la crisis económica.

Su gestión animó a principios de 2018 incluso a un fondo de capital riesgo enfocado en la rentabilidad a corto plazo como CVC a comprar un 20% a Repsol por 3.800 millones de euros (19 euros por acción), en una compañía que, a priori, se supone estable y sin grandes posibilidades de crecimiento por el sector defensivo al que pertenece. Junto con CVC llegó Corporación Financiera Alba, el brazo inversor de la familia March, y poco después Capital Group también apostó por la firma.

Este último fondo canadiense ya acompañaba a Reynés en Abertis: el que fuera alto mando en La Caixa consiguió una fortísima revalorización de la concesionaria de autopistas tras vender la compañía a la italiana Atlantia y ACS. Y la plusvalía podía haber sido mayor de no mediar un biscotto entre las dos competidoras mediado por Borja Prado, representante de Mediobanca y paradójicamente presidente de una competidora de Naturgy: Endesa.

Revolución en la compañía

En este año Reynés ha dado la vuelta a la compañía. El cambio de nombre de Gas Natural Fenosa a Naturgy ha sido sólo la punta del iceberg. Estos doce meses han supuesto un cataclismo a nivel interno. Se ha acelerado con fuerza la salida de personal. Se ha hecho una devaluación de activos que ha dejado en casi nada gran parte de la generación convencional. Se ha cerrado todo el carbón. Se ha reducido el consejo de administración y se ha simplificado toda la estructura societaria.

Pero el principal vector de impulso de la acción fue la promesa de hasta 9.000 millones de euros en remuneración para el inversor entre pago de dividendos (6.800 millones) y recompra de acciones (2.000 millones). a falta de oportunidades de compra con una rentabilidad atractiva. La presentación en junio de este plan catapultó la acción. A ello se han sumado factores externos como la desaceleración económica que prima la inversión en sectores contracíclicos, que dependen menos de la coyuntura económica y dan ingresos recurrentes, como es el caso de las energéticas.

Pese a ser la cotizada más alcista del Ibex, Reynés no quiso sacar pecho en la presentación de resultados de esta semana y evitó aventurar el desempeño futuro: "Si supiera lo que va a hacer la acción estaría pescando en mi tierra, que es lo que más me gusta", señaló a preguntas de los periodistas.

Desconfianza en el largo plazo

Las mayores dudas que suscita la gestión de Reynés al frente de Naturgy es el largo plazo de la compañía. Un analista que sigue muy de cerca la multinacional asegura que está tratando la misma como si fuera una entidad de capital riesgo. De hecho, el propio Reynés aseguraba esta semana que el sector de Naturgy es de presente, más que otros de futuro que demandan más inversión.

Los analistas están traduciendo eso en falta de confianza en el largo plazo. El consenso que recoge Bloomberg en los últimos días sólo da una recomendación de compra, por ocho de mantener y seis que optan por vender pese a la promesa de un beneficio en 2019 de 1.400 millones de euros.

El presidente de Naturgy, Francisco Reynés, durante la presentación de los resultados de la compañía correspondientes al ejercicio de 2018 (EFE)
El presidente de Naturgy, Francisco Reynés, durante la presentación de los resultados de la compañía correspondientes al ejercicio de 2018 (EFE)

La compañía lleva desde antes de su llegada optando por las desinversiones. Desde que estuviera Villaseca han vendido su negocio en Italia, en Kenia, en Sudáfrica, en Colombia, así como otras importantes ventas como el 20% de su red de distribución de gas.

A cierre de 2018, la compañía ha pasado de tener un patrimonio neto de 47.332 millones de euros a 40.631 millones de euros, según las últimas cuentas registradas. Además, la promesa de dividendos junto a la amortización de acción para retribuir al accionista es superior al beneficio operativo de la empresa. Esto supone, de facto, un 'pay out' (porcentaje del beneficio que se destina a retribuir al accionista), de más del 100%. Esto lleva a algunos expertos a advertir de que se está descapitalizando la compañía. De ahí las dudas en el largo plazo. Esta hoja de ruta coincide, curiosamente, con un año en que Endesa, acusada siempre de ser exprimida por Enel, prevé reducir el 'pay out' de la eléctrica del 100% al 80% en 2020.

Cambio de enfoque

La comercialización eléctrica es uno de los puntos en los que más se nota el cambio de gestión entre Reynés y Villaseca. Hace un año, el exconsejero delegado señalaba que los precios deberían subir dado que estaban asumiendo pérdidas para mantener los clientes. Un año después, el nuevo presidente ejecutivo señalaba que han roto aquellos contratos que les estaban generando pérdidas, tal y como adelantó El Confidencial. Para diferentes agentes del mercado afectados se trata de la prueba definitiva de que la compañía está centrada en la rentabilidad a corto plazo en lugar de mantener el negocio en el largo plazo.

Pese a ello, la empresa sigue invirtiendo en renovables tanto en España como en otros países como México, Brasil o Australia. Pero la sombra de más desinversiones sigue planeando el mercado.

En este sentido, cabe destacar que Reynés ha ligado los bonus de sus 150 ejecutivos con mayores responsabilidades, incluido él mismo, al desempeño de la acción al término del plan estratégico en 2022. Quienes han venido siguiendo sus pasos desde su etapa en Abertis, confían en que maximizará el precio de la acción. La pregunta es si con los recortes que está llevando a cabo será suficiente o, como en el caso de la concesionaria, todo acabará con la aparición de un interesado en lanzar una opa.

Empresas

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
0 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios