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Fainé apunta al retiro en la Fundación La Caixa tras la marcha de Alierta
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sopesa dejar la presidencia en las próximas semanas

Fainé apunta al retiro en la Fundación La Caixa tras la marcha de Alierta

El presidente de Caixabank, de 74 años de edad, ha comentado a sus íntimos que prefiere irse a la Obra Social de la entidad y dejar la primera línea de fuego del banco

Foto: El presidente de La Caixa, Isidro Fainé. (EFE)
El presidente de La Caixa, Isidro Fainé. (EFE)

La marcha voluntaria y generacional de César Alierta de la presidencia de Telefónica ha dejado huérfanos a los dos otros presidentes de más de 70 años que han tenido influencia en el devenir de la empresa y la política en España en los últimos veinte años. Tras la renovación de Francisco González por tres años más como presidente de BBVA, el único gran timonel que queda por resolver su futuro es Isidro Fainé. Según fuentes financieras, el banquero de 74 años está barajando muy seriamente dejar la primera línea de Caixabank y retirarse a la Fundación La Caixa.

“En la última conversación que tuve con Fainé, el 80% del tiempo lo dedicó a hablar de la Fundación y el 20% de Caixabank y su problema con el exceso de oficinas”, indica un alto ejecutivo que se reunió recientemente con el todavía presidente del mayor banco de España. Por su parte, el primer ejecutivo de una entidad internacional, que también se ha visto con el banquero de Manresa en el último mes, ratifica esta versión.

“En su cabeza está principalmente su obsesión por la Obra Social de la Caixa; está muy orgulloso con ser la mayor fundación de España y una de las mayores de Europa”, en referencia al presupuesto de 500 millones que Fainé ha destinado a esta organización incluso durante los peores años de la crisis. De hecho, ha mantenido esta cantidad para labores sociales los últimos ocho ejercicios, incluido el actual. Telefónica, cuya fundación será ahora dirigida por Alierta, gran amigo del presidente de Caixabank –que era uno de los pocos que sabía con antelación su salida repentina de la operadora–, tiene una partida de 300 millones para el mismo fin.

“Es consciente de que, tras la abdicación del rey Juan Carlos, la salida de Alierta y la desaparición de Botín y Álvarez, España está en una segunda transición”

Otras fuentes internas de la institución financiera con sede en Barcelona confirman esta percepción de decantarse por la Fundación La Caixa y abandonar la presidencia de Caixabank, si bien matiza que la decisión final está solo en la cabeza de Fainé. "Su único deseo es seguir estando al servicio del grupo", indican fuentes próximas a la entidad. Formalmente, el banquero tiene que estar en un sitio o en otro el 30 de junio, tal y como le exige Bruselas, que a raíz de la transformación de las antiguas cajas de ahorros en bancos prohibió que el presidente de dichas entidades sea el mismo que el de la fundación propietaria del banco.

Pero para llegar a esa fecha, Fainé tiene que deshojar la margarita en las próximas semanas, sobre todo teniendo en cuenta que Caixabank celebra el próximo 28 de abril la junta general de accionistas. En este acto se tienen que aprobar varios cambios en la composición del consejo de administración, como la limitación a un máximo de 18 miembros, y la ratificación como nuevos consejeros de María Verónica Fisas, como independiente, y de la Fundación Cajasol.

Pero en el orden del día no se contempla que se decida el futuro del presidente de la institución financiera. Distintas fuentes indican que el banquero podría desvelar ese día su decisión, después de que también haya sido vinculado con la presidencia de Gas Natural, de la que Caixabank es el mayor accionista. En enero, en la presentación de los resultados de 2015, la única vez que se ha pronunciado públicamente sobre su destino, Fainé echó balones fuera. “Me gusta hacer las cosas cuando toca”, respondió a preguntas de los periodistas, para añadir que “en todo caso, es una decisión que le corresponde al consejo de administración”. Pura formalidad porque, como ha ocurrido en Telefónica, donde Alierta ha propuesto a su sucesor –José María Álvarez Pallete– sin contar con la anuencia previa del órgano de gobierno, el alma de Caixabank es Fainé.

“A Caixabank le sobran cerca de 2.000 de las 5.800 oficinas que tiene en España”, explican fuentes financieras

“Es consciente de que, tras la abdicación del rey Juan Carlos, la salida de Alierta y la desaparición de Emilio Botín e Isidoro Álvarez, España está en una segunda transición, en una renovación de las personas que han tenido gran influencia en los poderes del Estado”, explica un asesor de varias compañías del Ibex 35. “Su tiempo ha pasado”, sentencia, en referencia a los profundos cambios sociales y políticos que se han precipitado desde la marcha de Juan Carlos I. Al propio Fainé le está costando Dios y ayuda mantener a la infanta Cristina como directiva del grupo, a la que cobijó a petición de su padre, como Telefónica hizo con Iñaki Urdargarin, en contra de la opinión de parte de su consejo. Nombramientos a dedo de otra época.

Fuentes financieras indican que, si decide continuar, Fainé debe acometer una honda restructuración de todo el Grupo la Caixa, incluida la franquicia bancaria y Criteria, el holding industrial. “A Caixabank le sobran cerca de 2.000 de sus 5.800 oficinas que tiene en España”, explican. Sirva como ejemplo que Santander, su gran competidor por cuota de mercado, se quedará con apenas 3.000 cuando complete el cierre de 425 sucursales anunciado este viernes. “O las elimina de golpe como Ana Botín o se fusiona con otra entidad para justificar un plan de ajuste que permita quitar grasa de la red y de servicios centrales”, añaden en relación al potencial interés del banco por adquirir el asturiano Liberbank o el gallego Abanca. En cualquier caso, una labor ardua, de mucho coste social por los despidos, después de haber ejecutado varios ERE en los últimos años tras absorber Banca Cívica, Banco de Valencia y Barclays. Tres integraciones que han supuesto la salida de algo más de 4.000 empleados.

El hecho de que la cotización de Caixabank esté en mínimos desde hace dos años y medio tampoco juega a su favor, porque el mercado está demandando medidas drásticas en un entorno de tipos de interés cero y rentabilidades mínimas en el sector bancario. Aunque Fainé ha conseguido que el grupo sea el más avanzado desde el punto de vista tecnológico, a la entidad le sobra mucha grasa por cortar. Prueba de ello es que solo el 29% de los analistas recomienda comprar acciones del banco. Solo Popular tiene peores expectativas bursátiles.

Fainé estima que, sea cual sea su decisión, la estructura directiva del banco está consolidada, puesto que nadie discute la posición del consejero delegado, Gonzalo Gortázar. Pero otras fuentes no ocultan que el relevo en la presidencia será significativo dada la importancia del banco en España y en Cataluña. Aunque la relevancia del personaje no tiene nada que ver, de momento, Braulio Medel, su homólogo de Unicaja, que estaba en su misma disyuntiva, ya ha anunciado que se va a la fundación y deja el banco, que tiene pendiente salir a bolsa.

La marcha voluntaria y generacional de César Alierta de la presidencia de Telefónica ha dejado huérfanos a los dos otros presidentes de más de 70 años que han tenido influencia en el devenir de la empresa y la política en España en los últimos veinte años. Tras la renovación de Francisco González por tres años más como presidente de BBVA, el único gran timonel que queda por resolver su futuro es Isidro Fainé. Según fuentes financieras, el banquero de 74 años está barajando muy seriamente dejar la primera línea de Caixabank y retirarse a la Fundación La Caixa.

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