por tercera vez consecutiva en medio año

El 'lobby' del Ibex aplaza otra reunión tras quedar tocado por el adiós de Alierta

El CEC afronta el dilema sobre su futuro sin el presidente de Telefónica, que en buena lógica debería abandonar el cargo de forma inminente en paralelo a su adiós en la teleco

Foto: Foto de familia de Felipe VI junto a miembros del Consejo Empresarial de la Competitividad. (EFE)
Foto de familia de Felipe VI junto a miembros del Consejo Empresarial de la Competitividad. (EFE)

La salida de Telefónica de César Alierta amenaza con tener efectos colaterales. De hecho, el primero ha sido la cancelación de la próxima reunión del Consejo Empresarial de la Competitividad (CEC), foro que preside el ejecutivo aragonés y que tenía previsto celebrarse el próximo día 6 de abril. El CEC aglutina a las principales del Ibex y, de la mano del ejecutivo, ha sido una voz autorizada para expresar el sentimiento empresarial durante los años de crisis. Sin embargo, en las últimas fechas ha perdido fuelle. No en vano es el tercer encuentro del cónclave que se suspende desde la celebración de las elecciones generales el pasado 20 de diciembre.

En este caso, los argumentos que desde el consejo se están ofreciendo a las compañías para aplazar la velada enlazan con la falta de oportunidad de celebrar un nuevo encuentro justo después del anuncio de Alierta, que el pasado martes comunicaba su intención de dejar la presidencia de la teleco y proponía para el cargo al consejero delegado, José María Álvarez-Pallete. Con anterioridad, ya la reunión ordinaria del CEC planeada para el 22 de diciembre, convocada para analizar las opciones políticas que deparaban los comicios, se canceló ante las interpretaciones que pudiera arrojar cualquier pronóstico de gobierno. Y no fue el último aplazamiento.

También el 18 de febrero los principales empresarios del país hicieron mutis por el foro después de que el secretario general del CEC, Fernando Casado, hiciera su tradicional ronda de llamadas para desconvocar la reunión por la vía de urgencia. En este caso, se achacó el frenazo a imponderables de agenda. Una forma suave de decir que, de nuevo, no era el momento. Ya entonces, ante la segunda bajada de persiana, muchos dentre del organismo comenzaron a plantearse su utilidad como 'lobby'. Sobre todo teniendo en cuenta el 'impasse' político y la poca oportunidad de significarse ante un nuevo Gobierno de coalición o, tal vez, de unas elecciones.

Algunos ministros de Rajoy están convencidos de que el Consejo de Competitividad incluye a empresarios que han financiado a C's en las últimas elecciones

Es más, el CEC fue auspiciado por el Gobierno, desde la época de Zapatero, como una institución esencial para vender España y mejorar la imagen del país en el exterior en los momentos más duros de la crisis. Con el tiempo y el proceso de regeneración que se vive en España, el colectivo empresarial ha terminado por concitar cierta animadversión entre buena parte de los ministros del Gobierno Rajoy. Desde distintos ángulos del actual Gobierno en funciones se critica, aunque sea 'sotto voce', la tendencia de las grandes multinacionales a arrimarse al sol que más calienta. Dentro del Consejo de Ministros no son pocos los que culpan a parte del Ibex del ascenso de Ciudadanos, cuyos 40 escaños -insuficientes para forjar cualquier mayoría de gobierno- sí han hecho perder pie al Partido Popular.

La desafección, por otra parte, es mutua. Altos ejecutivos de las grandes sociedades cotizadas no dudan en mostrar su decepción en privado por la falta de altura de los políticos de todo signo -especialmente del PP-, por su pasividad y falta de aliento en estos últimos meses para formar un Gobierno estable sobre el que pueda asentarse la actividad económica. La cuestión es especialmente peliaguda si se tiene en cuenta que un alto porcentaje del índice selectivo bursátil depende en gran medida de la regulación y del BOE. Un condicionante que, a expensas del signo que tenga el próximo Gobierno, paraliza las inversiones y, en general, cualquier toma de decisión.

 

Espantada tras la salida de Alierta

En ese punto, y si se supera el dilema de la conveniencia, la siguiente cuestión es hasta qué punto tiene futuro el consejo sin César Alierta en la presidencia del mismo, cargo que en buena lógica debería abandonar en paralelo a su adiós a las más altas responsabilidades ejecutivas en Telefónica. Es más, no hay duda de que el todavía presidente de la operadora, por su carisma y compromiso, ha sido el alma de una institución que quedará huérfana cuando finalmente se produzca su relevo en Telefónica de aquí a una semana. La alternativa a un letargo o muerte lenta solo puede pasar por que otro primer espada asuma el reto de ponerse al frente del foro, pero nada tendría de extraño que el abandono del principal promotor del proyecto genere una desbandada de otros jefes del Ibex que, de una forma u otra, llevan tiempo madurando también su salida del CEC.

El 'think tank', que además de Telefónica cobija firmas como Iberdrola, Santander, BBVA, La Caixa, El Corte Inglés, Inditex o Repsol, ya compite con otras representaciones empresariales más arraigadas, como el Círculo de Empresarios o la propia CEOE, con las que ha manejado desde su creación en 2011 una compleja relación de conveniencia. Las glamurosas fotografías de empresarios 'galácticos' compartiendo paseo por el Palacio de la Moncloa con el presidente del Gobierno separaban al CEC de otras organizaciones que limpian el polvo de los años. Está por ver si el fulgor con el que fue alumbrado adquiere esa pátina de credibilidad y solvencia que solo da el tiempo, aunque la situación actual y los acontecimientos más recientes inducen a pensar todo lo contrario.

Empresas

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
1comentario
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios