cruce de directivos

Rosell blinda su candidatura con un 'cambio de cromos’ entre CEOE y el lobby del Ibex

El presidente de CEOE ha propuesto al Consejo de la Competitividad un intercambio de hasta tres directivos entre sus respectivos órganos de gobierno.

Foto: El presidente de la patronal CEOE, Juan Rosell (EFE)
El presidente de la patronal CEOE, Juan Rosell (EFE)

El actual presidente y candidato a las próximas elecciones de la CEOEJuan Rosell, ha hecho llegar a los responsables del Consejo Empresarial de la Competitividad (CEC) una propuesta orientada al intercambio de directivos en los órganos de gobierno de ambas entidades. El ‘cambio de cromos’ se materializaría con la incorporación de tres representantes de la CEOE en el grupo de influencia que reúne a las grandes empresas del Ibex al tiempo que otros tres miembros del lobby que encabeza César Alierta pasasen a formar parte del nuevo comité ejecutivo de la cúpula patronal.

La ‘alianza estratégica’ con el CEC constituye una de las principales bazas secretas que maneja Rosell para aquilatar su programa de cara a las elecciones del próximo 17 de diciembre. Las bases de la CEOE han mostrado a Juan Rosell sus recelos ante lo que consideran un avance peligroso del lobby del Ibex como interlocutor oficial del Gobierno. La gran parte de asociaciones empresariales de carácter sectorial y territorial entienden que el liderazgo fundacional de su entidad matriz está siendo quebrantado por la competencia desleal del colectivo que reúne a las principales sociedades cotizadas del país.

El máximo responsable de la CEOE es consciente de que la sombra del CEC es demasiado alargada, y ha diseñado una estrategia de distensión basada en ese viejo principio según el cual “si no puedes con tu enemigo, únete a él”. Rosell tiene además buenos padrinos dentro del lobby del Ibex que se han mostrado, de entrada, bastante receptivos a la propuesta de intercambio. La naturaleza elitista del Consejo de la Competitividad ha sido hasta ahora un obstáculo para la ampliación del grupo, pero los tiempos de cambio que se respiran en España son una buena excusa para abrir la puerta a una ‘entente cordiale’ con la CEOE.

Rosell y el presidente de Telefónica, César Alierta. (EFE)
Rosell y el presidente de Telefónica, César Alierta. (EFE)

La iniciativa de Rosell tiene un precedente lejano en el acuerdo forzado hace ya más de quince años por Rodrigo Rato para facilitar el acceso a la patronal de José Manuel Fernández Norniella, titular en aquellos momentos del Consejo Superior de Cámaras de ComercioJosé María Cuevas, a la sazón presidente de la CEOE, no tuvo más remedio que comulgar con ruedas de molino aceptando a regañadientes las presiones del entonces todopoderoso vicepresidente del Gobierno, que estaba empeñado en colocar a uno de sus máximos colaboradores en lo más alto de la cúpula empresarial.

Norniella y Cuevas intercambiaron vicepresidencias al mismo tiempo que sus respectivas corporaciones constituían una comisión mixta destinada a la búsqueda de colaboración en asuntos relacionados principalmente con la formación de directivos y la internacionalización de empresas. La operación de mestizaje empresarial no pasó de ser un brindis al sol que sólo sirvió para cubrir el expediente hasta que tres años después, en febrero de 2002, José María Cuevas decidió poner fin a las apariencias aprovechando la reelección para el que sería su último mandato completo al frente de la CEOE.

Garamendi, un rival inesperado pero con opciones

Esta vez las circunstancias electorales se manejan en sentido contrario y es precisamente la campaña para los comicios del próximo mes la que favorece el ‘matrimonio de conveniencia’ con los grandes y flamantes rivales del Consejo Empresarial de la Competitividad. Juan Rosell entiende que el acuerdo con el lobby del Ibex servirá para silenciar las críticas que han surgido dentro de su organización contra el CEC y permitirá que el presidente electo de la CEOE se siente por derecho propio entre los más conspicuos e influyentes gerifaltes del mundo de los negocios.

El vicepresidente de Cepyme, Antonio Garamendi (c). (EFE)
El vicepresidente de Cepyme, Antonio Garamendi (c). (EFE)

El respaldo de las grandes empresas del país puede ser determinante  a la hora de valorar las dos candidaturas que, de momento, compiten en las próximas elecciones presidenciales de la patronal. Rosell ha tenido que mover ficha rápidamente para evitar que las opciones de Antonio Garamendi, actual vicepresidente de Cepyme, ganaran enteros en la carrera psicológica suscitada tras la aparición en escena de un opositor dispuesto a plantear batalla. Hasta hace escasamente un mes, el panorama parecía despejado para el actual presidente, pero ahora las espadas están en todo lo alto y Rosell va a tener que emplearse a fondo para buscar nuevas adhesiones que le permitan revalidar su mandato al frente de la CEOE.

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