ESTE LUNES, EJECUTIVA NACIONAL DECISIVA

'Pesos pesados' de Ciudadanos se rebelan contra la política de pactos de Rivera

La ejecutiva de este lunes, convocada para fijar los criterios generales de los futuros pactos, promete. Varios dirigentes, entre los que destaca Luis Garicano, podrían decidir plantarse

Foto: Luis Garicano y Albert Rivera durante la reunión del grupo parlamentario europeo, esta semana en Bruselas. (EFE)
Luis Garicano y Albert Rivera durante la reunión del grupo parlamentario europeo, esta semana en Bruselas. (EFE)

Ciudadanos celebra este lunes una ejecutiva nacional decisiva. Todos sus miembros están citados a primera hora de la mañana para una reunión en la que el presidente, Albert Rivera, y el comité nacional de pactos encabezado por el número dos del partido, José Manuel Villegas, expondrán los criterios generales que seguirán para llegar a acuerdos en comunidades y ayuntamientos. Aunque el escenario tras el 26-M sigue abierto y apenas han establecido contactos preliminares con PP y PSOE, en la cúpula naranja existe el convencimiento de que los pactos se cerrarán fundamentalmente con los populares.

Una decisión que conlleva necesariamente entenderse con Vox, replicando un 'pacto a la andaluza' —en el mejor de los escenarios, porque el partido de Abascal ya pide entrar en gobiernos— en otros territorios. Sin embargo, algunos dirigentes de peso difieren de esa estrategia y temen que el partido continúe perdiendo el espacio del centro.

El principal es Luis Garicano, responsable del área económica del partido y cabeza de lista en las elecciones europeas. Según ha podido saber este diario, el economista está sopesando seriamente dar un paso al frente y plantarse ante la dirección si se confirma que el objetivo pasa por reeditar pactos entre los tres partidos de la derecha. Otros dirigentes cercanos a Garicano, el diputado Toni Roldán, y el candidato a la Junta de Castilla y León, Paco Igea, podrían respaldarle como han hecho en anteriores ocasiones. La cuestión es si habrá nuevos miembros del partido que apoyen esta postura constituyendo un sector crítico de peso, y si se generará un debate real sobre la necesidad o no de replantear la estrategia de cara a futuros comicios y al propio futuro del partido.

El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera (d), saluda al candidato a la presidencia de la Junta, Francisco Igea. (EFE)
El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera (d), saluda al candidato a la presidencia de la Junta, Francisco Igea. (EFE)

Distintos miembros de la ejecutiva nacional aseguran a este diario que el debate como tal no se ha planteado en ninguna reunión todavía, aunque muchos dirigentes sí compartieron el pasado lunes sus temores tras la noche del 26 de mayo en la que las expectativas electorales no se cumplieron. Ciudadanos creció, pero no logró el sorpaso al PP en ningún lugar, ni consolidó los territorios en los que había superado a Pablo Casado un mes antes. Tampoco en las europeas —consideradas casi una segunda vuelta de las generales al ser circunscripción única— el partido naranja consiguió acercarse al PP. Al contrario, se quedó bastante lejos.

El equipo de Garicano podría afrontar un problema aún mayor en Europa, cuando la sintonía entre el presidente francés, Emmanuel Macron es cada vez mayor con los socialdemócratas que también representa Pedro Sánchez. Más allá de eso, la familia de los liberales europeos (ALDE) —a la que Ciudadanos pertenece— defiende con firmeza frenar la influencia de la ultraderecha en Europa. Algo posible teniendo en cuenta que las fuerzas europeístas lograron conservar la mayoría absoluta en el Parlamento Europeo tras el 26-M. Aunque no hay un pronunciamiento oficial sobre el caso de España, el partido de Rivera deberá lidiar con la pretensión de Vox de entrar en las negociaciones. Por el momento, Villegas dejó claro esta semana que descartan sentarse con el partido de Abascal.

Ciudadanos asistirá este lunes una de sus ejecutivas más importantes con los pactos como telón de fondo, aunque no solo. En juego está también —y sobre todo— el camino que tomará la formación y lo que quiere ser en el futuro. Frente a estos dirigentes 'críticos' están otros muchos —la mayoría, al menos hasta ahora— que respaldaron la estrategia emprendida por la formación en generales, cuando aprobaron un veto expreso a Sánchez y se lanzaron a competir con el PP por el centroderecha.

La ejecutiva nacional del partido afronta el lunes una cita decisiva. (EFE)
La ejecutiva nacional del partido afronta el lunes una cita decisiva. (EFE)

El núcleo de Rivera avala la estrategia

Que el 26 de mayo Ciudadanos no cumplió con las expectativas es una evidencia. El partido confiaba en que el sorpaso al PP llegaría, al menos en algunas comunidades y ayuntamientos, y también en Europa. Se apoyaban en los datos de un mes antes: el 28-A los dejó con 4,13 millones de votantes, el 15,8% del apoyo y 57 diputados, a solo 9 escaños del PP. Todo apuntaba a que en la triple cita de mayo aquello iría a más. Los populares también lo empezaban a dar por hecho. Pero no fue así. El PP resistió gracias a su músculo territorial, a su presencia en prácticamente todos los municipios de España y a unas siglas que, sin una batalla entre líderes nacionales, siguen pesando mucho. Es la explicación que el núcleo duro de Rivera tiene encima de la mesa.

El partido naranja se dejó muchos votos, sobre todo, en los municipios. Tuvo 1,9 millones de votantes, la mitad de los que tuvo en generales. Es cierto que se presentó en 2.150 de los 8.000 que celebraban elecciones. En el partido aseguran que "se impuso la dinámica municipal" sobre el resto de urnas. Se produjo un 'efecto arrastre', explican. Además, consideran que el desinfle de Vox benefició a los populares, igual que la participación, inferior al 70%.

Fuentes cercanas a la cúpula recalcan que no está en el debate interno un cambio de estrategia. O, al menos, aún no lo está. Reconocen que es normal analizar los datos y plantearse lo que pudo hacerse mejor. Achacan a las elevadas expectativas la posible decepción. Lo que sí parecen tener claro es que la estrategia de presentarse como alternativa a Pedro Sánchez compitiendo con el PP será la que siga marcando las líneas generales del partido.

Consideran que fue esa estrategia la que les llevó a sus mejores resultados en unas generales y, más allá de las dudas que se puedan plantear algunos dirigentes, Rivera no se plantearía dar un giro en otro sentido en este momento. Los peores datos se obtuvieron en municipales, señalan, por la falta de aparato propio y no por una cuestión estratégica. De hecho, fuentes cercanas a Rivera afirman que el mejor activo en la campaña de las generales fue la batalla por el liderazgo: la decisión de contraponer a su candidato con Casado para pelear por el espectro del centroderecha.

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