UNA SEMANA PARA NEGOCIAR CON ERC Y JXCAT

Los presos amenazan con tumbar la 'jugada maestra' de Sánchez con Iceta en el Senado

El Parlament ha de votar el próximo miércoles, en plena campaña del 26-M, la designación del líder del PSC como senador autonómico, pero ERC, JxCAT, PP o Cs no aseguran su nombramiento

Foto: Pedro Sánchez, con Miquel Iceta y la ministra Meritxell Batet, el pasado 25 de abril en el mitin de campaña en Barcelona. (EFE)
Pedro Sánchez, con Miquel Iceta y la ministra Meritxell Batet, el pasado 25 de abril en el mitin de campaña en Barcelona. (EFE)

Una maniobra rápida y sorpresiva. Cuando muchos miraban a Cristina Narbona como la candidata natural a presidir el nuevo Senado, Pedro Sánchez eligió a otro candidato. Miquel Iceta. El primer secretario del PSC. Un hombre apreciado en el partido por su talante conciliador, su cintura, sus dotes políticas y también su humor. Un guiño a Cataluña, se leyó de inmediato. Pero ese gesto descarriló apenas unas horas más tarde. Los independentistas se negaron a forzar los plazos para que el Parlament designara este jueves como senador autonómico al líder de los socialistas catalanes. Y amagaron con votar en su contra si no hay gestos con los presos del 'procés'. El suspense durará una semana, tiempo que tienen PSOE y PSC para recabar los apoyos necesarios. En el equipo del presidente llamaban a la "tranquilidad", confiados en que el tiempo hiciera desliarse la madeja, aunque si el nudo no se desata, los socialistas contarán con un valioso argumento en plena campaña de las autonómicas, municipales y europeas del 26 de mayo. Este: el veto y el chantaje de los soberanistas frustraron el nombramiento de un dirigente de la trayectoria de Iceta.

Sánchez conversó con el líder del PSC este martes. Le propuso convertirle en el nuevo presidente del Senado, Cámara en la que el PSOE no ganaba desde 1993 y en la que ahora dispone de una cómoda mayoría absoluta. Iceta le pidió unas horas de reflexión. En la mañana del miércoles, intercambió impresiones con su número dos, su fiel Salvador Illa, secretario de Organización. Y dijo sí. Cerca de las dos de la tarde, los medios ya escupían la noticia. Todos daban la operación como hecha, a falta de lo que se entendía como un mero trámite.

Iceta no concurrió en las listas de las generales del 28 de abril. No es un senador electo, así que había que desbrozar el cauce para que fuera designado por el Parlament. La cobertura de ese tramo parecía sencilla: el 'expresident' José Montilla, que ocupaba ese cargo desde 2011, renunciaría a su escaño mientras en la Cámara autonómica se activaban los mecanismos para sustituirle. El presidente del Parlament, el republicano Roger Torrent, tenía previsto agilizar los trámites para que la elección culminara en el pleno de este jueves, antes del arranque de la campaña del 26-M. PSC, Ciudadanos, PP y los comunes estaban de acuerdo. Pero Junts per Catalunya, ERC y la CUP se negaron a seguir el procedimiento de urgencia y apostaron por llevar el nombramiento a una sesión específica, que la Junta de Portavoces fijó para el miércoles 15 de mayo. No hay mucho más margen, puesto que las nuevas Cortes se constituirán el martes 21 de mayo.

ERC y JxCAT no ven "motivos" para apoyar la designación de Iceta. Los comunes ya han prestado su sí inmediato al líder del PSC

No se trataba, sin embargo, de un mero retraso. Sergi Sabrià, portavoz parlamentario de ERC, adelantó que su grupo no apoyaría la designación de Iceta por no haber sido avisado previamente —"lo hemos sabido por la prensa"— y porque antes quiere saber cuál es la posición del PSOE en una cuestión que considera clave para los soberanistas: qué votará el PSOE si el Supremo remite a las Cortes el suplicatorio solicitado por los presos para pedir autorización a sus señorías para continuar con el juicio que aún sigue en marcha contra los dirigentes del 'procés' que han sido elegidos como diputados o senadores el 28-A. Más tarde, fuentes de JxCAT señalaban que no veían "motivos" para respaldar a Iceta, mientras que PP y la CUP apuntaban que no tenían aún decidida su postura, y Ciudadanos parecía avanzar el no a través de un tuit de su secretario de Organización, Fran Hervías. Los comunes sí prestaron respaldo inmediato al líder del PSC. La elección solo puede salir adelante si en el pleno del Parlament el candidato recibe más votos a favor que en contra. Basta, pues, mayoría simple.

Con el apoyo del 174.4 del reglamento

Los socialistas no daban crédito. "Nunca" había pasado una situación semejante, remarcaban distintos cuadros de la cúpula catalana. La cortesía institucional, la que hace que cada grupo respete las propuestas como senador de los demás partidos, se quebraba. La elección de Iceta, que se preveía quirúrgica, se complicaba enormemente. Los soberanistas buscaron forzar una negociación con el Gobierno en plena campaña del 26-M. Negociación a la que 'a priori' PSOE y PSC no están dispuestos. "Se vota una sustitución. Punto. Y se escoge al que propone el grupo que lo pide. Ellos verán", sentenciaba en la noche de este miércoles una de las dirigentes más próximas al primer secretario. En la dirección se apoyaban en el artículo 174.4 del reglamento de la Cámara autonómica, que señala que si se producen vacantes, la persona sustituta "ha de ser propuesta por el mismo grupo que había propuesto a su antecesor". Para el PSC, el argumento de que no se avisó a ERC y JxCAT es, simplemente, "una excusa de mal pagador".

El PSC reitera que "no hay nada que negociar" porque nunca se han negociado las cuotas de cada grupo. Confía en que haya cambios de postura

"No hay nada que negociar. Nunca lo ha habido. Cada partido ha designado a quien ha decidido en su cuota —añadía otra responsable cercana a Iceta—. De todos modos, aquí las cosas no se pueden dar por cerradas o acabadas hasta el final. Los independentistas son los reyes de la pirueta y el infantilismo. Ya veremos". En todo caso, bastarían las abstenciones de los grupos para que la apuesta de Sánchez prospere. Así, en la Moncloa, insistían en que había "cero preocupación". "Tranquilidad, tranquilidad", repetía uno de los máximos colaboradores de Sánchez, confiado en que en una semana la situación puede cambiar. Pero si eso no ocurre, el PSOE podría esgrimir ante la oposición que no hay pactos con los secesionistas, y que han sido ellos quienes han vetado la propuesta de un partido que disfruta de mayoría absoluta en el Senado.

Los presos amenazan con tumbar la 'jugada maestra' de Sánchez con Iceta en el Senado

Pero si el nombramiento se frustra, Sánchez recibirá una sonora bofetada. Porque, como confirmaban distintas fuentes de PSOE y PSC, la decisión de promocionar a Miquel Iceta (Barcelona, 17 de agosto de 1960) fue enteramente suya, y "la tenía clara". El líder del PSC es un dirigente de su entera confianza, que cumpliría al cien por cien con su propósito de impulsar la España autonómica y de tender puentes con Cataluña desde su puesto de cuarta autoridad del Estado. Iceta había rechazado ser ministro del Gobierno, pero sí aceptó un cargo que le conferiría una máxima visibilidad y desde el que podría reactivar la Conferencia de Presidentes, estudiar las reformas de los estatutos, convocar el debate del estado de las autonomías o fomentar el carácter territorial de la Cámara Alta. Tareas que llevan años pendientes y que ahora los socialistas creen que el jefe del PSC podrá impulsar gracias a su "capacidad de diálogo" y su experiencia como hábil negociador. Es uno de los dirigentes que más han defendido la necesidad de no volar los puentes con el separatismo y de reconstruir la "convivencia" en Cataluña, siempre dentro de los márgenes de la Constitución y de la ley.

Iceta puede convertirse en el primer catalán que dirija el Senado desde la Transición, una señal en sí misma. Pero, como recuerdan sus compañeros, Madrid es un terreno que conoce bien. En su dilatadísima trayectoria política, de más de 30 años —milita en el PSC desde 1980 y entró en la dirección en 1984, y ha sido concejal, diputado autonómico y nacional—, figura su paso por la capital: entre 1991 y 1995 fue director del Departamento de Análisis del Gabinete de la Presidencia del Gobierno y de 1995 a 1996, subdirector del Gabinete, bajo el Ejecutivo de Felipe González. Era el hombre de confianza del vicepresidente Narcís Serra y en aquellos años se bregó como fontanero de la Moncloa.

El viejo proyecto del Senado a BCN

Como convenían este miércoles distintas fuentes del PSOE y del PSC, Sánchez lanza varios mensajes con su apuesta para el Senado. Primero, que piensa en una legislatura larga, estable, en que la pieza de la Cámara Alta, donde dispondrá de una plácida mayoría absoluta, puede convertirse en indispensable. Dos, se envía un gesto hacia Cataluña. De mano tendida. "Se manda el mensaje de que Cataluña quiere seguir formando parte de España", resume uno de sus colaboradores. "Y también puede cuajar la visión de que esto no es Vietnam", agrega una de sus dirigentes de máxima confianza.

Sánchez eligió a Iceta como señal de legislatura larga, para lanzar un guiño a Cataluña, reactivar el Senado... y para dar mayor "legitimidad" si hay 155

Pero no solo. Si el presidente se viera abocado a aplicar de nuevo el 155, tendría al frente del Senado, la Cámara que ha de dar luz verde a su puesta en marcha, a un dirigente "con sensibilidad catalanista". Y eso daría mayor "legitimidad" a su activación. Sánchez ya advirtió en campaña a los soberanistas de que si quebraban la legalidad, el Ejecutivo actuaría con "toda contundencia". El clima en Cataluña se ha destensado en los últimos meses, pero puede enmarañarse en los próximos si el Supremo condena a los procesados del 'procés'. Iceta apoyó en 2017 la aplicación del 155, en sintonía con Sánchez y en conversación constante, por cierto, con la enviada de Mariano Rajoy, la entonces vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, pero también considera, como Ferraz y la Moncloa, que no hay ahora motivos para intervenir Cataluña de nuevo, porque solo hay gesticulación de Quim Torra y su Govern, pero no se ha traspasado la frontera de la ley. PP, Ciudadanos y Vox sí quieren un 155 permanente.

Los presos amenazan con tumbar la 'jugada maestra' de Sánchez con Iceta en el Senado

Con Iceta al frente, también podría comenzarse a estudiar un viejo proyecto de los socialistas, que de hecho figuraba en sus programas de 2015 y 2016 (no en el último, el del 28-A): trasladar el Senado a Barcelona, como un paso para acercarse a un Estado federal y un intento de descentralizar las instituciones del Estado.

Refuerzo de la marca y de los candidatos

Además, el fichaje del primer secretario supone un espaldarazo al PSC, un "refuerzo" de la marca y de sus candidatos de cara a las municipales del 26-M. Los socialistas aspiran a recuperar las riendas de Barcelona, en manos de Jaume Collboni, y a volver a presidir la Diputación provincial. Ese "reconocimiento" al PSC se traducía en una honda satisfacción entre los cuadros del partido, animados por el buen resultado de las generales, en las que quedaron segundos (12 diputados, cinco más), a poco más de un punto de ERC. Para la oposición de PP y Cs, el señalamiento del primer secretario no es una buena noticia, porque fue él quien, en plena campaña de las autonómicas de 2017, apostó por indultar a los dirigentes independentistas procesados y quien, antes del 28-A, señaló que si hubiera un 65% de catalanes que anhelara la secesión, habría que buscar un cauce para canalizar ese sentimiento. En ambas ocasiones corrigió el patinazo para no generar problemas a Sánchez. "Si el presidente del Senado, que tiene que aplicar el artículo 155, es el que ha dicho que habrá una consulta sobre independencia en Cataluña en diez años, me deja muy preocupado", expresó Pablo Casado, líder de los populares.

La marcha de Iceta abre la puerta de su sucesión, más si hay nuevas autonómicas. En el Parlament, su relevo natural es Granados; en el PSC, Illa

Pero la elección de Iceta abre, inevitablemente, la puerta de su sucesión. No a corto plazo, pero sí quizás a medio. De momento, piensa compatibilizar la presidencia del Senado con sus actuales cargos institucionales —presidente del grupo PSC-Units en el Parlament— y orgánicos —primer secretario—, dado el escenario de "incertidumbre" en Cataluña. Pero en el partido estiman que su relevo natural en la Cámara sería su actual portavoz, Eva Granados, mientras que su secretario de Organización, Salvador Illa, podría asumir el liderazgo del PSC. El congreso ordinario debería celebrarse a finales de este año y para entonces podría renunciar a unas riendas del partido que consiguió en 2014, en el peor momento histórico de la formación, desangrada por las deserciones de cargos y afiliados y hundida por sus resultados electorales.

Salvador Illa, Miquel Iceta y Eva Granados, en la noche electoral del 21-D de 2017. (EFE)
Salvador Illa, Miquel Iceta y Eva Granados, en la noche electoral del 21-D de 2017. (EFE)

El mañana aún está muy verde en el PSC, pero puede acelerarse si se convocan nuevas elecciones autonómicas, quizá para el otoño. Dada la autoridad de Iceta en el partido, forjada en años de profunda crisis, de la que él ayudó a escapar, todos asumen que la sucesión se formalizará cuando él lo indique. En posición de salida podría figurar la ministra de Política Territorial y cabeza de lista por Barcelona el 28-A, Meritxell Batet. Pero aún han de lanzarse más pistas. Y lo primero es despejar la candidatura del primer secretario para el Senado, que se ha complicado sobremanera en las últimas horas. Queda menos de una semana. Con una campaña de por medio.

Del 'Don't stop me now' a las polémicas por los indultos y el referéndum

Miquel Iceta siempre estaba ahí. Es uno de los rostros que han recorrido la historia de Cataluña en los últimos 30 años. Consiguió una plaza en la ejecutiva del PSC en 1984, y en 1987 se convirtió en concejal en el Ayuntamiento de Cornellà de Llobregat, hasta que en 1991 salta a la Moncloa. Tras un breve periodo como diputado en el Congreso (1996-1999), retorna a Cataluña, donde desarrolla el resto de su vida política. En 1999 logró escaño en el Parlament, año en el que salió del armario: fue el primer político en primera línea que admitía ser gay. Iceta renovó su escaño en 2003, 2006, 2010, 2012, 2015 y 2017. Él fue el muñidor del Estatut de 2006 y del pacto tripartito con ERC e Iniciativa per Catalunya. 

Las europeas de 2014 que desencadenaron la salida de Alfredo Pérez Rubalcaba del PSOE también sacaron del poder al primer secretario, Pere Navarro. En aquel momento, el PSC sufría su momento de mayor hecatombe interna, tanto por el cúmulo de salidas de militantes y cargos -el 'procés' acabó esquilmando las fuerzas del partido que había ganado todas las generales hasta 2011 y tenía una fuerte implantación municipal-, como por los pésimos resultados electorales. Iceta asumió las riendas casi de forma accidental, cuando Núria Parlon, la alcaldesa de Santa Coloma, pegó la espantada. Para entonces, era un dirigente gris, buen conocedor de su partido, pero nunca líder. Pero se fue afianzando. 

Las primeras encuestas para las autonómicas de 2015 presagiaban un naufragio del PSC, pero finalmente Iceta salvó los muebles. El partido bajó de 20 a 16 escaños. Aquella fue la campaña en la que el primer secretario bailó el 'Don't stop me now' de Queen, un gesto de espontaneidad que enseguida se hizo viral. Para entonces, el PSC había abandonado su defensa del derecho a decidir que había abrazado Navarro. Iceta ajustaba su reloj con el de Pedro Sánchez. Ambos caminaron juntos en el despliegue del 155 en el otoño de 2017.

 

Las perspectivas para las elecciones del 21-D de 2017 eran bastante mejores. Pero en la recta final de la campaña aseguró en una entrevista que si fuera 'president' pediría el indulto para los dirigentes separatistas en prisión. Luego tuvo que recular y reconocer que aquella fue una propuesta "prematura". En septiembre pasado, la delegada del Gobierno en Cataluña, Teresa Cunillera, también incidió en aquella idea de los indultos. Palabras de ambas que han servido a PP y Cs para atacar a Pedro Sánchez, acusándole de querer indultar a los líderes separatistas. El presidente siempre ha afirmado que su obligación es respetar la Justicia y no anticipar nada. 

En la precampaña de las generales, Iceta, en otra entrevista (esta en el periódico vasco 'Berria'), señaló que "si el 65% de la población quiere la independencia, la democracia deberá encontrar un mecanismo para encauzar eso". El primer secretario tuvo que rectificar: defendió el "diálogo dentro de la ley" e insistió en que él es un "federalista convencido" que cree en la "España de todos". "No creo que un referéndum sobre la independencia sea una solución para una sociedad dividida al 50%. Creo que la solución es un pacto sobre autogobierno y financiación que cabe en un Estado autonómico o federal", argumentó. 

Iceta fue elegido primer secretario del PSC en 2014 y votado de nuevo en el congreso de 2016 (frente a Núria Parlon), en un momento de zozobra para el PSOE, después de la defenestración de Sánchez, a quien siempre apoyó. Iceta logró reconducir las aguas con el Ferraz de la gestora y firmar una paz duradera

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