LA PRIMERA TRADUCCIÓN DE LA NUEVA MAYORÍA

Narbona cobra fuerza para presidir el Senado y Calvo entra en las quinielas del Congreso

La presidenta del PSOE es vista por sus compañeros como la candidata idónea para dirigir la Cámara Alta. El nombre de Calvo circula para el Congreso, pero le generaría una importante vacante a Sánchez

Foto: Cristina Narbona y Carmen Calvo, el pasado domingo celebrando la victoria del PSOE en las generales. (EFE)
Cristina Narbona y Carmen Calvo, el pasado domingo celebrando la victoria del PSOE en las generales. (EFE)

Tres semanas por delante, pero es el único plazo fijado de la nueva legislatura. El martes 21 de mayo se celebrará la sesión constitutiva de Congreso y Senado, y entonces las dos Cámaras tendrán nuevos presidentes al frente. Quizá presidentas. Y del PSOE. Esa será la primera traducción del cambio de mayorías que arrojaron las urnas del pasado domingo. En la cúpula socialista aún no se han decidido qué candidaturas pondrán sobre la mesa, pero en el partido sí circulan nombres para los dos principales puestos institucionales de las Cortes. Para dirigir el Senado, cobra cada vez más fuerza la exministra Cristina Narbona, también presidenta del PSOE desde 2017. Y para presidir el Congreso, está en las quinielas Carmen Calvo, actual número dos del Ejecutivo de Pedro Sánchez y secretaria de Igualdad de la dirección federal, y que en los comicios del 28-A concurrió como segunda en la lista por Madrid. Sin embargo, la salida del Gabinete de Calvo es más complicada porque es una persona de la máxima confianza del líder del Ejecutivo.

El PP lleva encabezando ambas Cámaras desde 2011, cuando Mariano Rajoy reconquistó para el poder. Solo en la legislatura fallida, entre enero y julio de 2016, se les escapó a los populares el control de la carrera de San Jerónimo: Sánchez eligió como candidato para ocupar el sillón de tercera autoridad del Estado a Patxi López, entonces (como ahora) miembro de la ejecutiva socialista. Lo consiguió gracias a su pacto con Ciudadanos. Tras la repetición de los comicios, la pequeña subida del PP y su alianza, no confesada, con los nacionalistas le permitieron recuperar la presidencia del Congreso, que recayó en Ana Pastor, que mantendrá su cargo hasta la víspera de la constitución de las nuevas Cortes, el 20 de mayo.

Los 123 escaños obtenidos por el PSOE en las generales del pasado domingo, 57 más que la segunda fuerza, el PP, hacen factible que Sánchez pueda volver a situar a uno de los suyos en la jefatura de la Cámara Baja, aunque tendrá que buscar apoyos. El de Carmen Calvo Poyato (Cabra, Córdoba, 1957) es uno de los nombres que en la cúpula del partido varios dirigentes citan como una opción posible. "No se ha hablado aún de ningún candidato para presidir el Congreso, pero es lógico que se oiga el de Carmen. Ella da el perfil", reconoce uno de los responsables más próximos al presidente.

La dirigente cordobesa fue vicepresidenta primera de la Cámara Baja entre 2007 y 2008. Por su carrera, dicen en la dirección, "da el perfil"


Calvo atesora una importante trayectoria institucional que favorece que sus compañeros piensen en ella para ocupar ese puesto estratégico, más en una legislatura sin mayorías absolutas. Consejera de Cultura entre 1996 y 2004 y diputada autonómica (2000-2004), José Luis Rodríguez Zapatero la fichó para las listas del Congreso y la reclutó para su Gobierno como ministra de Cultura. Pero en 2007 la relevó al frente de su departamento y la destinó a la vicepresidencia primera de la Cámara Baja, puesto que hasta entonces ocupaba Carme Chacón, que fue promocionada a su vez como ministra de Vivienda. Desde ese cargo, pudo tomar el pulso a la dinámica parlamentaria, como mano derecha del entonces presidente del Congreso, el ya fallecido Manuel Marín. En la segunda legislatura de Zapatero (2008-2011), Calvo pasó a dirigir la Comisión de Igualdad de la Cámara Baja.

Una "extraordinaria vicepresidenta"

La hoy vicepresidenta en funciones tiene a su favor, por tanto, su propio bagaje en puestos de mando parlamentarios, también su carrera académica —es profesora de Derecho Constitucional en la Universidad de Córdoba— y su experiencia como interlocutora con los grupos, papel que ha desempeñado estos meses como coordinadora del Gobierno y enlace con las Cámaras, al sumar el Ministerio de la Presidencia, Relaciones con las Cortes e Igualdad. Pero su nombramiento tendría "costes" para Sánchez, como reconocen distintas fuentes de Ferraz. En caso de optar por Calvo como sustituta de Pastor, la lectura más evidente es que el presidente se desharía de su principal colaboradora, aunque a cambio la ubicaría en un puesto de la máxima relevancia institucional. Estratégico en un Parlamento fragmentado, sí, pero con menos poder político.

Sánchez confía en su dos, y forma parte de su núcleo duro. Para algunos, llevarla al Congreso propiciaría la lectura de que la aleja de su lado

"Sería inevitable no verlo como un castigo. La gente en el partido quiere mucho a Carmen, pero también es verdad que algunos piensan que no ha ejercido correctamente su tarea de coordinación del Ejecutivo. Pero que vaya al Congreso no deja de ser una especulación todavía", señalan desde la sede socialista. Sánchez se ha prodigado en mensajes de apoyo a su vicepresidenta y ella es, sin duda, uno de los pilares de su núcleo duro. Lo era en la dirección salida del 39º Congreso del PSOE, en 2017, y lo ha sido en el Gobierno. En campaña, cuando se le preguntó si preferiría a Pablo Iglesias o Albert Rivera como número dos de su Gabinete, él respondió resuelto: "Preferiría a Carmen Calvo". En el entorno del jefe del Ejecutivo se insiste en que ella es una "extraordinaria vicepresidenta", por lo que se apunta a su continuidad. Es de su "máxima confianza", insisten con vehemencia, sin asegurar al cien por cien si seguirá entonces como dos del Gabinete porque "todo es precipitado" ahora mismo. Pero "no es cierto" que él piense en ella para el Congreso, añaden.

Calvo, desde luego, ha sido su escudera en los temas más complicados, como la interlocución con Cataluña, aunque en el partido dejó mal sabor de boca la polémica figura del relator, y ha estado a cargo de cuestiones sensibles, como las políticas de igualdad o el proceso de exhumación de Francisco Franco. "Ella siempre está a lo que dice el presidente", indican fuentes próximas a Calvo, que no descartan por tanto que se convierta en la nueva jefa de la Cámara.

Narbona cobra fuerza para presidir el Senado y Calvo entra en las quinielas del Congreso

Hay quienes en la dirección entrevén otras intenciones en la puesta en circulación del nombre de la vicepresidenta. Atribuyen ese movimiento al director de Gabinete de Sánchez, Iván Redondo, de quien en el partido aseguran que las relaciones con Calvo no son del todo buenas. Desde el círculo de este, prefirieron guardar silencio. Pero la maniobra tendría otra lectura, más allá de la ligada a la batalla monclovita: si la número dos pasa al Congreso, ¿quién ocuparía su puesto en el Ejecutivo? Una de las mejor situadas es la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, que ha ido ganando en influencia y peso político en estos meses, y con cuyo trabajo el presidente está muy satisfecho. Si el mandatario socialista la coloca a su lado, Montero dispondría de una plataforma muy potente que la proyectaría para su probable siguiente destino: asumir las riendas del PSOE andaluz y desplazar definitivamente a Susana Díaz. Otras opciones distintas a Calvo podría ser ubicar en la carrera de San Jerónimo a otro de sus ministros (todos tienen escaño, salvo Nadia Calviño, que no fue en listas), como la titular de Defensa, exportavoz parlamentaria y diputada electa por Ávila, Margarita Robles.

En el equipo del presidente prefieren no entrar aún en "elucubraciones". "Es pronto", señalan. Añaden que para cuando se constituyan las Mesas de Congreso y Senado "hay que tener en mente antes el nuevo Gobierno". Y todavía no se sabe si Sánchez liderará un Ejecutivo monocolor, como quiere, o si abrirá su Gabinete a dirigentes de Unidas Podemos, como reclama Pablo Iglesias.

¿Por sexta vez desde la Transición?

Porque esa es otra clave que impide hacer pronósticos. La presidencia del Congreso podría convertirse en "comodín para la negociación" con los morados. Es decir, que los socialistas podrían ceder esa butaca a Unidas Podemos a cambio de su apoyo en la investidura de Sánchez. Es cierto que el PSOE triplica en escaños a sus socios preferentes (123 frente a 42), pero también sería una suculenta recompensa por su respaldo. La conformación de las Cámaras dará "algo de orientación" sobre los futuros acuerdos de gobierno, como reconoció este martes la ministra portavoz en funciones, Isabel Celaá.

En todo caso, para los socialistas lo fundamental es controlar ambas Mesas, para que no ocurra como en esta última legislatura, en la que PP y Cs bloqueaban la tramitación de iniciativas gracias a su mayoría absoluta en el órgano rector de la Cámara Baja. Así, el PSOE necesita que cinco de los nueve puestos de la Mesa del Congreso estén en sus manos o en las de sus aliados. Los restantes serían para PP y Ciudadanos. Rajoy, por ejemplo, cedió la vicepresidencia primera a los naranjas y otro sillón más en 2016 a cambio de su apoyo.

La presidencia de la Cámara Baja puede convertirse en un "comodín para la negociación" con los grupos. Para el PSOE es crucial controlar las Mesas

Pero la presidencia de la Cámara Baja tiene valor por sí misma. Su titular es la tercera autoridad del Estado y tiene potestades propias, como el poder para señalar la convocatoria de los plenos. O fijar la sesión de investidura. El PSOE, pues, tiene que decidir (y negociar) si ocupa el liderazgo del Congreso por sexta vez en democracia —tras Gregorio Peces-Barba (1982-1986), Félix Pons (1986-1996), Manuel Marín (2004-2008), José Bono (2008-2011) y Patxi López (enero-julio 2016)— o traspasa la cartera a Unidas Podemos. Hasta ahora, solo dos mujeres han dirigido la Cámara Baja: las populares Luisa Fernanda Rudi (2000-2004) y Ana Pastor (2016-2019).

Narbona cobra fuerza para presidir el Senado y Calvo entra en las quinielas del Congreso

En el Senado, el panorama parece estar más despejado, aunque en el entorno de Sánchez se reitera que no tiene aún "nada pensado". Distintos cargos de la dirección, no obstante, sitúan unánimemente a Cristina Narbona Ruiz (Madrid, 1951) como candidata a ocupar la jefatura de la Cámara Alta, como sucesora de Pío García-Escudero. Economista, es una mujer muy querida y respetada en el PSOE, y que reúne ese perfil institucional requerido, no solo por su dilatada carrera política, que se extiende durante más de 30 años —viceconsejera de Economía de la Junta (1982-1985), directora general del Banco Hipotecario (1985-1991), directora general de Vivienda (1991-1993), secretaria de Estado de Medio Ambiente (1993-1996), portavoz adjunta del PSOE en el Ayuntamiento de Madrid (1998-2002), ministra de Medio Ambiente (2004-2008), embajadora de España ante la OCDE (2008-2011) y miembro del Consejo de Seguridad Nuclear (2013-2017)—, sino por su condición de presidenta del partido. Es un cargo que en la cultura del PSOE está ligado a un papel equilibrador. No obstante, su peso es importante en la dirección, y a ella le encomendó Sánchez la coordinación de los programas electorales del 28-A (con Calvo) y del 26-M.

Integrar la "pluralidad"

El PSOE ganó el 28-A las elecciones al Senado por primera vez en 1993 y dispondrá en él, previsiblemente, de mayoría absoluta (obtuvo 121 representantes el domingo, de los 208 en disputa, a los que se sumarán los designados por las comunidades autónomas), la que tenía el PP. Así que podrá poner sin problemas a su nuevo jefe. Probablemente jefa, la propia Narbona. No solo la lógica la sitúa en ese puesto. También la aritmética: es la senadora electa con más número de votos el 28-A, 1.081.980 votos (el 29,11%), más sufragios de los que recibió la candidatura socialista al Congreso, encabezada por Sánchez y con Calvo de número dos (1.024.453, el 27,28%). Narbona se convertiría en la cuarta socialista en dirigir el Senado, tras José Federico de Carvajal (1982-1989), Juan José Laborda (1989-1996) y Javier Rojo (2004-2011), y la segunda mujer en el cargo, tras la popular Esperanza Aguirre (1999-2002).

Narbona es la senadora electa con más respaldo este 28-A. El PSOE dispondrá de mayoría absoluta en la nueva Cámara Alta, la que tenía antes el PP

Son 16 los sillones a reparto el 21 de mayo. Los de las dos Mesas. Nueve en el Congreso —presidencia, cuatro vicepresidencias y cuatro secretarios— y siete en la Cámara Alta —presidencia, dos vicepresidencias y cuatro secretarías—. El secretario de Organización y ministro de Fomento en funciones, José Luis Ábalos, ya anticipó que el PSOE intentará llegar a acuerdos con los grupos para "integrar la pluralidad que han expresado las urnas", abrir juego. Habrá que ver cómo se conjugará ese mestizaje con la voluntad de la cúpula de tener bajo su control los órganos rectores de las dos Cámaras, claves para que la tramitación de iniciativas parlamentarias no se paralice.

El presidente Pedro Sánchez, el pasado 19 de febrero en el pleno del Senado. (EFE)
El presidente Pedro Sánchez, el pasado 19 de febrero en el pleno del Senado. (EFE)

La elección de las Mesas es semejante en los dos casos. El presidente se elige de forma separada y se hace con el cargo el que consiga la mayoría absoluta en primera votación o mayoría simple en segunda. Los vicepresidentes se votan a continuación, y salen nombrados los cuatro que tengan más apoyos (en el Congreso) o los dos con mayor respaldo (en el Senado). Los secretarios se eligen después, y son aupados a sus cargos los que obtengan más papeletas.

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