ELECCIONES 27-s: LOS RESULTADOS

El PSC aguanta y Sánchez avisa: "Llegó la hora de abandonar el independentismo"

Iceta contiene la debacle, pierde sólo cuatro escaños respecto a 2012 y se queda como tercera fuerza, aunque firma su peor resultado en unas autonómicas. Supera a Podemos en cinco actas

Foto: Miquel Iceta celebra los resultados del PSC en estas elecciones catalanas del 27-S desde la sede del partido, en la calle de Nicaragua de Barcelona. (EFE)
Miquel Iceta celebra los resultados del PSC en estas elecciones catalanas del 27-S desde la sede del partido, en la calle de Nicaragua de Barcelona. (EFE)

Los bailes y una campaña simpática, socialista al cien por cien, funcionaron a Miquel Iceta. Funcionaron al PSC. No para volver a la Generalitat, que desde el principio estaba fuera de todo alcance, pero sí para evitar el desplome absoluto. Le sirvieron para salvar los muebles cuando hace muy poco se daba a los socialistas por desahuciados. El Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC) resiste en un contexto de altísima polarización, con un candidato bregado como fontanero pero nuevo como rostro electoral, y se convierte, paradójicamente, en uno de los ganadores de una noche que deja un panorama difícil de gestionar, con el soberanismo como gran triunfador, aunque sin el 50% de los votos, y dependiente de la decisión de la CUP. "Todo un éxito", resumió Iceta en su primera valoración, pasadas las 22.30 horas. "Enhorabuena", trasladó desde Madrid Pedro Sánchez a sus compañeros catalanes, aprovechando la ocasión para proyectar un mensaje de cara a las generales, comprometiéndose a "reconstruir la unidad de Cataluña desde el Gobierno de España" y a "abrir un periodo de reformas" a partir de diciembre en todo el país. 

Vistos en frío, los resultados del PSC no inducían a la alegría. El partido toca un nuevo suelo electoral, que ya estaba muy bajo. Con el 100% escrutado, contabilizaba 522.209 votos, un 12,73% y 16 diputados. En 2012, fueron 524.707 votos (sólo 2.498 menos), un 14,43% y 20 escaños. Es decir, una caída de cuatro actas: pierde dos en Barcelona —su mejor plaza, le proporciona 12 asientos—, y una en Girona y Tarragona. Entonces, el PSC era la segunda fuerza en papeletas, y la tercera en diputados, por detrás de ERC. Ahora es tercera en sufragios y en número de parlamentarios, y la primera en el espectro de la izquierda. En todo caso, muy lejos de su techo histórico, el de 1999, con Pasqual Maragall como candidato (1.183.299 sufragios, el 37,85% y 52 diputados). 

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Pero los resultados siempre hay que compararlos con las expectativas, y estas han mejorado notablemente. Los socialistas bajan, sí, pero no se hunden, como indicaban las primeras encuestas, las de hace varias semanas, antes del comienzo de la campaña, cuando vaticinaban entre 8 y 9 escaños. Y desde luego consiguen no quedarse por detrás de Catalunya Sí que es Pot, la plataforma apoyada por Podemos, ICV-EUiA y Equo, que sufre un descomunal 'gatillazo', al quedarse con 11 actas, dos menos que los ecosocialistas en 2012. Iceta le sacó a la candidatura encabezada por Lluís Rabell más de 155.000 sufragios. Así que no se produjo el 'sorpasso' con el que soñaba Pablo Iglesias. Y el PP se derrumbó hasta la quinta posición. De modo que el PSC sólo resulta superado por Junts pel Sí (62 escaños) y Ciudadanos (25), que experimenta un espectacular subidón y conquista el galón de primer partido de la oposición. Aún podría haber sido mejor cosecha, porque el PSC perdió un acta cuando el escrutinio rondaba el 70%, pasando de 17 a 16 diputados.  

Pedro Sánchez y Miquel Iceta durante la campaña electoral. (EFE)
Pedro Sánchez y Miquel Iceta durante la campaña electoral. (EFE)

En Ferraz el recuento se seguía con enorme prudencia. Pedro Sánchez aterrizó en la sede federal hacia las siete de la tarde, y se reunió en la planta noble con su equipo, capitaneado por el secretario de Organización, César Luena; el portavoz parlamentario, Antonio Hernando, y varios miembros de su ejecutiva (Luz Rodríguez, Patxi López, Susana Sumelzo y Adriana Lastra). Nadie salió para valorar la participación. Hasta las 22 horas nadie había abierto la boca. 

Un contexto de "máxima polarización"

Pero cuando ya el escrutinio se consolidó, se rompió el silencio. Lo hizo primero Iceta desde el cuartel general de la calle de Nicaragua, en Barcelona, calificando de "éxito" el resultado del PSC, sobre todo "en un contexto de máxima polarización", tras sufrir una "traumática escisión" en sus filas por la marcha del sector soberanista y ante la "competencia con las fuerzas emergentes". Sus votos son sólo 2.498 menos que hace tres años, aunque la participación fuera este domingo casi 10 puntos más elevada. El candidato atribuyó la remontada desde una "situación terminal" al diseño de la campaña, al apoyo recibido y al trabajo de los militantes. La satisfacción se podía percibir en el rostro del líder y en el de sus colaboradores más cercanos, como su número dos, Assumpta Escarp, la jefa de la campaña. 

Iceta: Los que planteaban estas elecciones como un plebiscito no han llegado al 50% de votos

Iceta hizo su lectura del 27-S. Ganó Junts pel Sí, pero con un volumen de escaños bastante inferior al que sumaban CiU y ERC en 2012 (71). Esa ventaja confiere a la lista ganadora la "responsabilidad de gobernar", pero "desde el respeto a la ley". El primer secretario recordó que Artur Mas convocó los comicios "convencido" de que una mayoría de catalanes apoyaba la independencia, y no ha sido así, porque Junts pel Sí y la CUP no copan el 50% de los votos. "Esperamos que sean plenamente conscientes de ello". 

Iceta califica de “éxito“ el resultado del PSC y llama a Junts pel Sí a gobernar “desde el respeto a la ley“

Añadió que estos comicios deben interpretarse en el conjunto de España: los catalanes, dijo, "no aceptan" el mantenimiento de la situación actual, y recalcó que entre la "ruptura" soberanista y el "inmovilismo" del PP hay una solución "mejor". La suya, la de los socialistas, la reforma de la Constitución en sentido federal. "Los que quieran una solución justa y acordada pueden contar con el PSC", enfatizó. Porque "no hay salida" que no pase "por el diálogo, la negociación y el pacto"

"El plebiscito lo han perdido"

Muy poco después compareció, ya desde Ferraz, Pedro Sánchez [lee aquí su intervención en PDF]. No dejó nada al azar. Con traje azul oscuro, corbata roja, y con tres banderas en su mástil detrás: la europea, la española y la 'senyera'. Un guiño estético de nuevo, como el que lanzó en la proclamación como candidato y en plena campaña del 27-S. El secretario general felicitó primero a los que han dicho "no a la independencia" en Cataluña y apuestan por "abrir un nuevo tiempo de convivencia entre los catalanes y el conjunto de españoles". Y dio la "enhorabuena" al PSC y a Iceta, por su "extraordinaria campaña en un momento de extraordinaria dificultad y complejidad". El socialismo catalán, alabó, ha levantado "la bandera, la causa de la convivencia, de la concordia, de la negociación, del pacto y de la reforma constitucional". 

Sánchez: “Dentro de la unidad de España y de su Constitución, se puede hablar de todo, incluso de su reforma“, pero fuera de ella, “de nada“

Sánchez, coordinado con Iceta, señaló que perdieron los comicios "los que dijeron que iban a ser un plebiscito". Pero aunque han ganado en escaños, no lo han hecho en votos, "y en consecuencia el plebiscito lo han perdido". Así que deben "asumir su responsabilidad", porque su herencia es una "Cataluña fracturada, dividida". 

Pedro Sánchez: Perdieron los que dijeron que las elecciones iban a ser un plebiscito

Para el PSOE, los soberanistas han obtenido la "confianza mayoritaria", pero "no para seguir creando problemas", sino para "resolverlos" y para "respetar la ley", para "gobernar para todos", y no sólo para una parte. "Llegó la hora de abandonar el independentismo", remachó. "Se tiene que abrir un nuevo tiempo en Cataluña, liderado por el diálogo, la convivencia, el interés común, la defensa de la legalidad y también la estabilidad que Cataluña no ha tenido con Mas como presidente". 

Ha triunfado "el reformismo" de PSOE y C's

Por tanto, perdió el "inmovilismo" del PP y el rupturismo de los soberanistas. ¿Quién ha ganado? Pedro Sánchez lo dejó claro: "Ha triunfado el discurso reformista que lidera el PSOE y Ciudadanos, a la que damos la enhorabuena". No fue casual esa conclusión del secretario general. Implícitamente presentó esa alianza entre su partido y el de Albert Rivera, arrastrando al cajón del olvido a Podemos y Catalunya Sí que es Pot, a los que ni mencionó, como tampoco hizo Iceta. 

César Luena, Antonio Hernando y Patxi López, durante la valoración de Pedro Sánchez este 27-S. (EFE)
César Luena, Antonio Hernando y Patxi López, durante la valoración de Pedro Sánchez este 27-S. (EFE)

Pero Sánchez miró mucho hacia las generales, que es el siguiente gran reto. Su reto personal. Lo hizo para asegurar que a partir del 28-S se abre "un nuevo tiempo" en el que hay que empezar a "tender puentes". "Dentro de la unidad de España y de su Constitución, se puede hablar de todo, incluso de su reforma", pero fuera de ella, nada. "Y cuando digo de nada, es de nada. Que no esperen nada del PSOE", advirtió, remarcando su traje institucional. "España es una gran nación, indivisible, diversa y plural". Sánchez presumió de ser el candidato de un partido con 136 años de historia a sus espaldas, que ha garantizado "la unidad de España" y protagonizado sus mayores "avances". "Digo a los catalanes hoy que me comprometo a reconstruir la unidad de Cataluña desde el Gobierno de España, y al conjunto de españoles les digo, de cara a las generales de diciembre, que me comprometo a abrir un periodo de reformas y de modernización de España", remató. Sánchez acabó y no admitió ni una sola pregunta de los periodistas. Abandonó rápidamente la sala de prensa de Ferraz acompañado de su equipo, parte del cual se había sentado en primera fila (Luena, Hernando y López). 

Más PSOE que nunca

El PSC diseñó una campaña más PSOE que nunca. Con una participación a fondo del secretario general, Pedro Sánchez, de varios dirigentes de su ejecutiva, y de varios presidentes autonómicos, empezando por la baronesa andaluza, Susana Díaz. Lo fió todo a la movilización de su electorado tradicional, ese que suele participar activamente en las generales, que vive en Barcelona y en su cinturón metropolitano y en Tarragona, y que solía sentirse poco interesado por las autonómicas. 

Los socialistas se habían despojado además de toda ambigüedad. En 2012, defendió en su programa el derecho a decidir. En 2015, eliminó toda referencia a una consulta legal y acordada, sintonizó plenamente con el PSOE y apostó por una reforma constitucional en sentido federal. De ahí el eslogan de campaña, 'Por una Cataluña mejor en una España diferente'. Miquel Iceta se ha hartado de decir que la solución para el conflicto entre Cataluña y España no era ni el "inmovilismo" de Mariano Rajoy ni el "rupturismo" de las dos listas soberanistas. Su opción no ha ganado, pero al menos ha soportado el chaparrón. 

Pedro Sánchez y Miquel Iceta, en el mitin de cierre de campaña del 27-S. (EFE)
Pedro Sánchez y Miquel Iceta, en el mitin de cierre de campaña del 27-S. (EFE)

No se cumplió el pronóstico de que una altísima participación favorecería al bloque no independentista. La hubo y, sin embargo, Junts pel Sí y la CUP sumaban una mayoría absoluta de escaños. Claro que Artur Mas no obtendrá gratis la investidura. 

En el PSOE respiraban aliviados. A partir de 16 escaños, se consideraba que el PSC obtenía "un buen resultado", que da oxígeno a Sánchez para la siguiente parada, la de la Moncloa. La dirección cree que la campaña, en positivo, distendida y difícil por la polarización, ha funcionado, y el partido ha logrado evolucionar "de menos a más". "Además, Pedro es muy valorado en Cataluña, y ha aportado al PSC. Lo vemos", comentaban en su equipo. Buenas vibraciones para una precampaña de generales larga y en la que reconquistar, en la medida de lo posible, una comunidad que ha sido un feudo histórico es clave. Los colaboradores del líder incluso hacían hincapié en un dato de la encuesta de DYM para este diario, que desvelaba que el 45% de los catalanes considera que la solución al conflicto pasa por un Gobierno en la Moncloa del PSOE. Vistos estos resultados del 27-S, Ferraz considera que ha pasado la prueba. 

Con sus 16 diputados, Iceta salva su propio pellejo. Él, que llegó a asumir las riendas del PSC en el verano de 2014 tras el desastre de las europeas, se consolida ahora como líder. Logra su objetivo de no distanciarse mucho de los 20 escaños de 2012 y de superar a Podemos y a PP. En campaña explotó su simpatía y su fino humor, y sacó desparpajo para bailar el 'Don't stop me now' de Queen, que enseguida se viralizó e inundó las redes. El 27-S, por lo pronto, no lo parará. Hay Iceta para rato. 

 

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