EL ESTANCAMIENTO ES CADA VEZ MÁS EVIDENTE

La eurozona sigue perdiendo fuelle y la recesión empieza a ser inevitable

La economía europea sigue perdiendo fuelle. Y lo que es peor, nada indica que se estén tomando decisiones para invertir la tendencia. Lo que más preocupa es Alemania

Foto: Imagen: iStock.
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El deterioro de la economía en la eurozona da un paso al frente. O lo que es lo mismo, empeora de forma pronunciada a la luz de los últimos indicadores cualitativos de actividad, que anticipan un estancamiento en el tercer trimestre de este año. En algunos países, como Alemania, incluso se da por hecho que el PIB se contrajo entre julio y septiembre, por lo que ya serían dos trimestres consecutivos con crecimiento negativo. Los datos oficiales se conocerán en los primeros días de octubre, pero, como un verdadero aviso a navegantes, este lunes Mario Draghi, presidente del BCE, advirtió de que la eurozona se enfrenta a una caída prolongada.

Lo que preocupa es la capacidad de contagio de la economía alemana sobre el resto de la región, toda vez que representa nada menos que el 25% del PIB de la eurozona. En el caso de España, las exportaciones a Alemania suponen un 11,2% del total, solo por detrás de Francia. Eso explica que institutos de coyuntura como Caixa Research hayan estimado que el PIB español avanzó en el tercer trimestre de este año apenas un 0,3%, dos décimas por debajo del mismo periodo anterior.

Eso significa que si se anualiza esa tasa, multiplicándola por los cuatro trimestres de un año, la economía estaría avanzado en estos momentos alrededor de un 1,2%, muy lejos de la previsión oficial. Los economistas de La Caixa lo achacan no solo al contexto exterior y a la situación geopolítica sino, también, a que la economía, tras cinco años de crecimiento, se “está adentrando” en un ciclo más maduro.

Lo que se sabe es que el informe preliminar del índice PMI compuesto de actividad en la eurozona, que mide las órdenes de compra de 5.000 empresas, tanto del sector servicios como manufacturero, se situó en septiembre en 50,4 puntos, frente a los 51,9 puntos de agosto. Es decir, ya muy cerca de la contracción (por debajo de los 50 puntos). Es el peor registro en más de seis años, lo que da idea de su relevancia, ya que se trata de un indicador adelantado que tarde o temprano se trasladará a la economía real. Algunas previsiones, como las del Banco de Italia, estiman que la eurozona ha crecido en el tercer trimestre un 0,2%, lo mismo que en el mismo periodo anterior. Es decir, estancamiento.

Construcción e industria

Como sostienen los redactores del indicador PMI, lo más significativo, sin embargo, es el deterioro del sector servicios, que hasta ahora se había mostrado más robusto que las manufacturas. Hasta el punto de que se trata de los peores datos desde diciembre de 2014. También los indicadores cuantitativos dan muestra de debilidad. Tanto el sector de la construcción como la producción industrial en el conjunto de la eurozona ya reflejan el parón económico.

El caso más singular sigue siendo el de Alemania, donde la actividad total —servicios e industria— decayó por primera vez desde abril de 2013. El crecimiento del sector servicios, incluso, se redujo hasta su mínimo en lo que va de año, mientras que el sector manufacturero sufrió la segunda caída más intensa de la producción desde junio de 2009. El propio Bundesbank, el banco central alemán, no descartó recientemente, en su último boletín mensual, que el país entre en recesión tras encadenar dos trimestres consecutivos de retrocesos del PIB.

Un par de datos ilustran mejor que nada la coyuntura industrial germana. Su industria automotriz ha sufrido una caída del 12% en la producción y una disminución del 14% en las exportaciones este año, afectada por una desaceleración en el mercado chino y la interrupción de los nuevos estándares ambientales.

Lo peor, con todo, es que las medidas de carácter fiscal para combatir la ralentización de la economía con políticas contracíclicas, en el mejor de los casos, tardarán en llegar. Entre otras cosas, porque el debate sobre la suavización de las reglas fiscales solo acaba de comenzar. Y cuando haya acuerdo, si lo hay, la eurozona ya estará sumida en un estancamiento que ha llevado a que los inversores vuelvan a refugiarse en los bonos alemanes para capear a buen resguardo el temporal.

Gobiernos manirrotos

Y eso sin contar con el hecho de que algunos banqueros centrales han criticado con dureza tanto la relajación monetaria como una reforma en profundidad del pacto de estabilidad, el mecanismo creado al comienzo del euro para coordinar las políticas fiscales y castigar a los gobiernos ‘manirrotos’.

Klaas Knot, el presidente del banco central holandés y uno de los críticos más expresivos de Draghi, se quejó este lunes de que las tasas de interés históricamente bajas se estaban convirtiendo en una "situación casi permanente", con efectos secundarios negativos en el aumento de los precios de la vivienda y la caída de las pensiones.

Esta parálisis es la que explica las expectativas para los próximos 12 meses, que muestran “una persistente preocupación sobre las guerras comerciales y las tensiones geopolíticas, especialmente el Brexit, que exacerba la inquietud respecto del posible empeoramiento de las perspectivas de crecimiento y demanda, tanto a nivel nacional como mundial”, según Markit, que es quien elabora los índices de los gestores de compra.

Este deterioro ya se observó en el segundo trimestre de este año, en el que el PIB avanzó apenas un 0,2% en la eurozona en términos intertrimestrales. Algunos informes estiman que en el tercero, el crecimiento podría ser de un 0,1%, es decir, prácticamente estancado. Bankia Research, por ejemplo, estima que Alemania crecerá en el conjunto de este año apenas un 0,6%.

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