Dos décimas menos que en el inicio del año

Frenazo del PIB: España creció un 0,5% en el segundo trimestre, el peor dato en cinco años

Se trata del menor ritmo de crecimiento en cinco años. La ralentización del consumo de los hogares y la caída de la inversión son los datos más preocupantes

Foto: Vista de una grúa de la construcción (Efe)
Vista de una grúa de la construcción (Efe)

La economía española comienza a sufrir las consecuencias de la ralentización de la economía europea y su contagio a la confianza de los agentes locales. El PIB creció un 0,5% en el segundo trimestre del año respecto al primero, dos décimas peor que en el inicio del año y una décima menos de lo que había anticipado el Banco de España. Los datos de contabilidad nacional publicados por el INE muestran claramente cómo las dudas de la economía global afectan ya a la demanda interna: el consumo se frena y la inversión empresarial se recortó entre abril y junio. Ambos factores provocaron la ralentización del PIB que creció a su menor tasa desde el pasado verano (y si se mira la centésima, el crecimiento fue del 0,48%, el menor de los últimos cinco años).

La demanda interna aportó 1,6 puntos al crecimiento del PIB, el peor dato desde el año 2014 cuando la recuperación empezaba a asentarse. En este trimestre, solo el repunte de las exportaciones consiguió compensar los pobres datos de actividad doméstica. El consumo de los hogares apenas creció un 0,3% en el segundo trimestre, que en tasa interanual es un 1,7%, el peor dato desde 2014.

La pérdida de confianza también afectó a la inversión empresarial. La Formación Bruta de Capital Fijo (FBCF) se redujo un 0,2% como consecuencia de la caída de la inversión en maquinaria y bienes de equipo, esto es, pura inversión productiva, que cayó nada menos que un 2,5% en el trimestre. En tasa interanual, la caída ascendi´oal 1,5% y se trata del primer recorte de inversiones de las empresas en España desde 2013, cuando el país estaba todavía asolado por la crisis.

Estos datos muestran que la inmunidad de la economía española a la crisis europea cada vez es menor. El ritmo de creación de empleo se va ralentizando y, con él, el consumo de los hogares. Esto es muy importante, porque el impacto marginal sobre el consumo de la creación de empleo es superior al de la subida salarial. En la actualidad, las rentas del trabajo crecen principalmente por la subida salarial, no tanto por la creación de empleo, lo que significa una menor traslación al consumo. Esto explica por qué la economía española es menos resistente a los problemas europeos. Los datos del PIB que están publicando los diversos países del Viejo Continente están mostrando una gran debilidad: Francia apenas creció un 0,2% y Suecia se situó al borde de la recesión.

La peor parte se la volvió a llevar la industria manufacturera, que cerró el trimestre al borde de la recesión. En el segundo trimestre cayó su producción un 0,6% trimestral después de crecer un 1,4% en el primer trimestre del año. El pobre comportamiento del comercio mundial ha provocado que muchas empresas hayan ralentizado su producción y su inversión, lo que empieza a generar efectos colaterales sobre el resto de sectores.

Los servicios, el gran motor de la economía española, crecieron únicamente un 0,4%, el peor dato desde el primer trimestre de 2016. La construcción siguió tirando de la actividad, pero también a un ritmo inferior, del 1,3% en tasa trimestral.

Los salarios crecen un 4,8%

La ralentización de la economía coincide con una importante aceleración de los salarios gracias a los acuerdos de la negociación colectiva para mejorar la retribución de los trabajadores, que lleva hundida desde el estallido de la crisis. La masa salarial total aumentó un 4,8% interanual (en precios corrientes). De esta forma, la renta salarial acumula ya cinco trimestres consecutivos con un crecimiento superior al 4%.

Este avance de los salarios provoca un importante encarecimiento de la mano de obra. La remuneración por asalariado creció un 1,8% en el segundo trimestre en tasa interanual, el dato más alto desde 2013. Por su parte, el coste laboral unitario creció un 2,1%, dato idéntico al del trimestre anterior.

Las empresas han realizado un importante esfuerzo de reducción de márgenes para abonar mayores salarios sin trasladar el impacto a los precios. Los márgenes empresariales crecieron rápidamente durante los primeros años de la recuperación, lo que explica que hayan tenido este margen de acción, aunque está por ver cuánto tiempo más están dispuestas a elevar salarios a costa de los márgenes. En el segundo trimestre, los beneficios del capital (rentas mixtas) crecieron un 1,5%, menos de un tercio del crecimiento de los salarios.

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