Se registran los mejores datos en ocho años

La desigualdad empieza a reducirse en España por el empleo y la subida de salarios

Los hogares con menos rentas empezaron a mejorar su situación a partir de 2018, pero todavía queda mucho para corregir toda la desigualdad acumulada, consecuencia del modelo español

Foto: Imagen de un billete de 20 euros. (Istock)
Imagen de un billete de 20 euros. (Istock)

La cicatriz más grande que ha dejado la crisis en España es el fuerte aumento de la desigualdad. Un salario ‘mileurista’, que durante la burbuja se consideraba casi una miseria, pasó a ser un privilegio en apenas dos años. Y no fue solo un problema de la recesión, durante los primeros años de la recuperación, las rentas fluyeron básicamente hacia los beneficios empresariales y, por tanto, hacia los propietarios del capital, las rentas altas. Han sido necesarios casi cinco años completos de recuperación para que España haya empezado a reducir la desigualdad.

Todos los indicadores que miden el grado de igualdad de rentas entre las distintas clases sociales mejoraron de forma notable en 2018. Durante los años anteriores habían mejorado de forma mínima, pero en 2018 se aprecia un cambio cualitativo. No es casualidad que haya sido justo en el momento en el que los salarios y las pensiones han vuelto a crecer y la holgura en algunos sectores se ha reducido de forma importante.

La ratio 80/20, que es uno de los principales indicadores para medir la desigualdad, cayó en 2018 hasta 6,03. Lo que mide esta ratio es la relación de renta entre el 20% que menos ingresa respecto al 20% que más gana, donde los valores más bajos muestran menor desigualdad. De ahí que esta caída hasta 6,03 suponga una importante mejora hacia la equidad, ya que en 2017 se cerró en 6,6 y en 2015 estaba en 6,9. Se trata del mejor dato desde 2009, al inicio de la crisis económica.

Esto no significa que España haya conseguido solucionar ya todos los problemas, de hecho, sigue siendo uno de los países con mayor desigualdad de Europa. Todavía no es posible establecer un ránking europeo porque la mayoría de los países no han reportado aún sus datos a Eurostat, pero sí que indica una importante mejora. Por ejemplo, en comparación con los Países Bajos, la distancia del indicador en 2017 era de 2,6 puntos y en 2018 se corrigió hasta 2 puntos.

La reducción de la desigualdad se debe a un importante avance de la renta de las clases populares, que lentamente empiezan a notar los efectos de la recuperación. El peso total de la renta del 20% con menores ingresos sobre el total nacional subió en 2018 hasta el 6,6%, medio punto más que hace un año.

Por el contrario, la participación en la renta nacional del 20% más rico se redujo también en medio punto, desde el 40,2% hasta el 39,7%. Eso significa que la renta de los hogares pobres mejoró a un ritmo superior al de las rentas altas. Es el resultado del crecimiento de la masa salarial por encima de los beneficios del capital (rentas mixtas). O lo que es lo mismo: el margen empresarial se está recortando para mejorar los salarios.

Al mismo tiempo, se mantuvo durante todo el año 2018 un elevado ritmo de creación de empleo, lo que permite dar un salario a cada vez más gente. A medida que el mercado español va madurando y se va recortando el exceso de mano de obra, se abren oportunidades para la población con menos formación y experiencia, que precisamente son quienes conforman esas clases más populares. De ahí que la recuperación esté llegando a estos hogares con tanto retraso.

Si se tiene en cuenta la tendencia observada en 2019, es de esperar que esta reducción de la desigualdad acelere a lo largo del año

Si se tiene en cuenta la tendencia observada en 2019, es de esperar que esta reducción de la desigualdad acelere a lo largo del año. Además, este ejercicio hay otro factor que elevará la renta de los hogares más pobres: la subida del salario mínimo interprofesional (SMI).

Baja el riesgo de pobreza

La renta más alta del 20% con menores recursos (justo la persona que marca el salto del primer quintil al segundo) subió en 2018 un 5%, hasta los 8.550 euros anuales. Este dato todavía es muy bajo, por ejemplo, en Bélgica superó los 15.150 euros y en Países Bajos, Austria y Filipinas, se situó por encima de 16.000 euros, el doble que en España.

Sin embargo, esta subida indica un importante avance. Se trata de un incremento de la renta de 405 euros, lo que la sitúa en su mejor nivel desde 2010. Esta cuantía es mucha (aunque insuficiente) para un hogar con bajos recursos, lo que marca el camino a seguir para España.

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Por ejemplo, este aumento logró una importante reducción del riesgo de pobreza relativa en España, medido como el porcentaje de la población que vive con menos del 60% de la renta media del país. Por primera vez desde 2011 este indicador se sitúa por debajo del 30%, tras caer hasta el 28,5% en 2018.

La mejora ha sido más intensa en el caso de las mujeres, cuya tasa de riesgo de pobreza ha caído hasta el 27,9%, 4,7 puntos menos que hace un año. La incorporación de la mujer al mercado laboral y la lenta superación de los techos de cristal suponen un gran avance para las mujeres en términos de igualdad.

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