CAE UN 0,1%

Alemania vuelve a tontear con la recesión: el PIB se contrae en el segundo trimestre

La cifra llega después de que la producción industrial sufriese en junio su mayor caída desde 2009, de que las exportaciones se enrocasen en mínimos de 3 años, y de que la confianza económica se hundiese a niveles de 2011

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La economía de Alemania se contrajo en el segundo trimestre, con el PIB de la 'locomotora europea' cayendo un 0,1% respecto a los primeros tres meses de 2019. Si este dato volviese a caer en el tercer trimestre, Alemania firmaría entonces una recesión técnica. El dato del PIB de este miércoles suma a los temores de que se produzca una recesión en el país germano —sobre todo después de que en los últimos días hayan salido varios datos macroeconómicos que también mostraron señales de debilidad—.

La caída ha estado en línea con lo esperado por el consenso de analistas de Bloomberg, y la economía ya había registrado una contracción trimestral en el tercer trimestre de 2018. Además, la variación interanual sigue siendo positiva, en un crecimiento del 0,4% (por debajo, eso sí, del aumento del 0,9% del primer trimestre). Sin embargo, la cifra llega después de que la producción industrial de Alemania sufriese en junio su mayor caída desde 2009, de que las exportaciones alemanas se enrocasen en mínimos de 3 años, y de que la confianza económica se hundiese a niveles de 2011 en agosto.

Y es que todas estas cifras llegan en un momento delicado a nivel global: mientras EEUU sigue echando leña al fuego de la guerra comercial —con Alemania, que se caracteriza por ser dueña de una economía exportadora, como gran damnificada—, los bancos centrales pilotan el avión de la política monetaria sobre un terreno incierto —con los tipos de interés en mínimo, los expertos temen que el Banco Central Europeo se haya quedado sin munición de cara a una posible contracción económica—.

En este contexto, la economía mira ahora hacia el estímulo fiscal. Alemania cerró el año 2018 con un superávit del 1,7% del PIB, un margen presupuestario que podría servir de arma en la constitución de un programa de estímulo que aumentase la demanda interna y redujese el superávit exterior, estimulando así la economía y la de los demás países de la Eurozona.

Justo el martes, la canciller Angela Merkel abrió la puerta a esta vía cuando admitió que "es verdad, estamos encaminándonos a una fase difícil". La mandataria aseguró que el Gobierno vigilaría de cerca el desarro económico del segundo y tercer trimestre para entonces pensar cómo actuar. "Reaccionaremos de una forma u otra dependiendo de la situación", zanjó en un evento en el ayuntamiento de Stralsund el martes, recién llegada de sus vacaciones. Esta es una de las primeras veces en los últimos años en las que el Gobierno alemán ha admitido necesitar tomar una postura más proactiva frente a la ralentización económica.

Tras la noticia del PIB, el mercado ha despertado tranquilo, pero en rojo. El índice DAX cae casi un 0,4%, mientras el bono a 10 años retrocede un 0,016% hasta alcanzar una rentabilidad del -0,620%, en mínimos históricos.

Alemania supone un 21,1% del PIB de la Eurozona, que justo este miércoles publicó su propio indicador del segundo trimestre: un crecimiento trimestral del 0,2%, según las estimaciones. El Eurostoxx cae un 0,6%, mientras el CAC francés sube un 1,73%, el FTSE MIB se deja un 1,31% y el Ibex 35 cae casi un 1%.

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