PLAN DE ESTABILIDAD 2019-2022

El Gobierno admite que el paro estructural no baja del 15%

España tiene un problema histórico con el desempleo. Se lo acaba de reconocer el Gobierno a Bruselas. Según sus cálculos, la tasa de paro estructural continúa sin bajar del 15%

Foto: La ministra de Economía, Nadia Calviño. (EFE)
La ministra de Economía, Nadia Calviño. (EFE)

¿Cuál es la tasa de paro estructural que soporta la economía española? La respuesta la acaba de dar el Gobierno en la actualización del Plan de Estabilidad enviado a Bruselas, y, según sus estimaciones, se situaría muy cerca del 15%.

El Ministerio de Economía no ofrece una tasa concreta, pero sí reconoce que la tasa de paro “observada” habría pasado ya a ser inferior a la Nawru en 2018, es decir, la tasa de desempleo que no acelera los salarios por escasez de mano de obra. Y hay que tener cuenta que el año pasado la tasa de paro, a la luz de la Encuesta de Población Activa (EPA), se cerró en el 14,45%, lo que significa que el paro estructural (el que no tiene un componente cíclico y es compatible con el objetivo de inflación del BCE) se situaría en torno al 15%.

La tasa es importante porque refleja cuál es el nivel de desempleo a largo plazo de la economía española, y lo que no es menor relevante, mostraría que si el paro observado es inferior a la Nawru ('non-accelerating wage rate of unemployment', por sus siglas en inglés), y es probable que se produzcan tensiones en los salarios, lo que influye en la capacidad de competir de la economía española en mercados muy abiertos.

El Gobierno, sin embargo, y en contra de la teoría clásica, sostiene que nada indica que se estén produciendo esas tensiones salariales. Y, de hecho, recuerda que el año pasado la remuneración de los asalariados creció un 1,1%, mientras que la inflación media se incrementó un 1,7%. Es decir, pese a que la tasa de paro se situó por debajo de la Nawru, los salarios medios perdieron poder adquisitivo.

Los técnicos del Ministerio de Economía, en línea con otros muchos estudios, lo achacan a la creciente dificultad para medir la Nawru, lo que “plantea dudas sobre su capacidad para predecir la evolución futura de la tasa de paro”. Es más, en su opinión, la evolución real de las principales variables sugiere que los modelos hasta ahora utilizados llevan a una “sobreestimación” de la Nawru y, por tanto, A una “infraestimación” del PIB potencial y, por ende, del saldo estructural.

Paro e inflación

Es decir, se cuestiona la actual capacidad de predicción de la llamada curva de Philips, que relaciona la tasa de inflación o la evolución de los salarios con la de desempleo, y que en los últimos años está en entredicho debido a que el impacto del paro sobre la inflación (Nairu) o los salarios —en un contexto de tipos de interés cero— se ha hecho cada vez menos significativo, como refleja este comentario del economista Juan Francisco Jiménez para 'Nada es Gratis'.

El propio Gobierno reconoce que sería conveniente “avanzar en mejoras metodológicas que promuevan un mayor consenso en la medición de las variables no observables de la economía”, en particular la Nawru y el ‘output gap’ (la diferencia entre el PIB real y el potencial), con el objetivo de conseguir una mejor comprensión de la economía española y adecuar la política económica a la realidad. En una palabra, se admite que algunos de los instrumentos clásicos de análisis ya no sirven.

Aunque el Gobierno no explica las causas, en un reciente trabajo, el Banco Central Europeo (BCE) apuntó a una realidad incuestionable, sobre todo en países como España. El crecimiento de los salarios, decían sus economistas, “continúa siendo débil, lo que sugiere un grado de holgura todavía considerable en el mercado de trabajo”. Lo que unido al 'output gap', la diferencia entre la producción observada por las estadísticas y la potencial en función de su capacidad productiva, explicaría las bajas tasas de inflación.

El término 'holgura' es una forma amable de denominar un fenómeno muy conocido en el mundo laboral que se llama subempleo, y que se produce —definición de Estadística— cuando las horas de trabajo de una persona ocupada “son insuficientes” en relación con una situación de empleo alternativo que esta persona desearía desempeñar estando disponible para ello.

Espejismo

Dicho en román paladino, eso quiere decir que el desempleo es mucho mayor —el BCE ha llegado a sugerir un 30% incluyendo el subempleo— que el 14,7% (primer trimestre de 2019) que reflejan las estadísticas, cuya metodología es muy exigente a la hora de definir a una persona como parada. O lo que es lo mismo, como el desempleo real es mucho mayor que el estadístico, los salarios apenas crecen, ya que la presión de las nóminas es menor porque también el paro es mayor.

Los datos que maneja Economía, y así se reflejan en la actuación del Plan de Estabilidad, son estremecedores. Desde 1980, es decir, desde hace cuatro décadas, España nunca ha logrado situar su tasa estructural de desempleo por debajo del 12%. Ni siquiera en los años de fuerte crecimiento económico que llevaron a la tasa de paro a situarse coyunturalmente en el 7,9% en el segundo trimestre de 2007.

El pinchazo de la burbuja liquidó ese espejismo y la recesión llevó a que el paro alcanzase un histórico 26,94% en el primer trimestre de 2013. De hecho, diversos análisis, tanto de la Comisión Europea como de la OCDE, sugieren que la tasa de paro estructural es la más elevada entre los países europeos e, incluso, supera a la de Grecia y Portugal.

Es decir, la tasa de paro registra una fuerte volatilidad vinculada al ciclo que no existe en el caso del desempleo estructural o de equilibrio, que se ha mantenido en las últimas décadas dentro de una horquilla del 12-18%, lo que da idea de los problemas a largo de la economía española que no se reflejan en la información coyuntural.

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