La operación podría disparar la deuda pública

Podemos quiere nacionalizar la Sareb y que sea una empresa pública de alquiler

El principal socio del Gobierno busca alternativas para frenar la escalada de precios en el alquiler y cree que la Sareb tendría que jugar un papel fundamental como empresa pública

Foto: Jaime Echegoyen, presidente de la Sareb, en el Congreso de los Diputados. (EFE)
Jaime Echegoyen, presidente de la Sareb, en el Congreso de los Diputados. (EFE)

La subida del precio del alquiler está generando ya verdaderos problemas a los inquilinos en las grandes ciudades de España. Unidos Podemos se ha marcado como uno de sus principales objetivos frenar esta escalada con políticas que limiten los precios acompañadas por una estrategia de vivienda pública en alquiler. Para el grupo confederal, la forma más sencilla y rápida para lograrlo es mediante la nacionalización de Sareb, popularmente conocido como el ‘banco malo’, para poner sus viviendas en alquiler a precios asequibles.

La Sareb es una entidad privada creada para quedarse con los activos inmobiliarios y financieros dañados por el estallido de la crisis económica. Sin embargo, el Estado es el principal accionista, con el 45,9% de las acciones. De ahí que el partido considere que es la vía más rápida y sencilla para conseguir un gran parque de vivienda pública en alquiler. El Gobierno podría sacar al mercado las viviendas de la Sareb y también podría hacer promoción con el suelo del que dispone esta para tener más inmuebles en el futuro.

“Nacionalizar la Sareb sería lo más sencillo, es la mejor vía para empezar a tener un gran parque de vivienda en alquiler asequible”, explica Pilar Garrido, responsable de la Secretaría de Políticas Sociales de Podemos. “Está claro que la Sareb tiene que ser la primera empresa que ponga sus activos al servicio público”, señala Garrido.

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“Sería un mensaje político muy potente”, afirma Carlos Sánchez Mato, responsable de Políticas Económicas de Izquierda Unida, ya que haría ver al mercado que el Gobierno no se queda de brazos cruzados ante la escalada de los precios, al contrario, actuaría para diseñar una política pública que contrarreste la escalada del sector privado.

Unidos Podemos critica la estrategia de negocio de la Sareb, por la cual se deshace de sus propiedades, en la mayor parte de los casos con pérdidas. La formación considera que no es razonable vender vivienda con descuentos a los grandes fondos en una situación de “emergencia habitacional” como la que vive España. “No tiene sentido que el objetivo de la Sareb sea hacer negocio en la situación en que vivimos”, explica Garrido, “además, si se tiene en cuenta que la sociedad ni siquiera genera beneficios”. “El plan de negocio que tiene la Sareb no se va a cumplir nunca, hay que buscar alternativas que sean mejores para la gente”, advierte Mato.

La Sareb arrastra pérdidas de 1.300 millones de euros desde su creación hace cinco años, lo que ha provocado que se haya comido ya una buena parte de su capital. Este año, sus números rojos podrían alcanzar los 500 millones, según fuentes próximas a la sociedad. Y todo eso después de que los traspasos de activos al ‘banco malo’ ya se realizasen con un importante descuento respecto del precio en el que estaban en el balance de las entidades que los cedieron. Sin embargo, el hecho de que la entidad no sea pública permite que las pérdidas no imputen en el déficit ni la deuda pública. Por este motivo se diseñó con este reparto del capital, ya que el Estado no podía asumir más pasivo.

Nacionalizar la Sareb sería lo más sencillo, es la mejor vía para empezar a tener un gran parque de vivienda en alquiler asequible

Pero, en el caso de completarse la nacionalización, es de esperar que Eurostat obligue a computar a la Sareb dentro de las administraciones públicas, como ocurrió en el caso de Bankia. Esto significa que el Estado tendría que asumir una buena parte, si no la totalidad, de la deuda de la entidad, que supera los 37.000 millones de euros, así como las pérdidas que ocasione en el futuro. Supondría, para empezar, incumplir los objetivos de déficit y llevar la deuda pública por encima del 100% del PIB (actualmente está en el entorno del 98%).

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El coste financiero de la operación es evidente, pero el Estado estaría financiando una política de alquiler social que ahora está ignorando. Las políticas sociales siempre tienen un coste, pero para Unidos Podemos, lo importante es que el precio que asumiría el Estado con esta nacionalización sería inferior al que supondría construir todas esas viviendas. Además del tiempo que permitiría ahorrarse, ya que un plan de promoción requeriría al menos tres años de espera.

Yo creo que puede ser una medida de consenso, no debería ser difícil de lograr

Unidos Podemos todavía no ha planteado esta propuesta al Gobierno, pero considera que podría haber una mayoría suficiente en el Congreso para lograrlo. “Yo creo que puede ser una medida de consenso, no debería ser difícil de lograr”, señala Garrido. En otras ocasiones, el partido ya trató con otras formaciones la idea de hacer una gran empresa pública de vivienda en alquiler empleando los recursos de Sareb.

Sin embargo, para el Gobierno de Pedro Sánchez sería una decisión difícil de asumir, ya que en las últimas semanas ha renunciado a pedir un gran esfuerzo contributivo a los bancos. El impuesto a la banca es ya un proyecto muerto (a menos que Unidos Podemos consiga revivirlo) y nacionalizar la Sareb pondría a Sánchez frente a los grandes bancos del Ibex, algo que el presidente quiere evitar a toda costa.

Una operación de 1.500 millones

Sareb es una sociedad controlada en un 45% por el Gobierno, a través del FROB. A cierre de 2017, sumaba 37.179 millones de euros en activos. De estos, 12.154 millones corresponden a inmuebles. El grupo arrastra un fuerte endeudamiento: 37.875 millones, según consta en la memoria del año pasado. Como promotor, Sareb acabó durante ese ejercicio 1.458 viviendas. De los 11.699 millones en los que estaban valoradas las inversiones inmobiliarias, más de 5.000 millones correspondían a terrenos y solares.

El presidente de Sareb es Jaime Echegoyen. A pesar de que el FROB tiene el 45% del capital y es el primer accionista, la Sareb es la única empresa pública en la que el Gobierno de Pedro Sánchez no ha cambiado a sus responsables. Fuentes del sector inmobiliario apuntan a que este inmovilismo manteniendo al equipo directivo podría apuntar a una posible nacionalización.

Los socios minoritarios son una veintena de bancos y aseguradoras. El primer socio de este tipo es Banco Santander, con un 23%. Le siguen CaixaBank, con un 12%, y el Banco Sabadell, con otro 6,6%. Todos estos socios privados entraron en la Sareb a punta de pistola, hace cinco años. De hecho, fue muy sonado cómo Francisco González plantó cara al ministro Luis de Guindos y el BBVA se negó rotundamente a entrar. Ahora, el problema es que les forzarán a salir y los bancos perderán todo lo que no haya provisionado. A CaixaBank le afectaría poco, tiene provisionado el 80%. El Santander tiene cubierto el 50% y el Sabadell, apenas el 30%. En el consejo de Sareb de este mes de septiembre, no se comentó nada de una posible nacionalización.

Fuentes del sector inmobiliario apuntan a que este inmovilismo manteniendo al equipo directivo podría apuntar a una posible nacionalización

El problema para hacer de Sareb un instrumento de promoción de la vivienda de protección oficial, de la que hay un fuerte déficit en España, es que muchos de sus suelos y terrenos están fuera de las grandes ciudades donde reside la demanda de este producto.

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Además, la Sareb arrastra fuertes pérdidas. Cuenta con números rojos acumulados por valor de 1.300 millones, durante sus cinco años de vida. Y las pérdidas este 2018 podrían sumar otros 500 millones aproximadamente, según fuentes cercanas a la sociedad. Los fondos propios que aún le restan son 3.485 millones. Esta cifra incluye 1.734 millones de deuda subordinada, que puede ser convertible en capital. Eso es una ventaja para el Gobierno si quiere comprar, porque puede hacerlo prácticamente por nada. Al nominal, apenas una operación de 1.500 millones.

Como todos los bancos malos, la Sareb se creó para vender los bancos buenos, una vez segregados los activos tóxicos. Conseguido ese objetivo, está por ver si puede operar como una inmobiliaria normal y corriente a la que algunos pretenden añadir una función social para afrontar la situación de emergencia habitacional que vive España.

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