Macri, el 'juguete roto' de los mercados

Argentina se convierte en la primera víctima del dólar... y no será la última

El Gobierno de Macri se vuelca por completo en contener la especulación de los mercados con una política que condena al país a la recesión

Foto: El presidente de Argentina, Mauricio Macri. (EFE)
El presidente de Argentina, Mauricio Macri. (EFE)

Mauricio Macri era el ‘niño bonito de los mercados’ hace solo tres años. Cuando presentó su candidatura a la presidencia de Argentina, se mostró como el salvador del país. Supuestamente, con él se acabaría la especulación de los mercados, volvería la inversión extranjera y se terminaría el peronismo. Los bancos de inversión respaldaron su candidatura y consiguió alzarse con la victoria sobre la expresidenta Cristina Fernández.

En un primer momento, los mercados avalaron su llegada al poder: consiguió financiación, pactó el final del conflicto con los fondos buitre y recuperó el acceso a dólares. Hasta llegó a colocar deuda en dólares con un plazo de vencimiento de 100 años. En efecto, parecía que había logrado la ‘Arcadia feliz’. Sin embargo, era un espejismo. Los problemas de inflación del país se mantuvieron durante este periodo y la debilidad de la inversión y la actividad económica fue una constante.

El resultado es que hoy Macri y Argentina están contra las cuerdas mientras el peronismo espera el momento para su resurgir. El peronismo y la inflación siempre vuelven a Argentina. Macri se olvidó del problema de la inflación durante los años de tregua del mercado y, cuando volvieron los problemas, descubrió que el problema seguía allí. En julio, los precios subían ya a un ritmo superior al 31% interanual. La inflación es probablemente el peor mal de cualquier economía y es, sin duda, el mal endémico de Argentina.

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Cuando la Reserva Federal comenzó a subir los tipos de interés, comenzaron todos los problemas. Los dólares volvieron a EEUU en una gran retirada de inversión de los países emergentes que desencadenó los problemas. En el caso de Argentina, esta venta de pesos en el mercado para comprar dólares se vio agravada por la inflación. La subida de precios provoca una depreciación constante de la moneda, que cada vez vale menos en términos reales. Esto ha empujado a muchos ahorradores a vender sus pesos para guardar su dinero en dólares.

Los dos hechos combinados provocaron la agonía del peso en los mercados. Como Macri quitó el tipo de cambio fijo, la oleada de ventas de pesos ha terminado por hundir la divisa. Todos los esfuerzos del Banco Central de la República de Argentina (BCRA) han sido inútiles. En lo que va de año, el peso se ha desplomado un 55% contra el dólar. Y como Argentina tiene déficit exterior, todas las compras en el extranjero se encarecen y se acelera la inflación.

El jueves a media sesión, el banco central decidió poner a la venta sus reservas de dólares en el mercado para frenar la caída del peso. Unas reservas que previamente tuvo que pedir de urgencia al FMI ante el acoso de los mercados. El problema es que en apenas dos meses, Argentina ya se ha gastado más de la mitad de las reservas prestadas por el FMI y ni aun así ha conseguido frenar el desplome de su divisa.

El peso lleva 10 días consecutivos cayendo, el jueves el descenso fue del 17% y el día anterior había perdido casi un 8% contra el dólar. Un hundimiento que pone a la economía del país contra las cuerdas.

Los especuladores empiezan a temer lo peor para Argentina. El seguro ante impagos del país, el CDS, se ha disparado en las últimas sesiones, hasta superar los 760 puntos, que es más del triple del nivel que marcaba al inicio del año.

Además de intervenir en el mercado vendiendo divisas, Argentina ha puesto en marcha otras medidas que conducen al país a la recesión. El banco central decidió subir los tipos de interés hasta el 60% (en Europa están en el 0%) y ha elevado las reservas que tienen que mantener las entidades financieras en el banco central en otros cinco puntos. El objetivo es retirar pesos del mercado para reducir su oferta y elevar su precio, pero el coste es muy alto: el coste del crédito se dispara y afecta gravemente a las familias y las empresas. Además de incrementar el temor al 'corralito'.

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La crisis de Argentina arrastra esta semana al resto de emergentes con problemas de balanza exterior e inflación. Turquía es la principal víctima de los mercados, ya que sufre una caída de su divisa, la lira turca, del 4%. El rand sudafricano tampoco se salva del descenso, con una caída del 3%, y el peso chileno y el real brasileño caen ambos más de un 1% en la sesión.

Desde el inicio del año, el peso argentino se ha desplomado un 55%, la lira turca, un 44% y el real brasileño, un 16%. Todos estos países afrontan meses muy complicados por delante a medida que la Reserva Federal siga subiendo los tipos de interés y el dólar se siga apreciando.

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