Salarios de los españoles: Los salarios que pagan las grandes empresas vuelven a crecer tras la crisis
La renta salarial avanza al mayor ritmo en 10 años

Los salarios que pagan las grandes empresas vuelven a crecer tras la crisis

El inicio del año muestra una reactivación de los sueldos como no se había visto durante la crisis. La remuneración total aumenta a ritmos del 4,3% y la remuneración por asalariado crece un 0,8%

Foto: Se acaban las rebajas en los salarios (Efe)
Se acaban las rebajas en los salarios (Efe)

La tasa de paro caerá este año hasta el entorno del 15%, nivel que tradicionalmente ha marcado el desempleo estructural de la economía española. Esto significa que a partir de ese punto el mercado laboral empieza a situarse en posición de equilibrio y las empresas tienen que hacer un esfuerzo para aumentar su producción con mejores salarios. Al margen de la discusión sobre la Curva de Phillips y la holgura real del mercado laboral, la realidad es que los salarios en España empiezan a despertar después de muchos años de letargo.

Los dos indicadores adelantados sobre la evolución de los salarios muestran señales positivas en el inicio del ejercicio. El primero es la Estadística de Convenios Colectivos del Ministerio de Empleo, que muestra que las empresas y los trabajadores están acordando una revalorización de los salarios del entorno del 1,5% para este año. El segundo es la estadística de Ventas, empleo y salarios en las grandes empresas de la Agencia Tributaria, en la que recoge los datos de retenciones del trabajo y otras actividades económicas de las grandes empresas (las que tienen una facturación superior a 6 millones de euros, que generan el 60% de la facturación del país).

Este indicador muestra cómo finalmente está creciendo la renta salarial que pagan las grandes empresas al ritmo del PIB nominal. Por primera vez en toda la crisis coincide una fuerte creación de empleo con un incremento del salario medio de los trabajadores, lo que permite que la retribución total creciese en febrero un 4,3% respecto al mismo mes del año anterior. Esta es la mayor subida de la remuneración en la gran empresa desde el estallido de la crisis, en el año 2008, lo que muestra cómo lentamente se empieza a normalizar la situación en el mercado laboral.

Por segundo mes consecutivo la remuneración bruta media subió un 0,8% después de dos años de estancamiento o caída de los salarios. En estos casos, el efecto composición es enemigo del salario bruto, ya que si los nuevos empleos que se crean entran con una retribución inferior a la media, tiran de este indicador para abajo, aunque el sueldo de los que ya están contratados no varíe. Y cuando se destruye empleo suele ocurrir lo contrario, como se despiden los trabajadores más precarios, el salario medio sube.

[Los beneficios empresariales ganan terreno a los salarios]

Por este motivo, lo que es importante es que suba al mismo tiempo el salario medio y el total, ya que significa que ambas variables están creciendo: la remuneración y el empleo. La gran empresa suma casi cuatro años consecutivos aumentando sus plantillas. El ritmo de creación de empleo se sitúa en el 3,5% interanual, nivel similar al registrado durante el último año y medio.

Lo importante es que suba al mismo tiempo el salario medio y el total, objetivo que se está consiguiendo en 2018

Es este efecto composición el que impide conocer cuál es el crecimiento real de los salarios de los trabajadores ya contratados. Un incremento del salario medio del 0,8% es claramente insuficiente para alcanzar la inflación, que en marzo fue del 1,2%. Sin embargo, si se tiene en cuenta que una buena parte del nuevo empleo se crea en sectores poco productivos (como la construcción, el comercio o la hostelería), todo apunta a que la subida salarial está superando ampliamente el 1% en las grandes empresas.

Crecimiento trasversal

Si hay un punto reseñable de esta fase del ciclo económico que atraviesa España es que el crecimiento es trasversal a todos los sectores económicos. La renta salarial declarada por las grandes empresas se incrementa en todos los negocios, no hay uno solo en negativo. Esto muestra hasta qué punto el tirón de la demanda ha llegado finalmente hasta los sectores que van con más retraso respecto al ciclo, como es el de la construcción.

Por regla general, el salario medio crece más rápido en los sectores en los que el empleo se incrementa a menor ritmo. Es lógico que sea así, tanto por el efecto composición (los nuevos trabajadores entran con salarios más bajos), como por el retraso en el ciclo de estos sectores. El mejor ejemplo está precisamente en la construcción, que ha tardado unos años más en incorporarse a la recuperación, pero que ahora está disparado. En este sector, el salario bruto medio ha caído en el último año un 1,3%, sin embargo, el número de perceptores se ha disparado un 6%.

En la hostelería ocurre justo lo contrario. Se trata de un sector que ya está en una fase avanzada del ciclo, ya que su recuperación empezó mucho antes, por tanto, el ritmo de creación de empleo es inferior, del 2,2%. Sin embargo, aquí el salario medio sí que está creciendo, y por encima de la inflación: en febrero alcanzó el 2,2% interanual.

[España y Grecia, los únicos países europeos que no han recuperado los salarios de 2008]

En resumen: los sectores en los que se crea empleo, el salario medio está estancado o incluso cae. Por el contrario, los que están más maduros, crecen más lentos pero con inflación de salarios. El resultado es que tanto en unos como en otros, el crecimiento de la renta salarial es notable (ya sea porque se crea empleo o porque suben los salarios).

Destaca especialmente el sector primario (agricultura, ganadería y pesca) con un incremento de la renta salarial del 8,4% en el último año. En el extremo opuesto están las empresas de coquería y refino de petróleo, en las que la renta salarial apenas ha aumentado un 0,9%.

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