La brecha que divide al país

La brecha de España: los salarios crecen el triple en el País Vasco que en Extremadura

Los convenios colectivos firmados en 2018 superan la inflación por primera vez en una década, pero las diferencias por comunidades no dejan de aumentar

Foto: Manifestación de extremeños en Madrid por ''un tren digno ya''. (EFE)
Manifestación de extremeños en Madrid por ''un tren digno ya''. (EFE)

La negociación entre los sindicatos y la patronal a nivel estatal sigue bloqueada y amenaza con otro año de fracaso. Mientras los dirigentes estatales siguen con su eterno enfrentamiento, los representantes regionales están acelerando la renovación de los convenios colectivos y adaptándolos a la nueva realidad de la economía española. Hasta marzo se firmaron 2.005 convenios, un 18% más que en el mismo periodo del año anterior. En total, afectan a 607.004 empresas y a más de cinco millones de trabajadores.

Los nuevos convenios están consiguiendo un hito que no se había visto desde el estallido de la crisis: la subida salarial pactada es superior a la inflación con un IPC positivo. De esta forma, los trabajadores afectados consiguen ganancias de poder adquisitivo, aunque todavía son muy limitadas. Sin embargo, la media nacional no hace justicia a las grandes diferencias que se muestran entre comunidades autónomas, lo que aumenta la brecha dentro del país.

Las regiones que lideran la recuperación tienen salarios que superan ampliamente el IPC, pero las que van retrasadas todavía sufren los efectos de la devaluación interna. Extremadura repite en este indicador como la peor región de España y evidencia hasta qué punto se está quedando atrás respecto al conjunto del país. La subida de salarios pactada es de apenas el 0,6%, lo que significa que su incremento es de apenas la mitad que el IPC y condena a los trabajadores a sufrir una fuerte pérdida de poder adquisitivo.

Por el contrario, en las regiones punteras, como País Vasco, Asturias o Madrid, la subida salarial se sitúa en el entorno del 1,8%. Esto significa que sus salarios crecen tres veces más que en Extremadura. Una diferencia que ensancha todavía más la brecha entre las regiones más avanzadas y las más retrasadas. Por delante de Extremadura, pero también en los últimos puestos, se sitúan Murcia y Canarias, cuya revisión salarial pactada hasta marzo es del 1,15% y del 1,34% respectivamente, ambas por debajo del IPC —que se espera que cierre el año en el entorno del 1,5%— y muy lejos de la subida salarial pactada en el conjunto del país, que alcanza el 1,53%.

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Baleares es la comunidad que vive una subida de salarios más fuerte, pero su caso es totalmente excepcional. La región está viviendo su 'época dorada' gracias al turismo internacional, lo que ha provocado un auténtico 'boom' en la economía de la región, que afecta a los precios de los activos, de los servicios y también a los salarios. El convenio de hostelería, que es el que afecta a más trabajadores, incluye una subida salarial del 5% para este año, lo que desvirtúa la estadística.

Un país de contrastes

España es un país de contrastes y así se ve reflejado en el mercado laboral. Las comunidades del interior se ven cada vez más relegadas por dos causas fundamentalmente. La primera es el turismo internacional, que se centra en las regiones de costa y que genera un impacto asimétrico importante. La segunda es el efecto de atracción que generan las grandes ciudades, en especial Madrid, y que fomenta la despoblación de todas las comunidades del interior de la Península.

Los resultados son evidentes en el mercado de trabajo: las comunidades con más paro casi triplican a las que están en mejor situación. Navarra es la primera autonomía en que la tasa de desempleo ha caído por debajo del 10% en toda la crisis, ya que cerró el año en el 9,63%. Por el contrario, en Extremadura el desempleo supera el 25% y en Andalucía se sitúa por encima del 24%.

Esta holgura en el mercado laboral provoca que estas regiones sigan sufriendo la devaluación interna con unos salarios que caen en términos reales (crecen menos que la inflación). Las prestaciones por desempleo deberían actuar como una trasferencia automática de recursos entre regiones, pero en España no ocurre así porque los parados de larga duración no tienen cobertura o tienen unas ayudas muy bajas. En estas comunidades hay muchos parados que ya no cobran ningún tipo de prestación y, por lo tanto, se alejan cada vez más de la media nacional. Sin estos estabilizadores automáticos que ayudan a fomentar la cohesión dentro de los países, la brecha regional cada vez es más amplia.

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