Toda Europa experimenta la misma tendencia

¿Por qué Madrid crece más que España? Esta es la razón, y no es el PP

Cifuentes presume de que la comunidad es el motor del crecimento de España, pero el comportamiento de Madrid es relativamente peor al de otras capitales europeas

Foto: La presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes. (EFE)
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes. (EFE)

En el año 2018 puede producirse un hito histórico: la Comunidad de Madrid adelantará a Cataluña en PIB. Después de décadas liderando el crecimiento en España, Madrid puede conseguir este 'sorpasso' que nunca antes se había visto. Para Cristina Cifuentes, presidenta de la Comunidad de Madrid, "el mérito está en las políticas del PP". En numerosas ocasiones ha repetido que la receta de los populares tiene tres ingredientes: estímulo económico, baja fiscalidad y fomento de la convivencia.

Para Cifuentes, "Madrid es el gran motor de la prosperidad y el empleo en España" y no le falta razón. La comunidad ha liderado el crecimiento desde la Transición, hasta el punto de situarse a la altura de las regiones más prósperas de Europa. Sin embargo, lo que no dice (o no sabe) es que esta es una tendencia común a todos los países del continente. Esto significa que el crecimiento diferencial que está consiguiendo la comunidad no es "mérito" del PP madrileño, simplemente es lo que está ocurriendo en el resto de Europa en un fenómeno conocido como 'economías de aglomeración'.

Este término económico se refiere a los beneficios que consiguen las empresas por localizarse junto a otras compañías. Este beneficio que otorga la proximidad va creciendo cuanto mayor sea el núcleo de población, por lo que las ciudades más grandes tienen más posibilidades de atraer nuevas empresas y, por tanto, acelerar su crecimiento. Aunque existen desventajas a las economías de aglomeración, habitualmente relacionados con mayores costes de producción (mano de obra, suelo, transportes, etc.), lo normal es que los beneficios sean superiores, de modo que las grandes ciudades se convierten en un núcleo de atracción de la inversión.

De esta forma, el crecimiento de los mayores núcleos urbanos atrae capital y también atrae talento, ya que es donde está el trabajo. Esto genera un círculo virtuoso de crecimiento e inversión que arrastra a las grandes ciudades europeas. Y también a Madrid. La población de la capital y las ciudades satélite que tiene a su alrededor (dentro de la Comunidad de Madrid) no ha dejado de crecer durante toda la crisis. De hecho, algunas de las ciudades que rodean a la capital se encuentran entre las más pobladas del país, y su crecimiento tampoco tiene que ver con la buena gestión de sus alcaldes.

Los países europeos cada vez tienen más concentrada su población en los grandes núcleos urbanos

El crecimiento del consumo y la inversión se retroalimenta, de modo que los países europeos cada vez tienen más concentrada su población en los grandes núcleos urbanos. Esto ocurre en España, donde las grandes ciudades son cada vez mayores, mientras que el mundo rural vive un proceso de despoblación que no se ha conseguido revertir en siglos.

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Además, las capitales del país cuentan con otra ventaja añadida, la localización de las instituciones del país. Madrid es el prototipo de país europeo con la mayor parte de las administraciones, entidades y organismos estatales centralizados en la capital (algo que no ocurre en Alemania, por ejemplo). Esto es también un polo de atracción de capital, especialmente extranjero. Las grandes multinacionales que quieren invertir en un país valoran la proximidad a las instituciones a la hora de situar su empresa. Así, es más probable que las grandes empresas sitúen la sede de su filial en torno a Madrid que en Santiago de Compostela, por mucho que fuese la ciudad de nacimiento del presidente del Gobierno.

Si se tiene en cuenta el ‘boom’ de multinacionales que llegó a España con la llegada de la democracia, se comprende por qué la Comunidad de Madrid ha experimentado tal nivel de crecimiento en las últimas décadas. Un crecimiento que ha sido ajeno al signo político del partido en el gobierno de la comunidad y de la ciudad.

Los datos

Eurostat ha publicado esta semana los datos de PIB regional de toda la Unión Europea y los resultados son elocuentes. La región (NUTS 2 en terminología de Eurostat) que contiene a la capital del país elevó su aportación al PIB en los últimos 16 años en todos los países de la UE salvo en tres. De estos tres, dos de ellos son Irlanda y Portugal y su caída fue el resultado de la crisis económica, que hizo que muchas empresas con sede en la capital cerraran su sede, pero hasta el año 2008, sus capitales aumentaban la aportación al PIB. La tercera es Zagreb, capital de Croacia. El principal motivo es que el país está viviendo un 'boom' turístico que está repartiendo la actividad entre todas las ciudades costeras.

En el resto de países, hay una clara tendencia a que la capital crezca más rápido que el conjunto del país y, por tanto, su aportación al PIB sea creciente. En España, la Comunidad de Madrid pasó de generar el 17,7 % del PIB en el año 2000 a suponer el 19 % en la actualidad. Una ganancia relativa de más de un punto. Sin embargo, no ha sido la que más ha crecido en términos relativos durante estos 16 años. De hecho, la media europea se sitúa en una ganancia de 3,5 puntos porcentuales.

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La Comunidad de Madrid tampoco es la región que más aporta, en términos relativos, al PIB del país. Sin embargo, en esta variable influye mucho el tamaño del país, ya que en estados pequeños, es posible que la región que contiene la capital tenga un peso mucho mayor, como realmente ocurre. En Croacia, por ejemplo, supone el 68,2 % de su PIB; en Dinamarca, el 40,3 %; o en Finlandia, el 39 %.

Sin embargo, hay países más grandes que España en los que la capital tiene un peso superior. El mejor ejemplo es Francia, donde la Isla de Francia (región que contiene a París) genera cada año el 30,5 % del PIB del país. Y París también ha crecido más que el resto del estado, ya que en el año 2000 aportaba el 28,3 % del PIB y hoy genera 2,5 puntos más. Y allí no gobierna el Partido Popular. También Londres tiene más peso relativo que Madrid, ya que genera el 23,4 % del PIB del país, tres puntos más que en el año 2000.

La Comunidad de Madrid se ha comportado peor, en relación con el resto del país, que las otras capitales europeas en los últimos 16 años

En promedio de la Unión Europea, el peso de la región que contiene a la capital ha pasado del 27,4 % del PIB en el año 2000 al 30,9 % en 2016. Esto significa que la Comunidad de Madrid se ha comportado peor, en términos relativos al país, que el resto de capitales europeas en los últimos 16 años. Por mucho que presuma el PP madrileño, los datos son irrefutables: 1,3 puntos más en Madrid frente a los 3,5 puntos del promedio de capitales europeas (los países tan pequeños que solo tienen una región están fuera de la comparativa, como es el caso de Luxemburgo, Chipre, las repúblicas bálticas, etc.).

Alemania y Austria son las dos excepciones a esta tendencia. Tiene sentido que sea así, ya que son dos países federales. En el caso de Alemania, además de la descentralización, el siglo XX tan complicado que vivió Berlín provocó que otras ciudades del país se desarrollaran más. De hecho, la capital financiera de Alemania está en Fráncfort, algo inusual en los países desarrollados. En el caso de Austria, es un país en el que la capital, Viena, es el núcleo financiero del país, pero la industria está muy repartida por los grandes núcleos urbanos del país, como son Salzburgo (con una potente industria electrónica y de madera y papel), Graz (especializada en automoción y la industria metalúrgica) o Linz (con un gran desarrollo de la industria del acero, química y de maquinaria).

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Las regiones que contienen la capital de los países no solo crecen demográficamente, sino que su PIB avanza incluso más rápido. El resultado es que el PIB per cápita se incrementa a una velocidad superior. En la mayoría de los países europeos, la región más rica (en términos de PIB per cápita) es siempre la capital del país. Esto también ocurre en España, pero es simplemente la tendencia.

La renta media por habitante de las capitales europeas en 2016 fue de poco más de 39.500 euros al año, mientras que la renta media de los países fue de 28.200 euros. Esto significa que en la capital, el PIB per cápita es un 40,2 % superior al del conjunto del país. En España, la diferencia es del 36 %, ligeramente por debajo de la media europea. En Francia, por ejemplo, la brecha entre la capital y el conjunto del país supera el 68 % y en Reino Unido alcanza el 75 %.

En ausencia del escenario contrafactual, todo apunta a que la labor del Gobierno ha tenido un impacto neutral, o ligeramente negativo

Las capitales de los países no solo son cada vez más grandes y producen más, sino que también son más ricas en términos de PIB per cápita. En el año 2006, la brecha era del 36,6 % y una década después se ha incrementado hasta el 40,2 %, casi cuatro puntos más. En España la evolución de la brecha ha sido un poco más moderada, pasando del 33 % al 36 %, tres puntos más.

Todos estos datos demuestran que, aunque la Comunidad de Madrid esté a punto de superar a Cataluña en PIB, el comportamiento de la región no ha sido diferente al del resto de capitales europeas. En todo caso, su evolución relativa ha sido peor. En ausencia del escenario contrafactual (¿qué hubiese ocurrido sin las políticas del PP?), todo apunta a que la labor del gobierno ha tenido un impacto neutral, o ligeramente negativo, sobre la actividad de la región. Sirva como colofón que los países que más distribuyen el crecimiento en todas sus regiones, consiguen mayores cotas de desarrollo.

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