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El Atlético sobrevive al miedo en el abismo de Porto y estará en octavos de final (1-3)
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El Atlético sobrevive al miedo en el abismo de Porto y estará en octavos de final (1-3)

Griezmann marcó cuando peor lo estaba pasando su equipo. Oblak, salvador, mantuvo con vida al Atlético de Madrid. Los de Simeone superan una fase de grupos dramática

Foto: Los jugadores rojiblancos liberan la tensión tras marcar el 1-2. (Reuters/Pedro Nunes)
Los jugadores rojiblancos liberan la tensión tras marcar el 1-2. (Reuters/Pedro Nunes)

El Atlético de Madrid superó la primera final de esta Champions League en Porto para estar en los octavos de final. Las innumerables paradas de Jan Oblak cuando peor lo estaba pasando su equipo fueron la gasolina perfecta para aguantar hasta el milagroso gol de Antoine Griezmann. El francés, después de una primera parte donde el Atlético estuvo contra las cuerdas y a punto de ser noqueado, anotó un tanto caído del cielo que a la postre sería vital. Luego participaría en el 0-2 de Correa tras un contragolpe fantástico y hasta en el 0-3 de De Paul, donde el argentino marcó a golpe de fe. El gol de penalti del Porto bajaría la persiana de un partido surrealista. No fue el mejor partido de los colchoneros, superados por el ambiente durante muchos minutos, a remolque del Porto y sin un plan claro para ganar el partido, pero... el fútbol tiene razones que la razón desconoce. El Atlético estará en octavos de final tras sufrir y sobrevivir como nunca esta temporada.

placeholder Los rojiblancos celebran el 0-1. (Reuters/Pedro Nunes)
Los rojiblancos celebran el 0-1. (Reuters/Pedro Nunes)

El Atlético se jugaba la vida y el Porto también. Con la ligera diferencia de que los lusos lo hacían delante de los suyos en un Do Dragao abarrotado. Un hecho que, en lugar de empujar a los suyos, solo les transmitía nerviosismo. O así lo reflejaba su equipo. Los portugueses tocaban fácil, pero sin encontrar una vía de dañar el sistema defensivo rojiblanco, mermado por la falta de centrales y la aparición de Geoffrey Kondogbia y Sime Versljko en el eje de la zaga. La tensión que inundaba el ambiente atenazaba a ambos equipos.

La timidez de los de Simeone, más preocupados por no cometer errores defensivos que por sacar rédito de las fases con balón, hacía que el partido se anestesiase. Mucha segunda jugada favorable al Porto, muchos gritos de Simeone alentando a los suyos y los aficionados rojiblancos haciéndose notar. Sin facilidades para sacarla en corto, Pepe la mandaba en largo, donde el Atlético salía escaldado por la potencia de Taremi y Evanilson. El cuadro español no imponía su ley.

Oblak mantuvo con vida al Atlético

Sin tiempo para que hubiese un claro dominador del encuentro, Luis Suárez cayó lesionado. Entre lágrimas y maldiciones, el uruguayo salió del césped para que entrase Matheus Cunha. Lo intentaba a balón parado el Porto, pero Marcos Llorente llegaría a cortar un centro lateral envenenado y evitaría el 1-0 de Pepe. Acto seguido, Yannick Carrasco dibujaría la mejor ocasión rojiblanca de la primera parte. El belga encaró a su defensor, frotó la lámpara para dejarlo atrás en una acción individual magnífica y pondría un centro de la muerte al que Griezmann no llegaría por poco y que Marcos Llorente no atinaría frente a Diogo Costa, portero local.

placeholder El portero esloveno realizó uno de sus mejores partidos esta temporada. (Reuters/Pedro Nunes)
El portero esloveno realizó uno de sus mejores partidos esta temporada. (Reuters/Pedro Nunes)

A partir de ahí, el Porto redujo la distancia entre líneas, se adueñó del balón y el Atlético se hizo más pequeño. 20 minutos después, el Atlético rocoso y batallador era un espejismo perdido en los anales de la historia. Sin capacidad de dañar al contragolpe, la pelota no le duraba ni un suspiro a los colchoneros con un Koke fallón. Se respiraba miedo en los pupilos de Simeone y, aunque Koke pidiese a la defensa que saliese de la cueva cuando el Porto la tocaba hacia atrás, la defensa no se daba por aludida. Un Atlético irreconocible, enano y carcomido por las dudas que llevaba arrastrando toda la fase de grupos.

El Porto fue mejor

Entonces, los locales encerrarían en su área a los de Simeone. Grujic probó suerte con un disparo lejano que no cogió portería. La siguiente sí que sería un aviso letal de no ser por Jan Oblak. El Porto progresó por la izquierda, puso un centro al corazón del área y solo una mano salvadora del esloveno evitaría el 1-0. El sufrimiento del Atlético se multiplicaría a medida que se acercaba el descanso cuando Luis Díaz ponía contra las cuerdas a la defensa. Igual que un despeje desviado de Lemar, más fuego amigo para un Oblak que cerraría la primera parte con un paradón a Grujic. Al descanso, el mejor rojiblanco era su portero.

placeholder De Paul disputa un balón aéreo. (Reuters/Pedro Nunes)
De Paul disputa un balón aéreo. (Reuters/Pedro Nunes)

El segundo tiempo no cambiaría el tono del encuentro. Un error absurdo de Carrasco en banda cuando trataba de proteger el esférico frente a Otávio no acabó en gol de Taremi por centímetros. El Atlético estaba sin pulso y solo Oblak lo mantenía con vida. Otra vez el esloveno sacaría una pierna extraordinaria al remate de Taremi. Pero fútbol es fútbol. Cuando peor lo estaba pasando el conjunto rojiblanco, una acción a balón parado serviría de atajo para el Atlético de Madrid. Taremi, torpe en el área rival, peinaría defectuosamente una pelota procedente de un córner hacia atrás en la suya. Griezmann se la encontraría y el francés únicamente tendría que empujarla. Acto seguido, Cunha tuvo la sentencia en una jugada de fantasía y Pepe la sacaría en la línea de gol.

Entonces, la locura desató un partido que empezaba a romperse. Carrasco vería una roja absurda por una calentura sobre Otavio al tratar de sacar de banda en el minuto 67 para hacer el billete a octavos de final más difícil todavía. Por suerte para el Atlético y en una acción muy similar, Wendell agrediría a Koke cuatro minutos después para volver a equilibrar los efectivos. Ángel Correa, recién entrado, tuvo el 0-2 sin materializarlo. Impotente por el resultado, el técnico local, Sérgio Conceiçao, sacudiría a su equipo en busca del empate con un cuádruple cambio.

Al contragolpe, Griezmann saldría por piernas. El francés, clave de nuevo, trenzaría un contraataque mortal junto a Ángel Correa que el argentino definiría con sangre fría para hacer el 0-2. Tan solo dos minutos después, De Paul robaría una pelota por pura fe y marcaría el 0-3. El Porto intentaría recortar distancias más por corazón que por cabeza y así vendría el definitivo 1-3 tras el penalti transformado por Sérgio Oliveira cuando Mario Hermoso tocó pierna en lugar de pelota. El Atlético baja la persiana a una fase de grupos muy floja de la mejor manera posible: estando en los cuartos de final.

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