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El misterio de Luis Enrique: un contrato sin resolver que es el más fácil del mundo
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aplaza la decisión hasta final de año

El misterio de Luis Enrique: un contrato sin resolver que es el más fácil del mundo

Luis Enrique acaba contrato tras el Mundial de Qatar y elige no tomar una decisión con antelación, pese a que la Federación quiere que siga en el cargo de seleccionador

Foto: Luis Enrique durante una conferencia de prensa. (EFE/ Alejandro García)
Luis Enrique durante una conferencia de prensa. (EFE/ Alejandro García)

Algo no le cuadra a Luis Enrique para que la renovación como seleccionador no esté resuelta. Debería haber tomado una decisión tras la clasificación para el Mundial de Qatar, pero decide aparcarla hasta el final de año. El paso de los meses convierte este asunto en un misterio. No es un Mundial normal. Está metido entre los meses de noviembre y diciembre y la planificación para que la Federación tenga un sustituto, si no hay acuerdo, es diferente. Los tiempos no son los mismos si hay que buscar un nuevo seleccionador.

Luis Enrique es la mejor opción para el presidente Luis Rubiales. Tiene a un líder en el banquillo que ha iniciado un proyecto nuevo, con gente joven, y en construcción. Tiene, además, las facilidades que da asumir un contrato económicamente bajo. El sueldo del asturiano es de 1,5 millones de euros. Luis Enrique ha tenido gestos con la Federación que han sorprendido y ayudan más a seguir apostando por él. Hace dos años decidió rebajarse el sueldo un 25% por la situación que provocó la pandemia y la cancelación de cuatro partidos amistosos antes de la Eurocopa. Después, la UEFA retrasó un año la competición de Selecciones. En lo económico, no hay problemas. Pero está sin resolver el futuro de Luis Enrique a ocho meses del Mundial de invierno que empieza el 21 de noviembre y acaba el 18 de diciembre.

placeholder Luis Rubiales, Luis Enrique y José Francisco Molina.
Luis Rubiales, Luis Enrique y José Francisco Molina.

Luis Enrique es impredecible, pero si algo parece que tiene claro es que entre las prioridades de su vida está tener el tiempo que le permita compaginar la familia, los amigos, el ocio y una ocupación laboral. No es el dinero ni, por supuesto, la fama por lo que se guía el asturiano. Ofertas de trabajo, equipos importantes y salarios millonarios, no le faltan a un entrenador que está cotizado y tiene caché. Le han llovido propuestas de clubes que ha ido rechazando. Luis Enrique es un claro ejemplo de cómo vivir el presente, disfrutar cada momento, tener un trabajo que le apasiona, pero que no te absorba y te permita ir marcando tus tiempos. No lo puede hacer todo el mundo, pero en su caso existe una manera diferente, con otra predisposición, para no planificar con tanta antelación.

Impredecible

Luis Enrique es capaz de todo. De hacer un excelente Mundial y no seguir. De que acabe el contrato y parar durante un tiempo. Que llame a su puerta un club poderoso y le presente un proyecto ambicioso y rechazarlo. Hasta de sorprender y coger un equipo sin estrellas, con el que partir de cero, y seguir con esa inquietud de construir su propio proyecto. Hace mucho tiempo que Luis Enrique se bajó del tren de alta velocidad en el fútbol profesional, de élite, y no quiere ser protagonista de lo que él denomina como un "circo".

Foto: Marco Asensio durante un partido con el Real Madrid. (REUTERS/Vincent West)

La Selección, el proyecto de la Federación con Luis Rubiales y José Francisco Molina, el director deportivo, es lo que más puede llenar al asturiano. Pero se toma su tiempo. El acuerdo no depende del resultado de España en el Mundial de Qatar. Está en que Luis Enrique valore los pros y los contras del cargo con la experiencia acumulada en un ciclo que tuvo un parón por la enfermedad de su hija. Durante el cargo, la toma de decisiones ha generado mucho ruido y tiene un desgaste. A la Selección le ha dado un cambio tan radical que, aunque sea de forma provisional, para estos dos partidos amistosos contra Albania e Islandia no hay ningún jugador campeón del mundo. Ha decidido dar descanso al capitán Busquets.

El desgaste, con toda la pasión, ilusión e intensidad que vive ser el seleccionador, es construir un equipo que no dependa de individualidades y sea competitivo. Hasta el punto de tomar una de sus decisiones más sorprendentes en esta convocatoria y dejar fuera a David de Gea. Al portero del Manchester United lo ha defendido públicamente de las críticas, que ha calificado de injustas, y no le llama en uno de sus mejores momentos. Podrá ser circunstancial, pero es un peaje que tiene como seleccionador. Acertar en las listas, traer gente joven, sin experiencia, que compita y gane, le motiva, lo lleva como un reto, pero no es nada sencillo.

No le importa el contrato

La manera como celebró la clasificación para el Mundial de Qatar, tras ganar a Suecia el 15 de noviembre en un grupo que tuvo complicaciones, refleja su autoexigencia. "Me he quitado una mochila de cien kilos. He sentido más presión que en la Eurocopa y en la final de la Liga de Naciones. Me he quitado un peso muy grande de encima", manifestó un entrenador liberado que había cumplido con el objetivo de una clasificación. Desde entonces tiene parado el tema de su renovación y sigue siendo un misterio si será el seleccionador que prepare la cita de la Eurocopa de Alemania en 2024.

Foto: Bale y Neymar durante un partido entre el Barcelona y el Real Madrid. (REUTERS/Juan Medina)

Cuando se ha referido a este asunto, ha comentado que "no es importante el contrato. El futuro dirá, pero me preocupa muy poco" y ha incidido más en el resultado de su trabajo. "Creo que ahora podemos decir que la Selección ilusiona o eso hemos percibido", dice un entrenador que tiene una personalidad fuerte y es diferente y no da más pistas para resolver si su ciclo con España acaba tras el Mundial de Qatar.

Rubiales y Molina dan un frenazo. La postura de la Federación es tener paciencia y no meter presión al seleccionador. Es una táctica que tiene riesgos si no hay un plan alternativo ante una posible contestación negativa del asturiano. Luis Rubiales, en un acto con un nuevo patrocinador antes del encuentro en Barcelona, elige la vía del elogio: "Luis Enrique ha hecho que en un momento de transición, la Selección haya dado pasos tremendos para afianzar nuestro estilo de juego. Lo ha hecho con su sello propio. Seguro que todo se puede mejorar, pero nosotros estamos muy satisfechos. José Francisco Molina, Luis Enrique y yo pactamos hablar después del Mundial. No ha cambiado nada. Estamos felices. Tiene toda la confianza, apoyo y admiración".

La última palabra la tiene Luis Enrique. En Barcelona, antes del encuentro contra Albania, echa balones fuera: "No tengo decidido si seguiré o no después del Mundial. Yo me siento respaldado por la Federación. Me ha fichado dos veces. Tengo el máximo cariño y me siento con confianza. ¿Pero de que vale un contrato si no se consiguen los objetivos en el Mundial? Pues de nada. Ya se verá tras Qatar. Cumpliré mi contrato y luego ya veremos". Tiene ocho meses para darle vueltas a la decisión.

Algo no le cuadra a Luis Enrique para que la renovación como seleccionador no esté resuelta. Debería haber tomado una decisión tras la clasificación para el Mundial de Qatar, pero decide aparcarla hasta el final de año. El paso de los meses convierte este asunto en un misterio. No es un Mundial normal. Está metido entre los meses de noviembre y diciembre y la planificación para que la Federación tenga un sustituto, si no hay acuerdo, es diferente. Los tiempos no son los mismos si hay que buscar un nuevo seleccionador.

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