Papu Gómez, el último golpe de efecto de Monchi en un Sevilla que no lidera Rakitic
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un fichaje que ofrece garantías

Papu Gómez, el último golpe de efecto de Monchi en un Sevilla que no lidera Rakitic

El Sevilla se refuerza con el que fue nombrado mejor centrocampista del campeonato italiano la temporada pasada. Rakitic está atascado. Papu Gómez llega para darle velocidad al juego

placeholder Foto: Papu Gómez en un partido con el Atalanta en la Serie A. (Efe)
Papu Gómez en un partido con el Atalanta en la Serie A. (Efe)

Monchi y Lopetegui dieron la oportunidad a Ivan Rakitic de regresar al Sevilla para hacerse con el liderazgo del equipo tras la salida de Ever Banega. El croata no lo está consiguiendo, con lo que ha obligado al director deportivo y el entrenador a reaccionar y buscar otro jugador en el mercado de fichajes de invierno. Monchi, que no tiene mal ojo, se lanza a por el futbolista que la pasada temporada fue nombrado como el mejor centrocampista de Italia: Papu Gómez. En el Sevilla echan de menos a Banega, no convence el rendimiento de Rakitic y eligen al talentoso y experimentado futbolista argentino del Atalanta. La operación, para estar en tiempos de pandemia y lo que afecta la crisis a las cuentas de los clubes, se puede considerar buena. El Sevilla paga cinco millones más otros dos en variables por el Papu Gómez.

El que tiene que empezar a preocuparse es Rakitic. No está ofreciendo el nivel esperado y tampoco tiene argumentos para decir que el entrenador no cuenta con él. Ha jugado prácticamente todos los partidos de la primera parte de la temporada y no convence. En la Liga solo ha hecho un gol en 19 encuentros. En la Champions, dos tantos en seis partidos. Los números no son buenos, pero peor es la sensación que deja de estar disminuyendo el ritmo de juego y la capacidad para gobernar los partidos. No es, ni de lejos, el Rakitic de la primera etapa en el club sevillano.

Foto: Marcos Llorente y Luis Suárez en el partido entre el Atlético y el Elche. (Efe)

Antes de irse al Barcelona era un líder, que con más agilidad, jerarquía y eficacia llegó a ser el capitán del equipo de Unai Emery. Estuvo cuatro temporadas y en la última hizo 15 goles. Era un Rakitic poderoso, todoterreno y letal. Por eso lo fichó Luis Enrique para el Barça. El técnico asturiano dejó salir a Cesc, que se marchó al Chelsea, para hacerle sitio al croata. El Barcelona cerró una de las mejores operaciones, vistos los resultados en cuanto a títulos y el rendimiento, de los últimos años. Pagó 20 millones de euros al Sevilla, si bien incluyó una cantidad numerosa de variables (18 ‘kilos’). Rakitic, tras seis temporadas de azulgrana, ganó 13 títulos. Fue indiscutible en el once y se convirtió en el cuarto extranjero con más partidos (311).

Una calidad y velocidad superior

Estaba cotizado. Lo quisieron clubes dispuestos a pagar grandes cantidades, pero se aferró al Barcelona y al deseo de su mujer (Raquel Mauri) de regresar a Sevilla. Sol, la familia cerca y un club conocido. El presidente José Castro aceptó pagar 1,5 millones de euros al Barcelona, más unas variables que pueden irse hasta los 9 ‘kilos’, para recuperar al que fue uno de los ídolos del sevillismo. La salida de Banega ayudó al regreso de Rakitic. Pero con el transcurso de media temporada está comprobándose que, en el caso del croata, segundas partes no son buenas.

Lopetegui quiere otro futbolista que acelere las jugadas, dé más profundidad y se mueva por dentro para enganchar con En-Nesyri, el delantero que atraviesa una excelente racha goleadora. El Papu Gómez se presenta como una oportunidad irrechazable, pese a que esté cerca de cumplir los 33 años (el 15 de febrero). Hablamos de un futbolista de una calidad superior que ha sido capaz de elevar el juego del Atalanta, hacer un fútbol atractivo y peligroso en un campeonato áspero, y convertirse en el líder de un equipo que la pasada temporada llegó hasta los cuartos de final de la Champions League y perdió la eliminatoria contra el Paris Saint Germain.

Alejandro Darío Gómez, el Papu (apodo por el que se le conoce desde que su madre de pequeñito le llamaba Pupuchito), es un futbolista contrastado y para disfrutar. Un jugador de esos que se califican como genio y figura. El Sevilla ha encontrado la opción de reforzarse con este futbolista que llevaba un tiempo apartado por una fuerte discusión y discrepancias con el entrenador del Atalanta, Gian Piero Gasperini. El líder del equipo y el técnico se enfrentaron por la posición que tenía que ocupar en el campo en un partido de la Champions de esta temporada contra el Midtjylland. El Papu se negó a jugar por la banda, es la versión que ha trascendido en Italia. Desde entonces perdió el pulso con el entrenador y decidió que lo mejor era irse. Como se puede ver, es un jugador de talento y fuerte carácter. A Monchi y Lopetegui le encaja en lo futbolístico y por tener una personalidad arrolladora.

Simeone le quiso para el Atleti

Hablamos de un jugador que tiene una trayectoria personal y profesional que le convierten en un futbolista de fantasía y fuerte carácter. Un jugador que estuvo, en dos ocasiones (San Lorenzo y Catania), con Simeone como entrenador y que el Cholo pidió para el Atlético de Madrid en 2013. En el Atleti se quedaron cortos con la oferta. Pusieron 6 millones y el Catania pedía 10. El Papu se tuvo que ir a jugar a Ucrania. Fichó por el Metalist y esa temporada resultó dura. Estalló una guerra civil en el país y pidió salir "por miedo a las metralletas”. Así lo contó en el medio argentino ‘La Nación’: “Un día estaba con mi esposa y mi hijo y quedamos en medio de un violento enfrentamiento entre las dos facciones, la prorrusa y la que está a favor de la Unión Europea. No podía poner en riesgo a mi familia”.

Decidió regresar a Italia y empezó a conquistar, por esa mezcla de alta calidad e intensidad, a los seleccionadores de este país. Hasta dos de ellos (Antonio Conte y Giampero Ventura) intentaron convencerle para que eligiera jugar con Italia (tenía el pasaporte de este país) antes que con Argentina. Pero no fue posible el trámite burocrático porque el Papu ya había disputado un Mundial sub 20 con la albiceleste. Los tifosi inundaban las gradas con pancartas que pedían que fuera a la selección nacional. Tuvo ganas de jugar con Italia. Se sentía más valorado en este país que en el suyo propio.

Un jugador bajito (1,66 m.), pero imparable por el ritmo y la verticalidad de su juego y, a destacar, por su capacidad de liderazgo. Este es el Papu. Lo que no ha podido darle todavía Rakitic en su regreso al Sevilla. Con el argentino, el Sevilla coge más peligrosidad e intimidación en ataque. La temporada pasada, en la que se convirtió en el mejor centrocampista de Italia, hizo 8 goles y dio 18 asistencias. Su balance en el Atalanta es de 59 goles en siete temporadas. Simeone lo quiso para su Atleti, Lopetegui y el sevilismo van a comprobar quién es este argentino, de aspecto menudo, con un talento superior y una personalidad arrolladora.

Y luego está la faceta pintoresca y humana. Porque el Papu se hizo famoso por un baile que subieron unos youtubers italianos y alcanzo casi 50 millones de visitas que sirvieron para que le dieran un Disco de Oro. El dinero ingresado lo destinó, a través de su Fundación, a la ayuda de los niños discapacitados que quieren jugar al fútbol. Un baile que se hizo viral en las redes sociales y que mostró el lado más divertido y solidario del argentino.

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