caos en el club azulgrana

Crisis del FC Barcelona: Bartomeu da cuerda a Eric Abidal pese a la oposición de Messi

Bartomeu está debilitado tras la enésima bomba que le explota en este comienzo de 2020. El Barça, tras una reunión, ha decidido darle continuidad a Eric Abidal por el momento

Foto: Bartomeu toma la palabra en la presentación de Quique Setién como entrenador del Barcelona. (EFE)
Bartomeu toma la palabra en la presentación de Quique Setién como entrenador del Barcelona. (EFE)

El FC Barcelona sigue inmerso en un caos institucional y deportivo. El 'tortazo' que dio este martes Leo Messi a Éric Abidal —y toda la maquinaria de fichajes— es el último episodio de la casa de los líos. El sorprendente escrito de Messi llegó después de confirmarse la lesión de Ousmane Dembélé (el club informó en un principio de una fatiga muscular), que es un varapalo para el futbolista, pero no se puede considerar así para Josep Maria Bartomeu ni Quique Setién. El primero es culpable por la falta de previsión de no lanzarse al mercado en enero cuando tiene lesionado a Luis Suárez y el historial de Dembélé es de riesgo; y el segundo tiene que apechugar y tragar este tipo de situaciones cuando firmó como culé. El Barcelona afronta los meses decisivos de la temporada con inestabilidad institucional, la estrella del equipo molesta con el club, sin delantero centro y con solo tres atacantes: Messi, Griezmann y Ansu Fati (sin un '9').

[La burbuja de Quique Setién con todo este lío]

El zarpazo de Messi y la lesión de Dembélé desnudan la gestión del plenipotenciario Josep Maria Bartomeu ('plenipotenciario' se lo cogemos prestado a Miguel Rico —periodista que conoce a fondo la casa blaugrana—). Se barruntan nubarrones y el camino que toma el proyecto es pesimista, tanto, que se está organizando la oposición por si conviene presentar una moción de censura y echar lo antes posible a Bartomeu. De ello es consciente el plenipotenciario presidente, que está obligado a sacarse un conejo de la chistera: se busca un delantero con urgencia si la lesión de Dembélé es de larga duración (tendría que ser baja en un tiempo no inferior a cinco meses). Ese delantero, si viene, no podrá jugar la Champions, porque el plazo de inscripción está cerrado. Lo que no se ha dado al final es el movimiento en la secretaría técnica. Tras una reunión de urgencia mantenida esta tarde, Bartomeu ha decidido darle un voto de confianza a Abidal al menos por el momento.

Ousmane Dembélé ha vuelto a lesionarse. (Reuters)
Ousmane Dembélé ha vuelto a lesionarse. (Reuters)

Es una situación delicada. Bartomeu está debilitado y Quique Setién queda marcado como un entrenador manejable e incapaz de convencer a la secretaría técnica para reforzarse en el mercado de enero. Para ser más claros: Setién no ha pintado nada en este mercado de fichajes. Llegó como cortina de humo en la nefasta gestión del despido de Ernesto Valverde y el calentón del presidente por un empate en el derbi contra el Espanyol y la eliminación en la Supercopa de España en Arabia Saudí. Éric Abidal pasa a ser un director deportivo sin capacidad para manejar el mercado de fichajes y el último en señalarle con el dedo es —ni más ni menos— Leo Messi... Y como nunca antes lo había hecho.

La exigencia del vestuario

Los problemas en los despachos tienen su prolongación en el campo. De Quique Setién recelan algunos de sus propios jugadores, que están incómodos con su idea de abusar de la posesión y apelar al ADN de Johan Cruyff. El vestuario prefiere una propuesta más sencilla, práctica y con un fútbol más directo y vertical. Tras el susto en la Copa del Rey en Ibiza y la derrota en Valencia en la Liga, el entrenador cedió. Dar 1.000 pases aburre en la plantilla culé. El vestuario considera que es más efectivo jugar a lo que quieren los jugadores y no a lo que le gustaría al técnico. El triunfo contra el Levante, ajustado, confirmó que o hay un pacto para cambiar el sistema o, directamente, es una imposición de un vestuario que recomienda a Setién que no haga experimentos y se deje aconsejar por la naturaleza de cada futbolista.

Éric Abidal y Leo Messi, en 2011. (Reuters)
Éric Abidal y Leo Messi, en 2011. (Reuters)

Los resultados marcarán el éxito o el fracaso de este proyecto. Teniendo a Messi siempre hay esperanza, aunque la relación del argentino con la cúpula y, en especial, con su excompañero Éric Abidal es distante. Hay tensión y malestar por la gestión y cómo se filtran informaciones que dejan en mal lugar a los jugadores. Lo denunció Gerard Piqué a finales de septiembre tras el partido de Getafe con un contundente recado a la directiva. La realidad, a principios de febrero, presenta un mal escenario, con una plantilla debilitada en el césped y también en el banquillo.

Han salido seis jugadores en el mercado de invierno y no ha llegado ninguno. Faltan delanteros, como también hay escasez de centrales. Se vendió a Todibo y quedan tres. Umtiti tiene sus riesgos y Piqué está sancionado para jugar este domingo contra el Betis. El Barcelona ha sido el hazmerreír en las negociaciones para fichar a Rodrigo Moreno y la imagen ha ido a peor con las bromas de la operación Trincao.

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