la hostilidad con el delantero rojiblanco

El dolor de Álvaro Morata y los vergonzosos cánticos que no gustan en el Real Madrid

El recibimiento a Morata en el Bernabéu fue hostil y esto duele al delantero y los amigos, que son bastantes, y excompañeros que tiene en el vestuario del Real Madrid

Foto: Álvaro Morata durante el calentamiento en el derbi disputado en el Bernabéu. (Efe)
Álvaro Morata durante el calentamiento en el derbi disputado en el Bernabéu. (Efe)

No hay ninguna declaración o gesto que se puede interpretar como provocador para que un sector de la afición del Real Madrid tuviera un comportamiento tan desagradable con el regreso de Álvaro Morata al Bernabéu. Los cánticos son feos y reprochables. A Morata, con pasado madridista en la cantera y en el primer equipo en dos etapas, hay quien no le perdona que haya fichado por el rival de la ciudad. Marcos Llorente, en cambio, pasó con indiferencia. Con Morata se fue hostil y esto duele al delantero y los amigos, que son bastantes, y excompañeros que tiene en el vestuario del Real Madrid. “Es una rata, Morata es una rata”, gritaban desde la grada blanca. El mismo comportamiento que tuvieron en el Metropolitano con este tipo de cánticos dirigidos a Thibaut Courtois.

A Florentino Pérez tampoco le gusta que se reciba a un exjugador y una persona como Álvaro, a la que tiene un cariño especial, con esta mala educación. Morata es el canterano que más dinero ha dejado en la caja del club: los 80 millones de euros que pagó el Chelsea. Su rendimiento, mientras estuvo en el Castilla y el primer equipo del Real Madrid, fue alto. Entrando desde el banquillo como cuando le tocó ser titular o quedarse fuera. Se convirtió en una de las piezas claves para Zidane en el Madrid del doblete. Ni una mala palabra. Un ejemplo de compromiso y ambición. Y fue este inconformismo el que provocó que se marchara dos veces (Juventus y Chelsea) para acabar jugando en el Atlético de Madrid.

Sentía que tenía que jugar con más regularidad y en el Madrid de Cristiano Ronaldo, Bale y Benzema no era nada sencillo. Compitió y lo dio todo sin reproches. Con la idea de que su carrera tenía que evolucionar y no estancarse porque entre sus retos estaba tener un sitio en la Selección española. El esfuerzo ha sido tremendo para encontrar su sitio en un equipo puntero. No pudo ser ni en el Real Madrid, Juventus y mucho menos en el Chelsea. En Londres sufrió un calvario con las lesiones y pasó una época de depresiones. Apareció el Atlético de Madrid en su peor bache anímico y futbolístico. Simeone confió en él cuando estaba sumido en un bache. Ahora hay un sector del madridismo que borra de su memoria la etapa en el club blanco. Un comportamiento irracional. Propio de los fanáticos.

El apoyo de Marcelo

Es, precisamente, lo que no le gusta al presidente del Real Madrid. Que en el Bernabéu haya comportamientos que contengan cánticos ofensivos e intolerantes. “Ay Morata, nunca lo quisiste ver, siempre fuiste un suplente, en el Wanda púdrete”, se burlaban en la grada blanca de Álvaro Morata. El delantero no tuvo ni un gesto de respuesta para ese sector. Tuvo que salir del campo lesionado y ya en el banquillo recibió el consuelo del segundo entrenador, el ‘Mono’ Burgos. “Me la suda”, se lee en los labios de Morata en una imagen emitida en Movistar. Desde el otro banquillo, el blanco, estaba Marcelo llamando su atención con silbidos. El brasileño, uno de los buenos amigos de Morata, si pudiera también se habría levantado a darle un abrazo al delantero rojiblanco. Donde unos aprovechan la rivalidad deportiva para insultar otros, como Marcelo, muestran más sensibilidad.

La reacción de Álvaro Morata en un día triste por la lesión, la derrota y el menosprecio de la grada blanca fue la escribir un mensaje en las redes sociales que tiene recorrido. “¡Orgulloso de pertenecer a este club! Hoy como siempre y más que nunca, ¡FORZA ATLETI!”, vale para que los madridistas le recuerden los tuits en los que presumía de los éxitos en el Real Madrid y lo atléticos que le recibieron con recelo por su pasado madridista le acaben de considerar uno más de la familia rojiblanca. El dolor de Morata fue comprobar el recibimiento hostil en la que fue su casa y el que tiene por una lesión muscular que puede impedirle jugar el partido de Champions contra el Liverpool (18 de febrero).

¿Perdió la grada blanca una ocasión para dar despedir con un aplauso a un exjugador, canterano, internacional con España? De haberlo hecho se estaría hablando más del señorío y un ejemplo de comportamiento que es necesario en el fútbol español después de casos más graves de intolerancia, racismo y xenofobia que se han vivido con Zozulya en el campo del Rayo Vallecano e Iñaki Williams en Cornellà. Tanto en Vallecas, como en el estadio del Espanyol y en el Bernabéu esa minoría ruidosa ensucia el fútbol español.

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