solari y el club exigen más responsabilidad

La fama de chulo de Isco en el Real Madrid

Los desplantes de Isco a Solari han provocado la decisión de que fuera a la grada en Roma. El jugador ya tiene fama en el club de adoptar actitudes altaneras y reacciones de soberbia

Foto: Isco, durante la rueda de prensa en la que defendió a Julen Lopetegui. (EFE)
Isco, durante la rueda de prensa en la que defendió a Julen Lopetegui. (EFE)

A Solari y a la directiva del Real Madrid se les agotó la paciencia con Isco en Roma. La decisión de dejarle en la grada en Champions no responde únicamente a razones deportivas: el entrenador y los dirigentes exigen máxima implicación y responsabilidad después de la crisis que obligó a despedir a Julen Lopetegui. Isco fue 'castigado', entre otras cosas, por sus desplantes. Es un futbolista que tiene fama en el Real Madrid de actitudes altaneras y reacciones de soberbia. El primer desencuentro entre Isco y Solari —que no gustó en el club— se produjo el 31 de octubre, cuando el día en que debutaba Solari en Melilla y la novia del malagueño —Sara Salamo— publicó una foto en Instagram, a la misma hora del partido, en la que aparecían Isco, su hijo, el perro y la novia disfrazados para celebrar la fiesta de Halloween y un mensaje que decía: “Estamos de muerte”.

Fue el primer roce en un momento en el que al jugador se le había dado permiso para no viajar al partido de Copa del Rey. Solari y el club tomaron nota, aunque por aquel entonces no hubo castigo. La decisión del entrenador y los dirigentes pasó por recuperar a un futbolista al que consideran importante por su talento, pero que no está en la mejor forma física por adelantar su regreso a la competición después de la operación de apendicitis aguda. Algo de lo que se culpa a Lopetegui y al propio futbolista (y que quedó retratado en las derrotas contra el Levante (1-2), en el Bernabéu, y la goleada en el Camp Nou (5-1), en las que Isco fue titular y su rendimiento fue muy bajo).

Los desencuentros del club con Isco vienen de tiempo atrás. En el Real Madrid no gustaron sus palabras en la sala de prensa de Valdebebas antes de jugar contra el Viktoria Plzen —22 de octubre—. Las consideraron fuera de tono y chulescas: “Me parecería una locura echar a Lopetegui. Si echan al entrenador, nos tienen que echar a todos porque somos los que estamos en el campo. Siempre hay momentos con muchísimas críticas y los que las hacen acaban metiendo el rabito entre las piernas”, sentenció el malagueño para hacer una defensa a ultranza de Lopetegui. Su opinión chocaba con un mensaje más controlado desde el vestuario, cuando Sergio Ramos y Marcelo dieron la cara por Lopetegui sin hacer una afrenta al club.

La situación de Isco fue complicándose con sus palabras junto a la foto de Halloween, y derivó a peligrosa con ciertas actitudes en los entrenamientos en los que el nuevo cuerpo técnico percibía un comportamiento altanero. Isco no exteriorizó su alegría en el triunfo del Real Madrid contra el Celta en Vigo. Un día importante para el equipo y Solari, porque se confirmaban los primeros síntomas de recuperación y salida de una crisis. El examen en el que el argentino dejó de ser provisional. En Balaídos fue suplente y tenía opciones de jugar como recambio, pero Solari no pudo meterle en el campo porque los cambios estuvieron condicionados por las lesiones de Casemiro y Nacho. Isco se quedó sin jugar un solo minuto y en su cara reflejó el enfado. La tensión entre el jugador y el técnico creció... A Isco no le gusta el papel de revulsivo y este mensaje llegó a Solari.

La frialdad y la tensión de Solari

Solari ha sido frío y parco en palabras cuando le han preguntado por Isco en las últimas conferencias de prensa. Se ha limitado a decir que es un jugador más de la plantilla y, aunque lo califica de importante, subraya que tiene que mejorar. Estas palabras hieren el orgullo de un Isco que recela de las decisiones de un entrenador que deposita su confianza en otros jugadores —Modric, Bale, Marcelo…— que tampoco están ofreciendo un alto rendimiento o se encuentran en la mejor forma física. Aparece el sentimiento de injusticia y rebeldía de un futbolista que insiste en que no entiende su suplencia y no está para jugar los minutos finales de los partidos. Esto le llevó a la grada en Roma.

La relación entre Solari e Isco se ha distanciado pese a que Solari dice que "es un problema ficticio y puntual". Para el entrenador argentino, el rol de Isco en esta fase en la que hay que recuperar la seguridad y la confianza con las victorias es secundario, y antepone el equipo a un futbolista. Volvió a darle una oportunidad en la segunda parte de Ipurua, pero Isco no pudo cambiar la dinámica del partido. Como tampoco fue capaz de mejorar al equipo cuando fue el primer cambio en el primer partido de Solari en el Bernabéu —contra el Valladolid—. Con empate a cero salió Isco y el equipo tuvo más dificultades. El rendimiento no convenció al entrenador, porque considera que Isco tiene que estar en su plenitud para ser un jugador desequilibrante y encajarle en un esquema que apuesta por el juego directo y vertical de transiciones.

La dura derrota contra el Eibar fue la gota que colmó el vaso en el Madrid. El enfado de Florentino Pérez, presente en el palco de Ipurua, y la mala imagen llevaron a Solari a tomar decisiones drásticas de cara al encuentro en Roma. Solari recompuso el once con Marcos Llorente para suplir la baja del lesionado Casemiro y confió en Lucas Vázquez porque está a un nivel físico por encima de Isco y Marco Asensio. Cuando tuvo que elegir los suplentes, entendió que Ceballos está mejor, Vinícius y Mariano son opciones para encontrar el gol y Fede Valverde y Javi Sánchez podían ser recambios más defensivos. Mandó a Isco, por descarte, a la grada y le dio el toque de atención para que reaccione en actitud y rendimiento. No está sentenciado, ni mucho menos, y Solari busca el momento de recuperarle si pone de su parte.

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