dispuesto a precipitar su regreso

El riesgo de Isco por pagar la deuda con Lopetegui (y saltarse el protocolo del Madrid)

Las ganas de Isco son las de ayudar al entrenador que confió en él cuando era suplente con Zidane y le llevó a la Selección española. Una deuda futbolística con Lopetegui

Foto: Isco, lamentándose de una acción fallada frente al Espanyol. (Reuters)
Isco, lamentándose de una acción fallada frente al Espanyol. (Reuters)

Las deudas futbolísticas también se pagan, aunque algunos lo prefieran ver como el favor a un amigo en apuros. El asunto en el Real Madrid es que Isco siente que debe hacer algo más para ayudar a que Lopetegui remonte de cara a Florentino Pérez y los aficionados. Si le dejan, el malagueño desea jugar todo el partido de este sábado contra el Levante aunque le duela la ingle. Isco va sin freno y corre sus riesgos, porque no se ha cumplido ni un mes desde que fue operado de urgencia de una apendicitis aguda —25 de septiembre—. En los servicios médicos blancos crece el debate sobre lo desaconsejable que es hacer jugar al malagueño este fin de semana, atendiendo al protocolo que ellos mismos, en el Madrid, han establecido.

Los apuros y las prisas que tiene Lopetegui por ganar chocan con los plazos de recuperación de su futbolista bisagra. Que está loco por hacer triunfar al técnico que le dio galones en la Selección (y que echó pestes cuando la Federación le destituyó a dos días del Mundial de Rusia). El entrenador necesita más que nunca esa pieza que le abra las puertas del gol, porque la sequía realizadora es de seis horas y 49 minutos y los otros dos delanteros están con el gatillo encasquillado y el cuerpo en los talleres. Bale regresó de Gales sin jugar ni uno de los dos partidos con su selección, entrena al margen y ofrece dudas por unas molestias en el aductor. Benzema, que se retiró en el descanso de la derrota en Vitoria por una lesión muscular, acaba de incorporarse a la dinámica del grupo. Entre el galés y el francés no dan una buena noticia a Lopetegui desde que Benzema hizo dos goles al Leganés —1 de septiembre— y Bale marcó ante la Roma —19 de septiembre—.

Isco se hace imprescindible en los planes más inmediatos de un acuciado Julen Lopetegui, que necesita salir de este desierto en el que se adentró el equipo dos días después de la intervención de la apendicitis. Empezó en Sevilla —27 de septiembre—, con una goleada y una primera parte bochornosa. Sin Isco, al juego de ataque del Madrid se le vació la cantimplora de los goles. Desde su ausencia, el balance es de tres derrotas —Sevilla, CSKA de Moscú y Alavés— y un empate —Atlético de Madrid— con una falta de pegada alarmante.

El embrollo que hay en el Real Madrid es importante y los servicios médicos, según una fuente consultada por El Confidencial, aconsejan que se tome la decisión desde la tranquilidad y no con las prisas que tiene el entrenador de salir de una mala dinámica de resultados. Isco lleva entrenando toda la semana con el grupo y comunica que tiene buenas sensaciones. La herida ha cicatrizado y su presencia en los entrenamientos tiene que servir para reincorporarse de forma progresiva. Precipitarse no es recomendable, según los servicios médicos, pero aquí el que tiene la última palabra es Lopetegui. Y al entrenador lo que le dice Isco es que se ve para volver a jugar y lo que haga falta.

"Una confianza que no tiene precio”

Lopetegui está en una situación de emergencia y necesita ganar ya para coger confianza y crédito de cara a la 'final' contra el Barça. Las ganas de Isco son las de ayudar al entrenador que confió en él cuando era suplente con Zidane y le llevó a la Selección española. "Una confianza que no tiene precio”, como asegura el malagueño. Una deuda que hay que pagar, más pronto que tarde, para que no ‘desahucien’ al técnico.

Isco, en el partido contra la Roma. (EFE)
Isco, en el partido contra la Roma. (EFE)

El protocolo médico

Hay un protocolo médico que cumplir con rigurosidad. Consta de cinco fases: primero está el diagnóstico, segundo el trabajo de fisioterapia, en tercer lugar la readaptación, el paso siguiente es el entrenamiento progresivo y el final tiene que ser entrar al equipo de forma paulatina. En la última fase está el 'deseado' Isco, porque esas tres semanas parado han provocado que haya ido perdiendo las condiciones óptimas que se necesitan para la alta competición. “No está al 100%”, aseguran en el Real Madrid.

Isco no es cualquier futbolista para el entrenador y sus ayudantes. Su valor es incalculable y ese rol que le han dado de futbolista bisagra lo ha demostrado en dos ocasiones. En Bilbao, salió en la segunda parte e hizo el gol del empate de cabeza. Y en el mejor encuentro de Lopetegui esta temporada tomó la decisión de lanzar la falta que significó el primer gol en el debut de la Champions contra la Roma. Abrió la lata en un momento clave —minuto 44— y ya en la segunda parte llegó la goleada con los tantos de Bale y Mariano. Este golazo de Isco en el Bernabéu se recuerda como decisivo para irse al descanso con ventaja y golpear la moral del equipo italiano.

Cuando sufrió el ataque de apendicitis, el primer objetivo que se pusieron con Isco fue el de que llegara en perfectas condiciones al Clasico en el Camp Nou 28 de octubre—... Lo que no se podían imaginar en el club ni en el cuerpo técnico es que su ausencia coincidiera con el hundimiento en el juego y los malos resultados. Lopetegui necesita a Isco y viceversa.

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